07 Octubre 2007 Seguir en 
Como era de esperarse, la posibilidad de que aumenten las retenciones a las exportaciones de soja y sus derivados generó malestar y preocupación en el sector granario de Tucumán. "Ese tipo de medidas globales impactan mucho más en las economías regionales, como el NOA", alertó el presidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), Víctor Pereyra. "Nos oponemos a este posible aumento de las retenciones. En realidad, con el nivel de retenciones que ya había se conformaba un superávit primario que alcanzaba para cubrir los gastos sociales y los subsidios cruzados que aplica el Gobierno", dijo.
Dejó en claro que el productor "no es culpable de que el superávit primario se haya prácticamente consumido por el elevado gasto público; no somos responsables de este manejo. Además, es un impuesto que no se coparticipa y que maneja en forma libre el Gobierno". Reveló que el futuro produce gran preocupación a los cerealeros, porque la estructura de costos en el sector sube cada vez más, con reajustes en algunos insumos de hasta un 100% en dólares. "El tema costos se agrava porque los precios de los commodities varían por cuestiones como la depreciación del dólar frente al euro. Este ajuste de la moneda extranjera es un factor monetario que influye en la soja", explicó Pereyra. "Hay que agregar que estamos en presencia de un clima con mucho menos lluvias, lo que acentúa el riesgo de que en la próxima temporada pueda faltar agua", añadió.
A modo de síntesis, el titular de la SRT enumeró los aspectos negativos que se presentan en el horizonte de la soja. "Con la estructura de costos y con la carga fiscal, la rentabildad del productor bajará. Y si se da un aumento de retenciones y se presenta un año climático no favorable, la situación puede ser mucho más compleja", remarcó. Dijo que los sectores eficientes siguen subsidiando a los que no lo son, al tiempo que el Gobierno continúa aprovechándose de la producción primaria para poder afrontar el creciente gasto público.
Dejó en claro que el productor "no es culpable de que el superávit primario se haya prácticamente consumido por el elevado gasto público; no somos responsables de este manejo. Además, es un impuesto que no se coparticipa y que maneja en forma libre el Gobierno". Reveló que el futuro produce gran preocupación a los cerealeros, porque la estructura de costos en el sector sube cada vez más, con reajustes en algunos insumos de hasta un 100% en dólares. "El tema costos se agrava porque los precios de los commodities varían por cuestiones como la depreciación del dólar frente al euro. Este ajuste de la moneda extranjera es un factor monetario que influye en la soja", explicó Pereyra. "Hay que agregar que estamos en presencia de un clima con mucho menos lluvias, lo que acentúa el riesgo de que en la próxima temporada pueda faltar agua", añadió.
A modo de síntesis, el titular de la SRT enumeró los aspectos negativos que se presentan en el horizonte de la soja. "Con la estructura de costos y con la carga fiscal, la rentabildad del productor bajará. Y si se da un aumento de retenciones y se presenta un año climático no favorable, la situación puede ser mucho más compleja", remarcó. Dijo que los sectores eficientes siguen subsidiando a los que no lo son, al tiempo que el Gobierno continúa aprovechándose de la producción primaria para poder afrontar el creciente gasto público.










