El botín buscado por el Gobierno

La posible suba de las retenciones a las exportaciones de soja y sus derivados generó polémicas.

07 Octubre 2007
Frente al inminente recambio de autoridades en el país, con serias chances de que continúe en el poder el oficialismo gobernante, desde el propio Estado nacional trascendieron planes que pusieron en alerta al campo argentino. Según las versiones, el Ministerio de Economía estudia un posible aumento en los derechos de exportación (retenciones) de soja y sus derivados, con el fin de mejorar la recaudación fiscal, que actualmente alcanzan al 27,5% para el poroto de soja, del 24% para sus derivados (aceite y harina) y del 20% para el trigo. La medida, que implicaría un incremento de 10 puntos en las retenciones, tendría el visto bueno del presidente Néstor Kirchner, y de la senadora nacional y candidata presidencial oficialista Cristina Fernández de Kirchner. Lo que se determinó es que la medida se aplicará pasadas las elecciones para evitar algún tipo de cuestionamiento de los sectores más poderosos del campo.
Como era de esperarse, apenas se conocieron los rumores se generó un rechazo masivo en el sector agropecuario. El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens, consideró que se trataría de una medida sin fundamentos, mientras que el titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías, opinó que los rumores responden a una estrategia oficial. "Primero se instala el tema en la opinión pública y luego, en tres meses, se da el hecho como consumado", recalcó.
En nuestra provincia, los cerealeros también se opusieron a una mayor quita por parte del Estado nacional. "El productor no es culpable de que el superávit primario se haya prácticamente consumido por el elevado gasto público; no somos responsables de este manejo", dijo el presidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), Víctor Pereyra. "Con la estructura de costos y con la carga fiscal, la rentabildad del productor bajará. Y si se da un aumento de retenciones y se presenta un año climático no favorable, la situación puede ser mucho más compleja", subrayó. Tal como se presenta el escenario, la actual tirantez entre el Gobierno y el campo promete perdurar.