Vínculos biológicos despojados de duda

Por Jorge Estrella. CIENCIA.

23 Septiembre 2007
La autora posee un laboratorio dedicado a aplicar tecnologías del ADN al servicio de la salud y especialmente a la identificación de personas. En los últimos 15 años ha trabajado en más de 4.000 casos de determinación de vínculos biológicos. El propósito del libro es doble: dar noticias sobre la historia de las técnicas de identificación de personas y también ofrecer una reflexión (ética, social, filosófica) sobre las implicaciones de dichas técnicas, perfeccionadas hoy hasta extremos nunca antes conocidos. Así, por ejemplo, la probabilidad de paternidad empleando los grupos sanguíneos, como se conocía hacia 1920, permitía un "poder de exclusión" de sólo el 30% (esto es, de cada grupo de 100 individuos, setenta de ellos podían ser padres de una criatura determinada, sólo se excluía con certeza al 30% restante). En cambio hoy, con técnicas de ADN, puede lograrse un 99,999% (es decir, sólo un individuo de cada 100.000 cumple con los requisitos de paternidad, lo cual excluye a los 99.999 restantes).
Pero el mérito central del libro no radica en ese par de propósitos declarados por la autora sino en el despliegue de una variada casuística que recoge hechos impresionantes. Por ejemplo, la historia real de un sujeto de 40 años que se enamora de una muchacha de 22 y, cuando conoce a la madre de la chica, advierte que ella fue su pareja cuando tuvo 17 años. Su enamorada resulta ser hija suya, según el examen de ADN.
Ubicación de niños desaparecidos en la dictadura militar de los 70, o en accidentes, cambios de bebés, sospechas de infidelidad que el estudio confirma o refuta, etcétera, muestran un colorido panorama del entramado humano donde, entre tanta incertidumbre, las técnicas del ADN introducen certezas inesperadas.
El libro se lee con facilidad, aunque por momentos toma cierto aire de teleserie.© LA GACETA

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