Incentivar el crecimiento privado

Punto de vista. Por Víctor Jorge Elias - Doctor en Economía.

19 Agosto 2007
Para lograr un desarrollo sostenido se necesita que existan los incentivos a fin de que los individuos y las empresas generen los espacios económicos para crecer. Los incentivos funcionan bien en el sector privado de la economía pero no en el sector público. Milton Friedman estaba preocupado por la marcha futura de la economía norteamericana, en la que el sector público ya ocupaba casi o más del 50% de la economía, y pensaba que lo que caracterizó a ese país para crecer en los siglos XIX y XX se estaba perdiendo. Decía que el Gobierno era el problema y daba varios ejemplos en los que el sector privado proveía lo que requería la economía, pero ello no ocurría con respecto al sector público. El sector privado proveía los autos necesarios pero el Gobierno no proveía las carreteras necesarias; lo mismo pasaba con los aviones y aeropuertos; con el sistema financiero generando crisis; la educación con la baja notable en su calidad, etcétera. Muchos de estos ejemplos los vemos hoy en nuestro país. Los incentivos que funcionan en el sector público traban el desarrollo de la economía porque no generan las señales correctas que necesita un desarrollo sostenido.
La Argentina, en el período 1950-2006, creció al ritmo del 2,81%. Diversos servicios que provee el sector público como ser: calidad institucional, estabilidad, calidad educativa, seguridad, entre otros aportaron en forma negativa al crecimiento con un porcentaje anual de menos de 0,65%, o sea, evitando que el crecimiento anual del país hubiera sido del 3,46%. Entonces, el PBI per capita podría haber sido un 50% más actualmente. A su vez, mientras que en nuestro país se mantuvo al mismo ritmo de crecimiento de su PBI per capita en los dos medio siglos del siglo pasado, el resto del mundo más que duplicó su crecimiento económico.
El problema no se trata de mejorar la calidad del Gobierno en sus niveles actuales, sino en bajar su importancia en nuestra economía. El desarrollo sostenido necesita que en cada momento se tomen decisiones correctas en las familias y en las empresas, y para ello los incentivos son los que mueven los mecanismos necesarios para tomar la decisión correcta.