Las reglas claras impulsan el desarrollo económico

Las decisiones correctas son aquellas que marcan las diferencias entre un país desarrollado del primer mundo y otro, como la Argentina.

DEFINICION. El desarrollo económico, basado en el cumplimiento de la ley, tiene como propósito final la consecución del bienestar de la gente. LA GACETA / HECTOR PERALTA
DEFINICION. El desarrollo económico, basado en el cumplimiento de la ley, tiene como propósito final la consecución del bienestar de la gente. LA GACETA / HECTOR PERALTA
19 Agosto 2007
Sergio Marchione, CEO de Fiat Group, opinó que si se toman las decisiones correctas, la Argentina tiene un gran futuro. El concepto fue vertido en el diario La Nación, al evaluar el pasado cercano del país en materia económica y al explicar el contexto en que se encuentra la empresa italiana para producir en la Argentina. "Creo que es necesario abrazar algunas reglas muy claras de fair play (juego limpio) y respeto para las obligaciones que se asumen. El país tiene que tomar sus decisiones independientemente y creo que tiene un increíble potencial", destacó.
Las decisiones correctas son aquellas que marcan las diferencias entre un país desarrollado del primer mundo y otro, como la Argentina, que desde hace décadas es calificado como "país en vías de desarrollo" o, peor aún, como "país subdesarrollado".
El economista Aldo Abram aclara que lo que hace que un país se desarrolle o no no pasa especialmente por la política económica. "Sería interesante que la Argentina tuviera mañana un gobierno que tome las medidas de política económica adecuadas, que nos pongan en el camino del desarrollo. Pero, en definitiva, la clave para el desarrollo es la calidad institucional", señaló Abram, en una entrevista concedida a LA GACETA, vía telefónica desde Buenos Aires. El experto opina que la calidad institucional de un país también depende de su gente, de cómo la vaya construyendo una vez que se haya ingresado en un círculo virtuoso. "Lamentablemente la Argentina, por la cultura de su gente, ha entrado en un círculo vicioso que nos lleva cada vez a una menor calidad institucional", apuntó. Explicó que una de las cosas que llevaron a las fallas culturales que tienen que superar los argentinos es una marcada irresponsabilidad cívica. "No nos hacemos cargo de nada, aunque la dirigencia política que nos gobierna surge de entre nosotros. Desde los inicios de nuestro país como nación hay una fuerte tendencia al caudillismo; de esta forma, siempre tenemos que elegir líderes ?iluminados? que nos van a resolver todos los problemas, y a partir de allí nos desentendemos", remarcó.
Según Abram, en general los argentinos tienden a pensar que el fin justifica los medios. "Tenemos la fuerte propensión de cederle a nuestros gobernantes la suma del poder público para que resuelvan los problemas sin atenerse a ningún límite", añadió. "Precisamente, la Constitución tiene el fin de limitar el accionar de estos señores en el uso del poder, para que no pueda afectar los derechos de sus conciudadanos", agregó. Sin embargo, aseguró que los principios republicanos establecidos en la Constitución en la Argentina "no existen, porque estos conceptos van en contra de la suma del poder público".
"Distribuimos el poder en tres instituciones para que entre ellas se controlen mutuamente, para evitar que se violenten esos límites que fija la Constitución. Nosotros tenemos un Congreso que actúa en función del pensamiento del Presidente, a quien le cedemos la posibilidad de legislar. Y por otro lado, la Justicia también está allanada al poder político. La Argentina es un país en el cual no existen reglas de juego", sostuvo Abram.
El especialista estimó que será muy difícil que el cambio hacia un círculo virtuoso en la Argentina provenga de la clase política.
"Creo que vendrá de la gente, aunque debería ser incentivado por la dirigencia intelectual, profesional y empresaria. Deben apuntar a que se cumpla lo que manda la Constitución nacional, que se respeten las leyes", indicó.
A manera de ejemplo de desarrollo citó el caso de Chile. "Es un país que está al lado nuestro (en el fin del mundo) y tiene muchos menos recursos que nosotros, pero hizo un camino hacia el desarrollo fenomenal simplemente por haber madurado cívicamente su gente y su dirigencia política", concluyó Abram.