Elementos para estimular a los alumnos

Por Beatriz E. de Parolo. EDUCACION.

PARA MOTIVAR A LOS ESTUDIANTES. Los autores brindan elementos que pueden ser útiles para los actores del proceso educativo. PARA MOTIVAR A LOS ESTUDIANTES. Los autores brindan elementos que pueden ser útiles para los actores del proceso educativo.
29 Julio 2007
En el ámbito de la educación, una de las problemáticas más preocupantes es la de la motivación del alumno. ¿Cómo motivar? Este es el interrogante que plantea el libro de Alain Lieury, profesor de Psicología cognitiva, y de Fabien Fenouillet, "maître de conférences" (categoría de alto prestigio académico) de Psicología en Ciencias de la Educación. Para intentar dar una respuesta, los autores analizan desde la Biología y la Psicología este mecanismo indispensable en el campo del aprendizaje. Los trabajos científicos presentados en la obra, de apenas 113 páginas, tienen la virtud de utilizar un lenguaje claro y sencillo, por momentos pleno de humor, de modo tal que -como era de esperar- su recorrido responde a la preocupación de los autores porque el lector se sienta permanentemente "motivado". Por esta razón el libro puede llegar a un vasto público: estudiantes de Psicología, de Ciencias de la Educación, de formación docente y también a los padres.
Los autores describen los diferentes factores biológicos y psicológicos que intervienen en la motivación. Acto seguido colorean la gama de sus diferentes formas. Dentro de las modalidades controladas por los estímulos externos, hacen referencia a premios y castigos, buenas o malas notas, recompensas o restricciones, entre otras. La red lexical del texto se teje con expresiones en boga: instinto, necesidad, pulsión, pasión, interés, asombro? Términos que son filtrados por los autores para definir al tema como "el conjunto de mecanismos biológicos y psicológicos que motivan la acción (?)".
Finalmente los autores declaran que su meta no es hacer un estudio exhaustivo de la problemática, sino presentar, en plan de divulgación, elementos que pueden ser útiles para los actores involucrados en el proceso educativo.
Sin duda, Lieury y Fenouillet logran su propósito. La traducción de Silvio Panebarco resulta sin fisuras. © LA GACETA

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