TODA UNA CONCEPCION. “El amor es no decir nunca decir lo siento, el amor es entrega”, escribe Pamuk en su obra.
29 Julio 2007 Seguir en 

"Negar la matanza de un millón de armenios y alrededor de treinta mil kurdos constituye para la sociedad turca una herida abierta y un tabú injustificable". Estas declaraciones del escritor turco Orhan Pamuk, fueron la causa de un juicio del que fue absuelto por la presión de la prensa Occidental. Una suerte muy distinta corrió sesenta años atrás el gran poeta turco Nazim Hikmet, que pasó doce años contando los pasos del patio de la prisión.
Todo artista alberga la íntima ilusión de escribir un libro que contenga al mundo y la existencia. Borges se consagra a esa misión en su cuento El libro de arena. Están aquellos escritores más interesados en el mercado de lectores que en la paciencia arabesca de la palabra, y los hay aquellos que creen en la palabra como una herramienta de autoayuda. Acaba de ser publicada por Alfaguara, La vida nueva, del último premio Nobel Orhan Pamuk. Esta novela contiene un poco de todo lo expuesto anteriormente.
Comienza con un lenguaje pretendidamente borgeano, se continúa con una escritura despareja en donde las ideas priman sobre lo literario (la necesidad contenidista de una historia que no da para las casi 400 páginas del libro). Y termina siendo novela de autoayuda "El amor es no decir nunca lo siento, el amor es entrega", y novela de antiglobalización y conservación de las tradiciones culturales de Oriente.
Un libro transforma la vida de Osman, estudiante turco de los años noventa que vive junto a su madre en Estambul; esa luz que emana de las palabras lo convierten a él y a Canan -la mujer que ama sin ser correspondido- en viajeros incansables. Viajan a bordo de autobuses destartalados, sufren accidentes, recorren pueblos, aldeas y montañas. Hacen un largo recorrido a través de Turquía en busca de Mehmet, el joven a quien ella ama, y por el que Osman se convertirá en asesino. El poder del libro es tal que se crea una extraña organización dirigida por el padre de Mehmet, el doctor Delicado, para impedir la propagación de lectores y luchar por conservar todo aquello que refleja la identidad turca amenazada por la invasión cultural de Occidente (Estados Unidos).
Los mejores momentos de la novela son aquellos cuando Pamuk abandona su tesis y su misticismo a medias, para dejar que fluya la belleza surrealista del accidente que sus dos personajes protagónicos sufren en el autobús, o la minuciosidad en la descripción de los objetos, así como el calor que irradian las lecturas de la infancia y las cosas destinadas a perderse en el tiempo. Su obra aporta una mirada lúcida en cuanto al vínculo Occidente y Oriente: Chéjov y Marlene Dietrich al lado de lo mejor de la tradición islámica, la lucha de nacionalidades, la identidad y la globalización.
Osmán pasea de noche por las calles y distingue los reflejos azules de los televisores a través de las ventanas; parecen pequeñas lunas hipnóticas, como alguna vez fueron para este pueblo los cuentos de Las mil y una noches. El cambio es inevitable. Nada se puede hacer frente a él. Ni la metralleta ni el odio, pero por lo menos tener presente que el mundo Oriental le enseñó el ajedrez a Occidente, y Pamuk espera que Occidente entregue algo más que una Coca-Cola o un crocante hamburger. © LA GACETA
Todo artista alberga la íntima ilusión de escribir un libro que contenga al mundo y la existencia. Borges se consagra a esa misión en su cuento El libro de arena. Están aquellos escritores más interesados en el mercado de lectores que en la paciencia arabesca de la palabra, y los hay aquellos que creen en la palabra como una herramienta de autoayuda. Acaba de ser publicada por Alfaguara, La vida nueva, del último premio Nobel Orhan Pamuk. Esta novela contiene un poco de todo lo expuesto anteriormente.
Comienza con un lenguaje pretendidamente borgeano, se continúa con una escritura despareja en donde las ideas priman sobre lo literario (la necesidad contenidista de una historia que no da para las casi 400 páginas del libro). Y termina siendo novela de autoayuda "El amor es no decir nunca lo siento, el amor es entrega", y novela de antiglobalización y conservación de las tradiciones culturales de Oriente.
Un libro transforma la vida de Osman, estudiante turco de los años noventa que vive junto a su madre en Estambul; esa luz que emana de las palabras lo convierten a él y a Canan -la mujer que ama sin ser correspondido- en viajeros incansables. Viajan a bordo de autobuses destartalados, sufren accidentes, recorren pueblos, aldeas y montañas. Hacen un largo recorrido a través de Turquía en busca de Mehmet, el joven a quien ella ama, y por el que Osman se convertirá en asesino. El poder del libro es tal que se crea una extraña organización dirigida por el padre de Mehmet, el doctor Delicado, para impedir la propagación de lectores y luchar por conservar todo aquello que refleja la identidad turca amenazada por la invasión cultural de Occidente (Estados Unidos).
Los mejores momentos de la novela son aquellos cuando Pamuk abandona su tesis y su misticismo a medias, para dejar que fluya la belleza surrealista del accidente que sus dos personajes protagónicos sufren en el autobús, o la minuciosidad en la descripción de los objetos, así como el calor que irradian las lecturas de la infancia y las cosas destinadas a perderse en el tiempo. Su obra aporta una mirada lúcida en cuanto al vínculo Occidente y Oriente: Chéjov y Marlene Dietrich al lado de lo mejor de la tradición islámica, la lucha de nacionalidades, la identidad y la globalización.
Osmán pasea de noche por las calles y distingue los reflejos azules de los televisores a través de las ventanas; parecen pequeñas lunas hipnóticas, como alguna vez fueron para este pueblo los cuentos de Las mil y una noches. El cambio es inevitable. Nada se puede hacer frente a él. Ni la metralleta ni el odio, pero por lo menos tener presente que el mundo Oriental le enseñó el ajedrez a Occidente, y Pamuk espera que Occidente entregue algo más que una Coca-Cola o un crocante hamburger. © LA GACETA
Lo más popular







