Afirman que el Gobierno no dejará que el dólar se dispare

La cotización del dólar arrancó la semana con una carrera alcista, pero antes de que termine la semana el Central intervino para frenar el alza.

BILLETES VERDES. Los inversores se volcaron a adquirir dólares ante la volatilidad de los mercados extranjeros y ante los problemas domésticos. ARCHIVO LA GACETA
BILLETES VERDES. Los inversores se volcaron a adquirir dólares ante la volatilidad de los mercados extranjeros y ante los problemas domésticos. ARCHIVO LA GACETA
29 Julio 2007
Los billetes verdes aparecen, cíclicamente, en el centro de la escena financiera y acaparan las miradas de los argentinos. Cuando subas inesperadas se registran en las pizarras, aunque sean de centavos de un dígito, inmediatamente sobrevuela en la memoria colectiva el fantasma de épocas pasadas, como la fiebre alcista de la década del 80 y la corrida y la fuga de capitales de comienzos del milenio. Por eso, inversores, economistas y consumidores en general se pusieron alertas cuando el dólar subió hasta ocho centavos durante los tres primeros días de la semana que pasó.
Si bien los expertos consultados por LA GACETA coinciden en que el Gobierno tiene las herramientas para frenar un alza excesiva en la cotización, tal como lo demostró el Banco Central al cierre de la semana, también advierten sobre el llamado de atención que significaron las oscilaciones que sufrió la moneda de EEUU.
La suba de la divisa no es preocupante, todavía, si se tiene en cuenta la fortaleza que posee el Banco Central para sofocar cualquier posibilidad de escalada con los más de U$S 44.000 millones de reservas que posee en sus arcas. Una fuente del Banco Central consultada por LA GACETA, que pidió reserva de su nombre, confirmó que la orden de la administración de Néstor Kirchner es no permitir que el dólar supere la barrera de los $ 3,20, y deslizó que entre los $ 3,15 y los $ 3,17 se anclará la nueva cotización de la divisa, luego de casi tres años en lo que estuvo congelada en torno a los $ 3,10.
No obstante, varios bancos de primer nivel salieron a medir la intención oficial con respecto a la plaza cambiaria y vendieron parte de sus bonos en cartera para posicionarse en dólares. Los analistas consideran que el arribo de Miguel Peirano al Ministerio de Economía, de clara vocación industrialista, favorecerá las devaluaciones periódicas del peso para favorecer la competitividad.
Esta política se dirige por el camino del sinceramiento de la variables de la economía que se van distorsionando por el efecto erosivo de la inflación, y entre ellas pueden ubicarse los precios.
Para los salarios, la idea de esa actualización pasa por medidas que mejoren en forma directa o indirecta las remuneraciones, como la de elevar el mínimo no imponible de Ganancias o la suba en asignaciones familiares, dos medidas en estudio por el Gobierno.
Es que un dólar alto, sin el correlato de recuperaciones en el poder adquisitivo, es sinónimo de salarios bajos, de acuerdo con una vieja regla de la economía.
Según el analista Carlos Lizer, jefe de la mesa de Cambios de Puente Hermanos, la volatilidad que muestran los mercados externos, en especial Wall Street, dio el puntapié inicial a la suba del dólar. "Además, en esta época del año disminuye el ingreso de divisas por la liquidación de exportaciones. Por otro lado, hay una demanda adicional de empresas y de bancos que están cambiando de carteras y pasando a dólares. Todo esto está impulsando la suba en la cotización, a lo que hay que sumar los rumores que indican que la idea oficial es que el dólar quede a $ 3,20 o $ 3,30, lo que puede haber llevado a que algunos inversores se hayan asustado y optado por comprar divisas", explicó.
"Pero nosotros esperamos que el alza no sea mayor y que se mantenga en el rango de los $ 3,15 o $ 3,20 de aquí a fin de año. Si el escenario no varía, lo lógico sería que se mantuviera en estos valores", añadió.
En la City afirman que todos estos factores presionaron sobre las cotizaciones de la divisa, pero agregan que el alza en el valor del dólar no se podría haber producido sin el visto bueno implícito del Gobierno nacional, ya que demostró que puede revertir la tendencia alcista si lo desea.
Sin embargo, así como quedó en claro que la administración "K" puede manejar la cotización, también flotó en el aire la incertidumbre que provocó en los inversores el histerismo del Gobierno con su política económica.
En los últimos días fue intenso el pasaje de inversores de bonos argentinos a dólares. Si bien eso se debió a la caída en Wall Street y los tenedores se desprendieron de los títulos de todos los países emergentes, de la Argentina se alejaron con una rapidez mayor, según afirmaron los operadores bursátiles. Y en esto influyeron los problemas domésticos: el crecimiento del gasto público ante las elecciones, el descreimiento en el índice de inflación que mide el Indec (y que provoca en los inversores que reciben menos dinero por los bonos argentinos que se actualizan por el CER) y la mala fama del país ante sus históricas entradas en cesación de pagos.
Pese a este escenario, la fuente del Banco Central consultada dijo que, según las previsiones de la autoridad monetaria, la crisis bursátil internacional será pasajera y no afectará demasiado al mercado local. En contrapartida, Lizer afirmó que día a día crece el volumen de dólares con el que se está operando. "El miércoles se operaron casi U$S 700 millones, casi U$S 200 millones más que en la jornada previa y cifras muy superiores a las habituales", precisó.
Así, el analista dejó en claro que las certezas que ofrece el Banco Central no son suficientes para alejar los fantasmas que acosan a los inversores, pequeños y multinacionales.

Hechos clave

1- La caída de los bonos y la suba del dólar se desató tras el "martes negro" en Wall Street. A eso se sumó cierta inestabilidad política local.

2- Ante este escenario de mayor riesgo, los inversores venden los bonos argentinos y se refugian en el dólar, hasta que cese el caos bursátil.

3- Los rumores respecto de que el Gobierno quería un dólar a $ 3,30 también generaron temor entre algunos inversores, que salieron a comprar dólares.

4- Luego de que el miércoles el dólar superara los $ 3,20, el Banco Central se ocupó de proveer divisas al mercado para acomodar la cotización hacia abajo.