29 Julio 2007 Seguir en 
Ganadores y perdedores. Tendencia alcista. Turbulencias internacionales e intervención oficial. Las pizarras calientes con la cotización del dólar trajeron a la memoria de los inversores y de los consumidores argentinos fantasmas de décadas pasadas relacionados con la moneda de Estados Unidos. El dólar subió ocho centavos en los tres primeros días de la semana que pasó y llegó a cotizarse en $ 3,24, el valor más alto en cuatro años. Las oscilaciones de la divisa provocó incertidumbre en el mercado y llevó al Banco Central a ofrecer dólares para hacer caer la cotización, lo que logró en un día, haciendo retroceder el valor del dólar cuatro centavos en un sólo día, como muestro del poderío de sus reservas.
Pese a que fuentes de la entidad monetaria consultadas por LA GACETA y del Estado nacional aseguran que no permitirán que la divisa supere la barrera de los $ 3,20, las turbulencias en los mercados internacionales y los problemas económicos domésticos inquietan a los hombres de negocios. "Lejos de la apreciación cambiaria esperada por muchos analistas, el dólar toco esta semana su valor máximo desde el 11 de marzo de 2003. Si bien el detonante habría sido la situación internacional, el contexto interno actuó como caja de resonancia", explicó el economista Fernando Marengo. El especialista del estudio Arriazu & Asociados agregó que, si bien coincide con las estimaciones oficiales, respecto de que el Central tiene las herramientas necesarias para frenar una carrera alcista, el clima de negocios podría resultar perjudicado.
"La volatilidad del tipo de cambio incrementa el riesgo de que se provoque un cambio masivo en el portafolio de los inversores en contra del peso. Las fuertes caídas observadas en el precio de los bonos son un claro llamado de atención en esta línea", advirtió.
Los expertos atribuyeron las oscilaciones que sufrió el valor del dólar a un mix de factores externos y domésticos. En eso orden, mencionan la caída de Wall Street a comienzos de semana, la menor liquidación de divisas por parte de los exportadores y la mayor participación de bancos privados y de fondos de inversión en la compra de dólares. Entre los factores internos mencionan al descrédito que ganó la medición de la inflación que realiza el Indec y los rumores de que el Gobierno nacional busca un valor de alrededor de $ 3,20 para el dólar, cuestión que luego fue desmentida por el Gobierno nacional, pero que llegó luego de que pequeños inversores salieran a refugiar sus ahorros en billetes verdes. Desde el Banco Central confían en que las turbulencias internacionales se terminarán pronto y que, mientras duren, el dólar será mantenido bajo la raya de los $ 3,20 ante el poder de fuego, en reservas, con el que cuenta la entidad monetaria.
Las opciones para resguardarse de la alta volatilidad
Entre los ganadores de esta suba que experimentó el dólar, en los últimos días, se incluyó a los sectores exportadores y al Estado, ya que la recaudación seguirá creciendo por impacto de las retenciones que se aplican a la comercialización externa de productos elaborados en el país.
Sin embargo, los consumidores temen que un aumento sostenido del dólar genere suba de costos internos de producción que, por un efecto en cadena, termine impactando en el precio de los productos de la canasta familiar. En otras palabras, que se dispare la inflación.
Los analistas bursátiles observan que, frente al actual escenario económico, hay dos posibilidades que tiene el ahorrista: sostener el poder adquisitivo de su tenencia o hacerlo rendir. En este último caso, tanto Adolfo Haga (Intercapital) como Marco Tam Schmieloz (Mercapital) coinciden en que la alternativa más sólida es inclinarse por los cheques de pago diferido garantizados. Haga puntualiza que el pequeño ahorro se puede proteger también con una moneda fuerte, como el euro. Tam Schmieloz, a su vez, cree que además que los warrants con garantías reales y los fideicomisos son dos buenas opciones para invertir.
En tanto, el presidente de la Fundación Mercado, Oscar Liberman, afirma que ante los efectos que puede generar un dólar apreciado en la inflación, a la economía familiar le quedan tres opciones: sostener el valor de los ingresos del grupo familiar frente a un escenario de inflación, rearmar una canasta sostenible de consumo corriente (anticipando compra de productos esenciales para la alimentación) y darle un destino a sus excedentes de dinero, tomando en cuenta dos opciones que, en los últimos años, fueron vitales: la seguridad y la rentabilidad. En el Gobierno nacional sostienen que la fiebre del dólar se superará y que existen intenciones de que su cotización, hacia el futuro, flote entre $ 3,15 y $ 3,20 por unidad de la divisa norteamericana. Los industriales señalan que esta política no pone en riesgo el rumbo económico. Los consumidores, finalmente, rezan para que un tipo de cambio alto no dispare el precio de los productos y que el salario conserve el poder adquisitivo.
Pese a que fuentes de la entidad monetaria consultadas por LA GACETA y del Estado nacional aseguran que no permitirán que la divisa supere la barrera de los $ 3,20, las turbulencias en los mercados internacionales y los problemas económicos domésticos inquietan a los hombres de negocios. "Lejos de la apreciación cambiaria esperada por muchos analistas, el dólar toco esta semana su valor máximo desde el 11 de marzo de 2003. Si bien el detonante habría sido la situación internacional, el contexto interno actuó como caja de resonancia", explicó el economista Fernando Marengo. El especialista del estudio Arriazu & Asociados agregó que, si bien coincide con las estimaciones oficiales, respecto de que el Central tiene las herramientas necesarias para frenar una carrera alcista, el clima de negocios podría resultar perjudicado.
"La volatilidad del tipo de cambio incrementa el riesgo de que se provoque un cambio masivo en el portafolio de los inversores en contra del peso. Las fuertes caídas observadas en el precio de los bonos son un claro llamado de atención en esta línea", advirtió.
Los expertos atribuyeron las oscilaciones que sufrió el valor del dólar a un mix de factores externos y domésticos. En eso orden, mencionan la caída de Wall Street a comienzos de semana, la menor liquidación de divisas por parte de los exportadores y la mayor participación de bancos privados y de fondos de inversión en la compra de dólares. Entre los factores internos mencionan al descrédito que ganó la medición de la inflación que realiza el Indec y los rumores de que el Gobierno nacional busca un valor de alrededor de $ 3,20 para el dólar, cuestión que luego fue desmentida por el Gobierno nacional, pero que llegó luego de que pequeños inversores salieran a refugiar sus ahorros en billetes verdes. Desde el Banco Central confían en que las turbulencias internacionales se terminarán pronto y que, mientras duren, el dólar será mantenido bajo la raya de los $ 3,20 ante el poder de fuego, en reservas, con el que cuenta la entidad monetaria.
Las opciones para resguardarse de la alta volatilidad
Entre los ganadores de esta suba que experimentó el dólar, en los últimos días, se incluyó a los sectores exportadores y al Estado, ya que la recaudación seguirá creciendo por impacto de las retenciones que se aplican a la comercialización externa de productos elaborados en el país.
Sin embargo, los consumidores temen que un aumento sostenido del dólar genere suba de costos internos de producción que, por un efecto en cadena, termine impactando en el precio de los productos de la canasta familiar. En otras palabras, que se dispare la inflación.
Los analistas bursátiles observan que, frente al actual escenario económico, hay dos posibilidades que tiene el ahorrista: sostener el poder adquisitivo de su tenencia o hacerlo rendir. En este último caso, tanto Adolfo Haga (Intercapital) como Marco Tam Schmieloz (Mercapital) coinciden en que la alternativa más sólida es inclinarse por los cheques de pago diferido garantizados. Haga puntualiza que el pequeño ahorro se puede proteger también con una moneda fuerte, como el euro. Tam Schmieloz, a su vez, cree que además que los warrants con garantías reales y los fideicomisos son dos buenas opciones para invertir.
En tanto, el presidente de la Fundación Mercado, Oscar Liberman, afirma que ante los efectos que puede generar un dólar apreciado en la inflación, a la economía familiar le quedan tres opciones: sostener el valor de los ingresos del grupo familiar frente a un escenario de inflación, rearmar una canasta sostenible de consumo corriente (anticipando compra de productos esenciales para la alimentación) y darle un destino a sus excedentes de dinero, tomando en cuenta dos opciones que, en los últimos años, fueron vitales: la seguridad y la rentabilidad. En el Gobierno nacional sostienen que la fiebre del dólar se superará y que existen intenciones de que su cotización, hacia el futuro, flote entre $ 3,15 y $ 3,20 por unidad de la divisa norteamericana. Los industriales señalan que esta política no pone en riesgo el rumbo económico. Los consumidores, finalmente, rezan para que un tipo de cambio alto no dispare el precio de los productos y que el salario conserve el poder adquisitivo.
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