15 Julio 2007 Seguir en 
Tucumán no es de las provincias que se siente condicionadas por las decisiones políticas que se tomen en la Casa Rosada. Al menos esa es la percepción del ministro de Economía, Jorge Jiménez. El funcionario sostiene que la Provincia no tiene qué reprocharle a la Nación, sino agradecerle el apoyo brindado a la gestión del gobernador José Alperovich. En una entrevista concedida a LA GACETA, el titular de Economía habló de la relación fiscal entre la Nación y las provincias.
¿Una provincia como Tucumán puede sobrevivir con una alta dependencia fiscal, con la alta concentración de compromisos en un solo acreedor: la Nación?
-Las reglas de convivencias siempre tienden a mejorar. Pero, más allá de eso, la cuestión de fondo es que Tucumán sea previsible en materia de endeudamiento, en función de lo que tiene que pagarle a sus acreedores conlos recursos que ingresan. Lo demás es producto de leyes y de pactos interprovinciales que van más allá de una simple decisión política.
¿Se sienten condicionados frente a la Nación?
-No. Es el sistema. Pero a la cuestión habría que mirarla desde otro ángulo. Que sea el Gobierno nacional el principal acreedor de las provincias da un signo de tranquilidad. En los bancos hay que cumplir una serie de condiciones y respetar los plazos y, en ese esquema, no se puede rediscutir. Con la Nación, en cambio, hay otro esquema de negociación que es más fácil para que las provincias expongan sus necesidades de refinanciación de vencimientos.
Y políticamente...
-Eso creo que depende de la situación fiscal de cada época. Pero de la experiencia que tenemos en la historia, toda dependencia fiscal o económica llega a un punto y de allí no pasa.
¿Qué es lo que debe perfeccionarse en la relación fiscal entre la Nación y las provincias?
-En líneas generales, deben analizarse todos los regímenes de distribución de fondos. Claro que las decisiones políticas exceden a uno. No sé si este es el mejor momento para abrir un debate de tal naturaleza. Pese a que ya lleva algunos años desde el momento de la crisis socioeconómica que padeció el país, las cosas se están terminando de reacomodar. Se salió del fuego, pero ahora hay que acomodar las brasas. Cuando hay una crisis, uno toma decisiones duras e instantáneas. Ahora que pasó, creo que hay que pensar un poco más a largo plazo. Esa es la clave.
¿Una provincia como Tucumán puede sobrevivir con una alta dependencia fiscal, con la alta concentración de compromisos en un solo acreedor: la Nación?
-Las reglas de convivencias siempre tienden a mejorar. Pero, más allá de eso, la cuestión de fondo es que Tucumán sea previsible en materia de endeudamiento, en función de lo que tiene que pagarle a sus acreedores conlos recursos que ingresan. Lo demás es producto de leyes y de pactos interprovinciales que van más allá de una simple decisión política.
¿Se sienten condicionados frente a la Nación?
-No. Es el sistema. Pero a la cuestión habría que mirarla desde otro ángulo. Que sea el Gobierno nacional el principal acreedor de las provincias da un signo de tranquilidad. En los bancos hay que cumplir una serie de condiciones y respetar los plazos y, en ese esquema, no se puede rediscutir. Con la Nación, en cambio, hay otro esquema de negociación que es más fácil para que las provincias expongan sus necesidades de refinanciación de vencimientos.
Y políticamente...
-Eso creo que depende de la situación fiscal de cada época. Pero de la experiencia que tenemos en la historia, toda dependencia fiscal o económica llega a un punto y de allí no pasa.
¿Qué es lo que debe perfeccionarse en la relación fiscal entre la Nación y las provincias?
-En líneas generales, deben analizarse todos los regímenes de distribución de fondos. Claro que las decisiones políticas exceden a uno. No sé si este es el mejor momento para abrir un debate de tal naturaleza. Pese a que ya lleva algunos años desde el momento de la crisis socioeconómica que padeció el país, las cosas se están terminando de reacomodar. Se salió del fuego, pero ahora hay que acomodar las brasas. Cuando hay una crisis, uno toma decisiones duras e instantáneas. Ahora que pasó, creo que hay que pensar un poco más a largo plazo. Esa es la clave.
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