09 Julio 2007 Seguir en 

Desde 1991, cuando se institucionalizó la visita de los presidentes los 9 de julio, jamás hubo incidentes como los que ocurrieron en 2004, cuando el gobernador José Alperovich debutaba como anfitrión de Néstor Kirchner.
El oficialismo tenía previsto que el jefe de Estado hablara al país desde la plaza Independencia, pero esto debió suspenderse. En el paseo público, piqueteros (identificados con la denominada marcha "A pata y pulmón") cruzaron piedras y palos con grupos que apoyaban a Kirchner. La Policía recurrió a gases lacrimógenos para dispersarlos. La cara de frustración del Presidente lo decía todo.
Al año siguiente, para evitar una situación similar y para no correr riesgos, el gobierno de Alperovich movilizó a 5.000 policías, que prácticamente sitiaron la ciudad. El principal acto, de carácter político, tuvo como escenario la cancha de San Martín. Lo mismo sucederá este año, aunque el lugar elegido será esta vez el Hipódromo.
Hasta entonces, a lo sumo, Carlos Menem en 1993 había sido silbado e insultado por jubilados, estudiantes y militantes de Madres de Plaza de Mayo durante el recorrido entre la iglesia Catedral y la Casa Histórica. No obstante, como aquellos habían anticipado que iban a movilizarse, Menem y el gobernador Ramón Ortega optaron por desplazarse en automóviles.
En 2000, durante la visita de Fernando de la Rúa, el secretario de Programación Económica Regional, Miguel Bein, también debió escuchar el airado reclamo de jubilados. LA GACETA (C)
El oficialismo tenía previsto que el jefe de Estado hablara al país desde la plaza Independencia, pero esto debió suspenderse. En el paseo público, piqueteros (identificados con la denominada marcha "A pata y pulmón") cruzaron piedras y palos con grupos que apoyaban a Kirchner. La Policía recurrió a gases lacrimógenos para dispersarlos. La cara de frustración del Presidente lo decía todo.
Al año siguiente, para evitar una situación similar y para no correr riesgos, el gobierno de Alperovich movilizó a 5.000 policías, que prácticamente sitiaron la ciudad. El principal acto, de carácter político, tuvo como escenario la cancha de San Martín. Lo mismo sucederá este año, aunque el lugar elegido será esta vez el Hipódromo.
Hasta entonces, a lo sumo, Carlos Menem en 1993 había sido silbado e insultado por jubilados, estudiantes y militantes de Madres de Plaza de Mayo durante el recorrido entre la iglesia Catedral y la Casa Histórica. No obstante, como aquellos habían anticipado que iban a movilizarse, Menem y el gobernador Ramón Ortega optaron por desplazarse en automóviles.
En 2000, durante la visita de Fernando de la Rúa, el secretario de Programación Económica Regional, Miguel Bein, también debió escuchar el airado reclamo de jubilados. LA GACETA (C)
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