Hay que ser eficaz para lograr la atención de un jefe que está siempre ocupado

Recursos humanos. Las responsabilidades a veces impiden a los mandos medios atender las dudas o el trabajo de sus empleados. La clave es la organización.

PROGRAMADAS. Organizar las reuniones con el jefe es una buena opción.
PROGRAMADAS. Organizar las reuniones con el jefe es una buena opción.
12 Junio 2007
"Empecé a trabajar en una agencia de publicidad y me estoy sintiendo abrumada al trabajar con mi jefe. El siempre está ocupado. Nunca puedo encontrarlo para obtener su feedback o aprobación de los proyectos. Cuando se comunica conmigo, pareciera como que siempre es para decirme que hice algo mal. ¿Cómo le muestro a mi jefe que soy capaz de completar mis tareas y que puedo trabajar con él?". La inquisitoria fue formulada por Estefanía, una joven profesional, a la experta en recursos humanos Daniela de León, de la consultora Dale Carnegie Training.
En su respuesta, De León esboza algunas claves para poder mantener un diálogo o para conocer al jefe, y explica que en niveles gerenciales es muy difícil tener espacio para conocer a todos los empleados. "Los jefes siempre están ocupados con lo que necesitan hacer. Tienen reuniones y metas a las que deben llegar. Los empleados tiene que trabajar sobre su agenda para conocer sus expectativas y fechas límite. Esto es posible con un pequeño trabajo entre el trabajador y su jefe", señala De León. Y recomienda tener en cuenta los siguientes tips:
Establezca reuniones semanales con su jefe. Al establecer reuniones semanales con su jefe, ambos podrán trabajar juntos para hacer un chequeo sobre los proyectos pendientes o consultas. Estas reuniones pueden ser tan cortas como cinco minutos. De ahora en más, planear reuniones de rutina lo ayudará a desarrollar una mejor relación con su jefe.
Haga una lista de preguntas y lo que necesita de su jefe. Vaya a esas reuniones preparado con lo que necesita. Su jefe lo apreciará y verá que usted el capaz de hacer las cosas.
Pregúntele a su jefe. Algunos jefes trabajan mejor a través del mail; algunos otros trabajan mejor cuando les preguntan en persona o por teléfono. Averigüe cómo se siente más cómodo su jefe. Esto acelerará el proceso de ocuparse de las cosas.
Tome notas. Cuando su jefe le pregunte o le diga algo, tome nota para poder hacerlo correctamente y no tener que pedirle que se lo repita más adelante.
Mantenga informado a su jefe. A los jefes siempre les gusta estar informados de lo que ocurre. Siempre es mejor estar informado que ignorar lo que ocurre, salvo que su jefe le diga que no es necesario que le cuente todo.

Las secretarias son cada vez más valoradas

La demanda de secretarias en las empresas se triplicó en los últimos cuatro años, al pasar de unas 100 búsquedas por año en 2003, a más de 300 en 2006, destacó un informe privado. "Las secretarias y asistentes son muy valoradas en sus puestos y su desarrollo profesional a menudo va de la mano de sus jefes", indicó Connie Eastman, directora de Secretarias En Red. Una secretaria en Argentina, sin idiomas, gana entre $ 1.200 y $ 2.200. Pero con idioma, experiencia y título universitario vinculado, los sueldos pueden llegar a $ 6.500 o más.
Sin embargo, es preciso tener en cuenta los extensos horarios de trabajo. "Las secretarias son la puerta de acceso a muchos clientes y contactos para sus jefes, y ejercen sus tareas con un alto grado de responsabilidad y confidencialidad", explicó Eastman a la agencia DyN.
Sin embargo, afirmó que muchas están disconformes con sus niveles de remuneración y los largos horarios de trabajo y es por eso que, si no logran negociar estos temas con sus jefes, cambian de puesto y de empresa con bastante facilidad, ya que una buena secretaria con experiencia es muy valorada en el mercado.

Según la OIT, trabajar muchas horas por día provoca una baja en el rendimiento

Casi 100 años después de la adopción de la primera norma laboral internacional sobre el tema de la duración de la jornada, la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) estima que 600 millones de personas activas en el mundo, es decir una de cada cinco, trabajan más de 48 horas a la semana, a menudo en busca de ingresos que les permitan llegar hasta fin de mes. El nuevo estudio sobre horas de trabajo realizado por la OIT, al que tuvo acceso LA GACETA, dice que el 22% de la fuerza de trabajo mundial, equivalente a unos 614,2 millones de trabajadores, cumplen jornadas de duración excesiva.
Las jornadas de menor duración tienen efectos positivos, dice el informe, incluyendo beneficios para la salud y la vida familiar, la reducción de accidentes laborales, así como mayor productividad e igualdad entre los sexos. Al mismo tiempo, el estudio advierte que una cantidad considerable de personas que trabajan pocas horas en países en desarrollo y en transición pueden encontrarse subempleados, y son más vulnerables a la pobreza.
"La buena noticia es que ha habido progreso en la regulación de las horas de trabajo de la jornada normal en países en desarrollo y en transición, pero las conclusiones de este estudio son preocupantes, en especial por la persistencia de una cantidad excesiva de horas", dijo uno de los coautores del estudio, John C. Messenger, investigador principal del Programa de la OIT sobre Condiciones de Trabajo.
El estudio habla sobre las horas de trabajo en 50 países, y por primera vez analiza la manera en que se ven influenciadas las políticas relacionadas con la duración de la jornada en países en desarrollo y en transición, donde se detectaron tendencias muy diversas.
En lo que se refiere a los países donde se registra la mayor incidencia de jornadas laborales extensas en 2004-2005 (con más de 48 horas a la semana), Perú encabezó la lista, con 50,9% de los trabajadores; seguido por la República de Corea, con 49,5%; Tailandia, con 46,7%; y Pakistán, con 44,4%. En los países desarrollados, donde las jornadas laborales suelen durar menos, esta proporción fue de 25,7% en Reino Unido, 25,5% en Israel, 20,4% en Australia, 19,2% en Suiza, y 18,1% en EEUU.
Las iniciativas para reducir las horas en estos países no han tenido éxito por diversos motivos, incluyendo la necesidad de las personas de trabajar más para que sus ingresos les permitan llegar a fin de mes, y el uso extendido del sobretiempo por parte de los empleadores como mecanismo para aumentar su producción en condiciones de baja productividad.

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