Una aliada de la economía

Punto de vista. Por Eduardo de Zavalía - Master en Administración de Empresas - Prof. de Informática (Unsta).

13 Mayo 2007
Mezclar Economía y de Tecnología en la Argentina es lo mismo que realizar un experimento mezclando ingredientes sin una regla establecida. El resultado es imprevisible. Hasta los premios Nobel nos estudian buscando encontrar alguna “ecuación” que nos pueda volver, en cierta manera, previsibles. Nadie desconoce que, debido a la política económica en los últimos años nos hemos convertido en país exportador, mayoritariamente de recursos naturales, pero seguimos siendo importadores de Tecnología. 
El campo, en gran medida beneficiado por el crecimiento de la demanda mundial de sus productos, con precios en dólares únicos en la historia y la política monetaria cambiaria, logra tener ganancias que les está permitiendo incorporar tecnología para poder sacar más provecho a cada hectárea. Asimismo, se están realizando inversiones para volver tierras improductivas en productivas, logrando que la Argentina aumente considerablemente sus superficies de producción. El próximo paso que el campo debe dar es invertir en Investigación y Desarrollo (I+D), con el fin dejar de depender de otros países, tanto en productos “madre”, como en agroquímicos o en maquinaria de última generación.
Claro que, para invertir en I+D  se deben dar al menos dos condiciones que hoy no se tienen, o al menos no se perciben con claridad: dinero excedente y condiciones macroeconómicas estables a largo plazo, que le den confianza al productor agrícola para asumir riesgos. Lo sorprendente es que el “riesgo a largo plazo”, no pasa por el resultado de la investigación, sino porque no cambien las condiciones macroeconómicas o aparezca algún impuesto distorsivo que vuelva inviable el proyecto.

El sector industrial
La industria, a su vez, salvo las petroquímicas o las de productos poco elaborados, ha tenido que reconvertirse para poder empezar a gozar de la bonanza de estos años de vacas gordas, pero esa reconversión se hizo con mucho miedo, por lo que en realidad, no se reconvirtieron, sino que incorporaron tecnología sólo en partes o sectores donde era imprescindible; el resto de la fábrica sigue tan o más obsoleta que antes. 
El desafío de hoy para las industrias pasa por dar el gran salto y literalmente construir una fábrica nueva; pero claro, la mayoría de la tecnología es importada, con lo que la política cambiaria actual, para crecer no ayuda. Es necesario que, en este caso, la intervención del Estado se haga notar, con el propósito de poder renovar el parque industrial obsoleto de nuestro país. Pero cuidado que no caigamos en los errores de antaño y termine el Estado endeudado a costa de industriales ricos.
Debemos asumir como Política de Estado el fomentar el crecimiento de nuestras industrias, generadoras de puestos de trabajo, que permitirá, por ejemplo, ir reciclando los tan dañinos planes trabajar.
El turismo, principal generador de divisas genuinas, consume poca materia prima, porque se sustenta en paisajes naturales y en calidad de servicios.
Debe quedarnos en claro que la Economía debe ser alidada de la I+D y no una enemiga.