13 Mayo 2007 Seguir en 
Inversión, Investigación más Desarrollo (I+D), Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) son conceptos que ya están prácticamente incorporados en el mundo de los negocios. Forman parte del proceso de inversión que cada sector encara con el fin de no quedarse en el pasado. La incorporación de tecnología impone nuevas conductas empresariales y riesgos de mediano y de largo plazo en un mercado cada vez más competitivo. Así, por ejemplo, en la Argentina la inversión anual en Ciencia y Tecnología llega hoy a los $ 4.500 millones, con una mayor participación del sector público.
La crisis de fines de 2001 frenó, en muchas actividades, la inversión tecnológica. Sin embargo, poco a poco, comenzó a expandirse por efecto del crecimiento económico que experimenta la Argentina. Así, por ejemplo, la industria argentina invirtió en actividades de innovación $ 7.000 millones entre 2002 y 2004. Esto implica que por año se destinaron $ 2.300 millones (valores expandidos), mientras que el gasto en I+D representó, en promedio, unos $ 456 millones al año. Ese es el resultado de la Encuesta Nacional a Empresas sobre Innovación, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El sondeo oficial, efectuado en distintos grupos de empresas, señala que existe un mayor equilibrio entre la inversión en proyectos de innovación y la compra de bienes de capital (maquinarias o equipos informáticos).
Este proceso de reconversión tecnológica implica un cambio de mentalidad en el manejo de los recursos humanos. Por ejemplo, las firmas más pequeñas tratan de incrementar su dotación de personal con recursos humanos calificados en distintas especialidades tecnológicas, con mejores resultados que el resto de las compañías que focalizan su actividad en materias de ventas internas, productividad y exportaciones, dice el diagnóstico oficial.
En cuanto a las evidencias sectoriales, si se observan las tendencias en I+D / Ventas, las ramas destacadas son maquinaria y equipo y automotores, ya que cuentan con una participación sostenida y creciente a lo largo del período. En estos sectores pareciera que el incremento de la actividad y del nivel de ventas ha sido acompañado por una mayor intensidad de esfuerzos innovativos, a fin de mejorar los niveles de competitividad (calidad, prestaciones, etc.) de sus producciones.
Uso de la internet en las compañías
En su mayoría, las empresas manufactureras argentinas no han invertido en TICs en 2004 o lo han hecho sin complementar esas inversiones con capacitación del personal o con otras acciones que potencien el impacto de la incorporación de estas tecnologías sobre la productividad. Sin embargo, en los últimos años existe mayor conectividad, según los datos oficiales. El intercambio de mensajes y la búsqueda de información son los principales usos que se le da a Internet por parte de las empresas. Las tareas más directamente vinculadas a transacciones con Bancos, Gobierno y clientes conforman el segundo grupo. Actividades que podrían estar asociadas con agregar valor a los productos de la empresa se ubican en un tercer grupo. La distribución de productos en línea aparece en último lugar, confirmado su carácter excepcional.
En el Gobierno nacional, a través de la Secretaría de Ciencias y Tecnología, se elaboró un plan estratégico respecto de las metas cualitativas que se quieren lograr en materia de inversión tecnológica hasta 2010. De acuerdo con esa estimación, se espera que el año que viene la inversión total en la actividad alcance los $ 5.592 millones en todo el país. Para dentro de tres años, esa inversión tendrá que estar en los $ 8.918 millones, con una participación similar en la inyección de capitales del sector público y de las empresas privadas, universidades y hasta fundaciones.
La meta trazada por el Gobierno es que la inversión nacional en la materia sea equivalente al 1% del Producto Interno Bruto (PIB) de la Argentina que, para 2010, fue calculado por el Ministerio de Economía en $ 882.301 millones (a pesos corrientes).
La crisis de fines de 2001 ha modificado el mundo laboral argentino. Esa debacle socioeconómica expulsó del mercado a miles de argentinos, sin importar su calificación. Con el retorno del país a la senda del crecimiento, las industrias comenzaron a ser más exigibles en el proceso de selección de personal, pensando en la reconversión tecnológica.
Así, por ejemplo, la recuperación del empleo fue más exigente, a tal punto que en la industria en la etapa poscrisis el plantel se incrementó en un 15%, aunque con algunas facetas particulares: ese crecimiento no fue homogéneo entre los niveles de calificación.
La encuesta de empresas de innovación, elaborada por el Indec, a la que tuvo acceso LA GACETA, refleja que en el mercado de trabajo del sector industrial se observa un aumento mayor entre los empleados profesionales y técnicos, en detrimento de aquellos de menor calificación, reforzando la tendencia iniciada en el período 1998-2001. De todas maneras, refleja el informe oficial, la estructura de calificación de personal ocupado continúa presentando una fuerte concentración en personal con educación básica: el 55% del total.
Los más buscados
¿Cuáles son los profesionales más buscados? Las empresas y las industrias encuestadas en todo el país respondieron: los especializados en ingenierías y en Ciencias Duras. Esto es porque el crecimiento económico y la necesidad de ampliar la capacidad instalada requiere de mano de obra calificada en procesos de tecnología de punta que actualmente usan otros mercados, lo cual también implica mayor competitividad.
En la medida en que los procesos industriales y productivos estén dentro de los requerimientos internacionales para exportar (por ejemplo, certificación de calidad), la industria deberá seguir incorporando personal calificado en esas tareas, cada vez más complejas, a fin de optimizar los rendimientos del equipo incorporado a las plantas. Con esto, además, se podrá alcanzar la máxima escala de la capacidad instalada, concluye el informe elaborado por el organismo estadístico sobre la base de datos empresariales.
La crisis de fines de 2001 frenó, en muchas actividades, la inversión tecnológica. Sin embargo, poco a poco, comenzó a expandirse por efecto del crecimiento económico que experimenta la Argentina. Así, por ejemplo, la industria argentina invirtió en actividades de innovación $ 7.000 millones entre 2002 y 2004. Esto implica que por año se destinaron $ 2.300 millones (valores expandidos), mientras que el gasto en I+D representó, en promedio, unos $ 456 millones al año. Ese es el resultado de la Encuesta Nacional a Empresas sobre Innovación, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El sondeo oficial, efectuado en distintos grupos de empresas, señala que existe un mayor equilibrio entre la inversión en proyectos de innovación y la compra de bienes de capital (maquinarias o equipos informáticos).
Este proceso de reconversión tecnológica implica un cambio de mentalidad en el manejo de los recursos humanos. Por ejemplo, las firmas más pequeñas tratan de incrementar su dotación de personal con recursos humanos calificados en distintas especialidades tecnológicas, con mejores resultados que el resto de las compañías que focalizan su actividad en materias de ventas internas, productividad y exportaciones, dice el diagnóstico oficial.
En cuanto a las evidencias sectoriales, si se observan las tendencias en I+D / Ventas, las ramas destacadas son maquinaria y equipo y automotores, ya que cuentan con una participación sostenida y creciente a lo largo del período. En estos sectores pareciera que el incremento de la actividad y del nivel de ventas ha sido acompañado por una mayor intensidad de esfuerzos innovativos, a fin de mejorar los niveles de competitividad (calidad, prestaciones, etc.) de sus producciones.
Uso de la internet en las compañías
En su mayoría, las empresas manufactureras argentinas no han invertido en TICs en 2004 o lo han hecho sin complementar esas inversiones con capacitación del personal o con otras acciones que potencien el impacto de la incorporación de estas tecnologías sobre la productividad. Sin embargo, en los últimos años existe mayor conectividad, según los datos oficiales. El intercambio de mensajes y la búsqueda de información son los principales usos que se le da a Internet por parte de las empresas. Las tareas más directamente vinculadas a transacciones con Bancos, Gobierno y clientes conforman el segundo grupo. Actividades que podrían estar asociadas con agregar valor a los productos de la empresa se ubican en un tercer grupo. La distribución de productos en línea aparece en último lugar, confirmado su carácter excepcional.
En el Gobierno nacional, a través de la Secretaría de Ciencias y Tecnología, se elaboró un plan estratégico respecto de las metas cualitativas que se quieren lograr en materia de inversión tecnológica hasta 2010. De acuerdo con esa estimación, se espera que el año que viene la inversión total en la actividad alcance los $ 5.592 millones en todo el país. Para dentro de tres años, esa inversión tendrá que estar en los $ 8.918 millones, con una participación similar en la inyección de capitales del sector público y de las empresas privadas, universidades y hasta fundaciones.
La meta trazada por el Gobierno es que la inversión nacional en la materia sea equivalente al 1% del Producto Interno Bruto (PIB) de la Argentina que, para 2010, fue calculado por el Ministerio de Economía en $ 882.301 millones (a pesos corrientes).
El desarrollo de la maquinaria requiere de personal calificado en la industria nacional
La crisis de fines de 2001 ha modificado el mundo laboral argentino. Esa debacle socioeconómica expulsó del mercado a miles de argentinos, sin importar su calificación. Con el retorno del país a la senda del crecimiento, las industrias comenzaron a ser más exigibles en el proceso de selección de personal, pensando en la reconversión tecnológica.
Así, por ejemplo, la recuperación del empleo fue más exigente, a tal punto que en la industria en la etapa poscrisis el plantel se incrementó en un 15%, aunque con algunas facetas particulares: ese crecimiento no fue homogéneo entre los niveles de calificación.
La encuesta de empresas de innovación, elaborada por el Indec, a la que tuvo acceso LA GACETA, refleja que en el mercado de trabajo del sector industrial se observa un aumento mayor entre los empleados profesionales y técnicos, en detrimento de aquellos de menor calificación, reforzando la tendencia iniciada en el período 1998-2001. De todas maneras, refleja el informe oficial, la estructura de calificación de personal ocupado continúa presentando una fuerte concentración en personal con educación básica: el 55% del total.
Los más buscados
¿Cuáles son los profesionales más buscados? Las empresas y las industrias encuestadas en todo el país respondieron: los especializados en ingenierías y en Ciencias Duras. Esto es porque el crecimiento económico y la necesidad de ampliar la capacidad instalada requiere de mano de obra calificada en procesos de tecnología de punta que actualmente usan otros mercados, lo cual también implica mayor competitividad.
En la medida en que los procesos industriales y productivos estén dentro de los requerimientos internacionales para exportar (por ejemplo, certificación de calidad), la industria deberá seguir incorporando personal calificado en esas tareas, cada vez más complejas, a fin de optimizar los rendimientos del equipo incorporado a las plantas. Con esto, además, se podrá alcanzar la máxima escala de la capacidad instalada, concluye el informe elaborado por el organismo estadístico sobre la base de datos empresariales.








