22 Febrero 2006 Seguir en 

Especialistas aseguran que una estrecha relación entre el estilo de vida desarrollado y la aparición del síndrome posvacacional. En primer lugar, se lleva una rutina acorde con el biorritmo de cada uno o reloj biológico, que marca cómo se halla el organismo. Durante las vacaciones el ritmo de vida cambia. Desaparece la rutina laboral y se prolonga el descanso. Cambia el horario de acostarse y de levantarse; hay un desorden en los hábitos -incluidas las comidas-, y todo esto afecta el biorritmo. Entonces, la vuelta a la vida ordinaria puede suponer un cambio brusco para el organismo. “Si no hay un acoplo rápido a ese ritmo de vida, se produce una falta de coordinación entre lo que la rutina exige y lo que el organismo puede ofrecer”, indicó a SALUD de LA GACETA la psiquiatra Luisa Aráoz.
El remedio estaría en prevenir la aparición del síndrome. Las vacaciones dan una libertad que no se tiene en otra época del año. Entonces, mantener ciertos horarios -por ejemplo- permitirá que se siga con cierto biorritmo. A medida que se acerca el fin de las vacaciones, una vuelta progresiva a la rutina puede favorecer que el cambio no resulte catastrófico. No es saludable estar deseando las vacaciones durante una mitad del año y lamentándose de que se hayan acabado durante la otra mitad. Para ello, se podría mantener ciertas aficiones iniciadas durante las vacaciones.
Por otra parte, fraccionar las vacaciones, puede ayudar a no caer en el síndrome posvacacional. “Tomarse durante el año varios períodos de descanso, evitará saturarse en un único ciclo vacacional, y facilitará el reintegro a la rutina laboral, sabiendo que aún quedan días de descanso”. remarcó la médica.
El remedio estaría en prevenir la aparición del síndrome. Las vacaciones dan una libertad que no se tiene en otra época del año. Entonces, mantener ciertos horarios -por ejemplo- permitirá que se siga con cierto biorritmo. A medida que se acerca el fin de las vacaciones, una vuelta progresiva a la rutina puede favorecer que el cambio no resulte catastrófico. No es saludable estar deseando las vacaciones durante una mitad del año y lamentándose de que se hayan acabado durante la otra mitad. Para ello, se podría mantener ciertas aficiones iniciadas durante las vacaciones.
Por otra parte, fraccionar las vacaciones, puede ayudar a no caer en el síndrome posvacacional. “Tomarse durante el año varios períodos de descanso, evitará saturarse en un único ciclo vacacional, y facilitará el reintegro a la rutina laboral, sabiendo que aún quedan días de descanso”. remarcó la médica.
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