15 Febrero 2006 Seguir en 

La enfermedad de Alzheimer es la forma más frecuente de demencia, afecta la función cognitiva (memoria, atención, capacidad de tomar decisiones), la personalidad y la conducta. En la enfermedad de Alzheimer las células del cerebro (neuronas) se van degenerando en forma progresiva con el tiempo. De manera gradual, los pacientes pierden su capacidad de pensar, entender y comunicarse. “Se estima que en nuestro país hay aproximadamente 400.000 personas con enfermedad de Alzheimer. Son enfermedades que en general se desarrollan después de los 65 años, siendo la edad, el principal factor de riesgo”, explica Fernando Taragano, médico psiquiatra, profesor titular de Psiquiatría I y II e investigador principal del Instituto Universitario CEMIC.
Diagnóstico precoz: un desafío
En la actualidad, el gran desafío es lograr un diagnóstico de la enfermedad lo más temprano posible, ya que si bien hasta el momento no tiene cura, los tratamientos disponibles apuntan a retrasar el avance de la misma y mejorar la calidad de vida del paciente. Pero estos beneficios dependen de un buen cumplimiento del tratamiento.
Con ese fin se lanza una nueva presentación de la droga galantamina en una única toma diaria de liberación prolongada, la cual permite aumentar la adherencia de los pacientes al tratamiento: “Los medicamentos como la galantamina ayudan a mejorar la calidad de vida de los pacientes con deterioro del intelecto por enfermedad de Alzheimer. La principal causa de abandono del tratamiento con esos medicamentos son los eventos adversos; por lo tanto, que se haya mejorado la técnica de administración de un medicamento como es el caso de galantamina de liberación prolongada, aumenta las probabilidades de continuar con la medicación. Si hay mayor probabilidad de no abandono del tratamiento, hay mayor probabilidad también de una mejor calidad de vida.”, afirma el especialista.
La nueva formulación sólo tiene que ser administrada una vez al día; el medicamento –desarrollado por el laboratorio Janssen-Cilag– mejora la función cognitiva, las actividades diarias, la conducta y el funcionamiento global del paciente. “La nueva formulación de galantamina en una dosis diaria de liberación prolongada, al tener menos picos plasmáticos permite aumentar la tolerabilidad del medicamento en el organismo. Presenta por lo tanto, menos efectos adversos gastrointestinales, como vómitos, náuseas y diarreas; y esto hace que el cumplimiento del tratamiento sea mayor”, describe el doctor Taragano.
La enfermedad de Alzheimer afecta entre el 1 y 3 por ciento de las personas entre 60 y 64 años de edad; y hasta el 30% de los mayores de 85 años. Por lo tanto, en la gran mayoría de los casos la enfermedad se presenta alrededor de los 80 años; y es en esta franja etaria donde la nueva formulación de galantamina de liberación prolongada es más eficiente. “Poder tener una mejor calidad de sobrevida a esa edad es muy significativo. En una persona de 80 años o más tal vez esos dos años con una mejor calidad de vida que aporta el medicamento, sean todo lo que le quedaba por vivir. Por lo tanto, aunque la eficacia de esta nueva formulación sea la misma en distintas edades, la eficiencia es superior en los adultos mayores muchas veces olvidados”, afirma Taragano. El especialista hace una distinción entre la “eficacia” y la “eficiencia” de un medicamento: “Durante los últimos años, la industria farmacéutica ha intentado mejorar la farmacotecnia de medicamentos que son antiguos. El poder ofrecer nuevas formulaciones en las dosis aumenta la tolerancia, y al aumentar la tolerancia aumenta también la performance del medicamento. Una cosa es la ‘eficacia’ y otra es la ‘eficiencia’ de un medicamento; en el caso de galantamina de liberación prolongada se está mejorando la eficiencia, ya que la eficacia es la misma que la presentación tradicional en dos dosis al día.”
Síntomas de la enfermedad
Se estima que para el año 2020, 30 millones de personas padecerán la enfermedad de Alzheimer.
Los síntomas más frecuentes de la enfermedad incluyen: pérdida de memoria, olvidos frecuentes; confusión; desorientación en tiempo y espacio; dificultad para concentrarse en una tarea, falta de atención; distracciones significativas; problemas para realizar actividades habituales; cambios evidentes de conducta y personalidad, alteraciones en el humor, desgano, irritabilidad, nerviosismo; problemas de comunicación, dificultad con el lenguaje, imposibilidad de encontrar las palabras adecuadas; pérdida de autoestima y sensación de inseguridad. En algunos casos, los olvidos van acompañados de una depresión; sin embargo, no todas las personas afectadas presentan todos estos síntomas, los cuales varían de acuerdo a cada paciente.
Diagnóstico precoz: un desafío
En la actualidad, el gran desafío es lograr un diagnóstico de la enfermedad lo más temprano posible, ya que si bien hasta el momento no tiene cura, los tratamientos disponibles apuntan a retrasar el avance de la misma y mejorar la calidad de vida del paciente. Pero estos beneficios dependen de un buen cumplimiento del tratamiento.
Con ese fin se lanza una nueva presentación de la droga galantamina en una única toma diaria de liberación prolongada, la cual permite aumentar la adherencia de los pacientes al tratamiento: “Los medicamentos como la galantamina ayudan a mejorar la calidad de vida de los pacientes con deterioro del intelecto por enfermedad de Alzheimer. La principal causa de abandono del tratamiento con esos medicamentos son los eventos adversos; por lo tanto, que se haya mejorado la técnica de administración de un medicamento como es el caso de galantamina de liberación prolongada, aumenta las probabilidades de continuar con la medicación. Si hay mayor probabilidad de no abandono del tratamiento, hay mayor probabilidad también de una mejor calidad de vida.”, afirma el especialista.
La nueva formulación sólo tiene que ser administrada una vez al día; el medicamento –desarrollado por el laboratorio Janssen-Cilag– mejora la función cognitiva, las actividades diarias, la conducta y el funcionamiento global del paciente. “La nueva formulación de galantamina en una dosis diaria de liberación prolongada, al tener menos picos plasmáticos permite aumentar la tolerabilidad del medicamento en el organismo. Presenta por lo tanto, menos efectos adversos gastrointestinales, como vómitos, náuseas y diarreas; y esto hace que el cumplimiento del tratamiento sea mayor”, describe el doctor Taragano.
La enfermedad de Alzheimer afecta entre el 1 y 3 por ciento de las personas entre 60 y 64 años de edad; y hasta el 30% de los mayores de 85 años. Por lo tanto, en la gran mayoría de los casos la enfermedad se presenta alrededor de los 80 años; y es en esta franja etaria donde la nueva formulación de galantamina de liberación prolongada es más eficiente. “Poder tener una mejor calidad de sobrevida a esa edad es muy significativo. En una persona de 80 años o más tal vez esos dos años con una mejor calidad de vida que aporta el medicamento, sean todo lo que le quedaba por vivir. Por lo tanto, aunque la eficacia de esta nueva formulación sea la misma en distintas edades, la eficiencia es superior en los adultos mayores muchas veces olvidados”, afirma Taragano. El especialista hace una distinción entre la “eficacia” y la “eficiencia” de un medicamento: “Durante los últimos años, la industria farmacéutica ha intentado mejorar la farmacotecnia de medicamentos que son antiguos. El poder ofrecer nuevas formulaciones en las dosis aumenta la tolerancia, y al aumentar la tolerancia aumenta también la performance del medicamento. Una cosa es la ‘eficacia’ y otra es la ‘eficiencia’ de un medicamento; en el caso de galantamina de liberación prolongada se está mejorando la eficiencia, ya que la eficacia es la misma que la presentación tradicional en dos dosis al día.”
Síntomas de la enfermedad
Se estima que para el año 2020, 30 millones de personas padecerán la enfermedad de Alzheimer.
Los síntomas más frecuentes de la enfermedad incluyen: pérdida de memoria, olvidos frecuentes; confusión; desorientación en tiempo y espacio; dificultad para concentrarse en una tarea, falta de atención; distracciones significativas; problemas para realizar actividades habituales; cambios evidentes de conducta y personalidad, alteraciones en el humor, desgano, irritabilidad, nerviosismo; problemas de comunicación, dificultad con el lenguaje, imposibilidad de encontrar las palabras adecuadas; pérdida de autoestima y sensación de inseguridad. En algunos casos, los olvidos van acompañados de una depresión; sin embargo, no todas las personas afectadas presentan todos estos síntomas, los cuales varían de acuerdo a cada paciente.
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