15 Febrero 2006 Seguir en 

Entre las mujeres del estrato socioeconómico medio de la Argentina, la hemorragia posparto es una de las principales causas de muerte materna –la segunda o la tercera luego de la hipertensión y las infecciones, esta última para las personas de estrato social más bajo-. “Con un equipo de tecnología y profesionales preparados para tales contingencias es posible salvar a prácticamente todas las pacientes que pasan por ese trance y obtener un resultado magnífico” asegura Ricardo García Mónaco, presidente de la Sociedad Argentina de Radiología, profesor de Radiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y jefe del Servicio de Diagnóstico por Imágenes del Hospital Italiano.
El método es sencillo
La técnica a aplicar de manera eficaz y rápida en las hemorragias posparto se llama embolización. Es un procedimiento sencillo que se vale de imágenes tomadas dentro del cuerpo para localizar y “secar” u ocluir los vasos sanguíneos (más específicamente las arterias hipogástricas) responsables de la pérdida de sangre.
La hemorragia posparto es la pérdida de sangre abundante durante o después de la tercera etapa del parto, momento en el que se expulsa la placenta.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el 70% de las muertes posparto puede evitarse, mientras que de acuerdo con las cifras del Anuario de Estadísticas Vitales (año 2002) del Ministerio de Salud, en la Argentina la hemorragia posparto figura como la tercera causa general en orden de importancia de muerte materna. Más aún, en el documento “Mortalidad materna en la Argentina: diagnóstico para la reorientación de políticas y programas de salud” de ese ministerio, el 10,5% de la mortalidad materna en la Argentina corresponde a la hemorragia posparto. Esto significa, ni más ni menos, que más de diez mujeres de cada cien podrían salvar sus vidas si se las tratara rápida y adecuadamente.
Los obstetras locales –informa García Mónaco- se están familiarizando cada vez más con la técnica y ya la usan no sólo en los centros privados de salud sino también en algunos hospitales públicos como el Cosme Argerich y Rivadavia.“En este caso el eje del asunto no pasa por la técnica sino por la preparación del equipo que atiende a las embarazadas”, subrayó.
Técnica para sacar fibromas sin cirugía
Un procedimiento basado en la imagenología permite eliminar sin cirugía estas malformaciones. Es rápido y seguro. Se creó en Francia y ahora se practica en la Argentina.
Una de cada cuatro mujeres en edad fértil padece de miomas o fibromas uterinos, formaciones tumorales benignas aunque a veces muy molestas. Esto pues, en aproximadamente un cuarto de las pacientes, el o los miomas causan hemorragias importantes, dolores, trastornos urinarios (porque el tamaño de los fibromas acarrea un aplastamiento de las vías por donde baja la orina) o bultos en el abdomen que se ven a simple vista. En muchos casos está indicada la cirugía que hasta hace poco tiempo sólo dejaba dos posibilidades: se extirpaba todo el útero o, si era posible, se quitaban los miomas conservando el resto del órgano.
“En Francia, un grupo de ginecólogos desarrolló el método que ya se usa en la Argentina, por el cual se navega dentro de los vasos sanguíneos del cuerpo de la paciente con fibroma, sin anestesia general con un instrumental que apenas tiene un milímetro y medio de diámetro y que se coloca por una punción en la ingle dentro de la arteria femoral”, explicó Ricardo García Mónaco.
El objetivo es que el instrumental indicado llegue a la zona del fibroma, ocluya los vasos sanguíneos que lo alimentan (todo visto por imágenes en una pantalla) y así el tejido enfermo se necrose, es decir se achique hasta desaparecer, preservando el útero sano y evitando así una gran cirugía. Todo el proceso se llama embolización de fibromas.“El 90 % de las mujeres que sufrían de hemorragias, dejan de padecerlas y el 80% de las pacientes a los cuatro días de la intervención están trabajando como si nada hubiese pasado”, indicó García Mónaco.
El método es sencillo
La técnica a aplicar de manera eficaz y rápida en las hemorragias posparto se llama embolización. Es un procedimiento sencillo que se vale de imágenes tomadas dentro del cuerpo para localizar y “secar” u ocluir los vasos sanguíneos (más específicamente las arterias hipogástricas) responsables de la pérdida de sangre.
La hemorragia posparto es la pérdida de sangre abundante durante o después de la tercera etapa del parto, momento en el que se expulsa la placenta.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el 70% de las muertes posparto puede evitarse, mientras que de acuerdo con las cifras del Anuario de Estadísticas Vitales (año 2002) del Ministerio de Salud, en la Argentina la hemorragia posparto figura como la tercera causa general en orden de importancia de muerte materna. Más aún, en el documento “Mortalidad materna en la Argentina: diagnóstico para la reorientación de políticas y programas de salud” de ese ministerio, el 10,5% de la mortalidad materna en la Argentina corresponde a la hemorragia posparto. Esto significa, ni más ni menos, que más de diez mujeres de cada cien podrían salvar sus vidas si se las tratara rápida y adecuadamente.
Los obstetras locales –informa García Mónaco- se están familiarizando cada vez más con la técnica y ya la usan no sólo en los centros privados de salud sino también en algunos hospitales públicos como el Cosme Argerich y Rivadavia.“En este caso el eje del asunto no pasa por la técnica sino por la preparación del equipo que atiende a las embarazadas”, subrayó.
Técnica para sacar fibromas sin cirugía
Un procedimiento basado en la imagenología permite eliminar sin cirugía estas malformaciones. Es rápido y seguro. Se creó en Francia y ahora se practica en la Argentina.
Una de cada cuatro mujeres en edad fértil padece de miomas o fibromas uterinos, formaciones tumorales benignas aunque a veces muy molestas. Esto pues, en aproximadamente un cuarto de las pacientes, el o los miomas causan hemorragias importantes, dolores, trastornos urinarios (porque el tamaño de los fibromas acarrea un aplastamiento de las vías por donde baja la orina) o bultos en el abdomen que se ven a simple vista. En muchos casos está indicada la cirugía que hasta hace poco tiempo sólo dejaba dos posibilidades: se extirpaba todo el útero o, si era posible, se quitaban los miomas conservando el resto del órgano.
“En Francia, un grupo de ginecólogos desarrolló el método que ya se usa en la Argentina, por el cual se navega dentro de los vasos sanguíneos del cuerpo de la paciente con fibroma, sin anestesia general con un instrumental que apenas tiene un milímetro y medio de diámetro y que se coloca por una punción en la ingle dentro de la arteria femoral”, explicó Ricardo García Mónaco.
El objetivo es que el instrumental indicado llegue a la zona del fibroma, ocluya los vasos sanguíneos que lo alimentan (todo visto por imágenes en una pantalla) y así el tejido enfermo se necrose, es decir se achique hasta desaparecer, preservando el útero sano y evitando así una gran cirugía. Todo el proceso se llama embolización de fibromas.“El 90 % de las mujeres que sufrían de hemorragias, dejan de padecerlas y el 80% de las pacientes a los cuatro días de la intervención están trabajando como si nada hubiese pasado”, indicó García Mónaco.
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