Ancianos: cómo evitar la desnutrición

Numerosos estudios dieron la misma señal de alerta: la mortalidad asociada a ciertas patologías en los adultos mayores internados suele deberse a una mala alimentación.

15 Febrero 2006
Numerosos estudios muestran que un alto índice de adultos mayores llega a la internación con problemas de desnutrición, que no tienen nada que ver con la falta de recursos ni con la pobreza. Raúl Valdez, nutricionista del Centro de Salud, indica que la mayoría de los casos se debe a los malos hábitos alimentarios y a la ingesta de comidas inadecuadas. Y hay achaques que están relacionados con el tipo de alimentación.
Con los años el metabolismo se vuelve más lento, se necesitan menos calorías para ejecutar las tareas cotidianas. De ahí que la dieta ideal para los mayores de 75 años debe tener gran variedad de frutas, hortalizas, verduras, cereales, carne roja molida, pollo y lácteos. Hay que reducir la ingesta de hidratos de carbono, de grasas, sobre todo de dulces y de frituras, y beber abundante agua y jugos para evitar la deshidratación, tan común en los abuelos.



La desnutrición es frecuente entre los pacientes ancianos


Mientras aumenta de manera exponencial la esperanza de vida de la población, parecen existir aún espacios vacíos en la salud de los mayores. La desnutrición de los ancianos, no precisamente vinculada a situaciones de pobreza o carencias sociales, sino a los hábitos de alimentación que caracterizan a los mayores de 75 años y a la falta de atención en salud, se presenta como un factor clave en la prevención de enfermedades y complicaciones de una franja de la población en constante crecimiento.
"La desnutrición es una complicación frecuente entre los pacientes ancianos, causa frecuente de recrudecimiento de trastornos preexistentes y del aumento de la mortalidad", expresa Anne C. Milne, principal autora de un estudio que fue publicado en la revista científica internacional Annals of Internal Medicine, con el objetivo de determinar si el uso de suplementos dietéticos de rutina en ancianos podría ser una medida preventiva conveniente.
En la investigación se compararon los resultados de 55 estudios de diferentes centros, lo suficiente confiables para poder ser analizados, abarcando los resultados de casi 10.000 pacientes. Así, comprobaron que los mayores de 75 años internados en hospitales por episodios agudos o complicaciones de diversos trastornos, presentaban en su mayoría estados de nutrición deficiente como característica frecuente en personas de la tercera edad.

Suplementos dietéticos
Los estudios utilizados en la investigación dividieron a los ancianos en dos grupos al azar. Uno de los grupos recibió un suplemento vitamínico, mineral y proteico, de uso frecuente como complemento alimenticio. El segundo grupo recibió un placebo. Comprobaron que el uso de suplementos dietéticos redujo la mortalidad en un 34% en comparación con los individuos que recibieron un placebo, y un 28% de las complicaciones.
Recíprocamente, el tratamiento de los males tumorales, uno de los trastornos más comunes en los mayores de 80 años, también parece tener un mejor curso cuando el paciente se encuentra en un buen estado nutricional. Efectivamente, "el 30% de los fallecimientos por cáncer se produce cuando el enfermo padece desnutrición", indicó el oncólogo Raúl Ortiz, durante la presentación del Foro de Nutrición y Cáncer, celebrado el mes pasado en Barcelona, España. Y alertó que "la desnutrición es generalmente la causa de muerte del paciente oncológico octogenario, más que el tumor".
En la salud de las personas ancianas, y en la prevención en todas las edades, los alimentos ricos en antioxidantes ocupan un papel protagónico.

Nutrientes antioxidantes
Hace varias décadas ya que las vitaminas C y E, los betacarotenos -precursores de la vitamina A- y los minerales zinc y selenio, son los nutrientes con mayor efecto antioxidante, el cual se traduce en un retraso del natural envejecimiento del organismo y en una acción protectora contra males vinculados con el proceso de oxidación, como el cáncer, el deterioro cardiovascular y los trastornos vinculados a procesos tóxicos (el cigarrillo, la polución ambiental y otros químicos).
Aumentar la ingesta de alimentos ricos en vitamina A -zanahoria, tomate, naranjas-, en vitamina C -kiwi, frutillas, tomate, ajíes crudos, frutas cítricas, también naranjas -, y en vitamina E -aceite de germen de trigo?, o suplementos dietarios con estos nutrientes, fortalece la salud y la prevención de trastornos ligados al paso del tiempo, como la oxidación por la acción de los llamados "radicales libres".




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