08 Febrero 2006 Seguir en 

Buenos Aires - La gestación es, sin duda, una de las etapas más plenas en la vida de toda mujer, pero también puede ser un período difícil de atravesar debido no sólo a las emociones que abundan durante los nueve meses, sino también por el cuidado y las prevenciones que deben tomarse.
Presunción errónea
Si bien años atrás se creía que el embarazo “protegía” a la mujer de determinadas afecciones por la explosión hormonal y la felicidad que caracterizan a ese momento, recientemente un equipo de investigadores del Programa de Investigación Clínica sobre Reproducción y Psiquiatría del Hospital General de Massachusetts en Boston, Estados Unidos, determinó que esta presunción es errónea.
Adentrándose específicamente en la depresión, los profesionales especificaron que el embarazo no sólo no ayuda a aliviar o eliminar el cuadro depresivo, sino que además, las mujeres que abandonan su medicación por estar embarazadas, enfrentan un riesgo cinco veces mayor de sufrir recaídas que aquellas que continúan tomándola. El principal responsable de la investigación, Lee Cohen indicó: “es importante que las pacientes asuman que las hormonas que trabajan durante la gestación no pueden protegerlas de determinadas condiciones que ya existían antes del embarazo”.
Por su parte, Eduardo Kalina, psiquiatra, director médico del Brain Center, quien está trabajando en un material propio sobre este tema, señaló: “si bien antes se descartaban las medicaciones, actualmente en los casos en que se tiene conocimiento de que el cuadro depresivo tiene un grado de severidad avanzado, se recomienda medicar a la madre, ya que a veces la criatura corre más riesgo por la propia enfermedad de su progenitora que por la medicación en sí”.
En cuanto al tratamiento, el especialista advirtió que “el médico debe realizar siempre una evaluación costo–beneficio, en especial en los casos de madres con depresión de tipo bipolar, pues de un momento a otro pueden pasar de estar encerradas en un cuarto al intento de suicidio”. Y agregó: “de más está decir que cuando le cambia la química a la madre, le cambia al bebé, que percibe esta situación”.
Investigación comparativa
El estudio que forma parte de la edición del 1 de febrero del Journal of the American Medical Association (JAMA), fue financiado por el National Institute of Mental Health y consistió en comparar el estado tanto emocional como físico de 201 embarazadas que tuvieran antecedentes de depresión y con no más de cuatro meses de gestación.
Para eso, se establecieron dos grupos teniendo en cuenta las decisiones tomadas previamente por las participantes. Las mujeres del primero habían interrumpido la ingesta de medicación antidepresiva antes del nacimiento de sus bebés, mientras que las que conformaron el segundo grupo, continuaron tomando los medicamentos durante todo el embarazo.
Cuatro años de estudio
Luego de los cuatro años, durante los cuales se extendió el estudio (de 1999 a 2003), los investigadores determinaron que el 68 % de las mujeres que habían abandonado la medicación, experimentó una recaída durante los primeros tres meses después del parto, mientras que entre las que continuaron recibiendo los medicamentos, sólo el 26 por ciento volvió a sufrir los efectos de la depresión.
El objetivo del ensayo fue crear conciencia con la intención de que los médicos puedan charlar con sus pacientes acerca de los riesgos que implica la depresión, tanto antes como durante el embarazo.
Por otra parte, y si bien durante la experiencia no se advirtieron consecuencias negativas para los bebés, los profesionales de la institución de Boston aseguraron que conversar con el profesional que lleva adelante el embarazo es muy importante para conocer los peligros que implican para el feto determinados medicamentos.
Evaluar cada caso
“Estamos convencidos de que lo más conveniente es hacer para cada caso particular una evaluación y proceder de acuerdo a eso. Por otra parte, actualmente contamos con medicaciones que no han mostrado generar ningún tipo de consecuencia negativa para los bebés”, concluyó Kalina.
“Debido al alto índice de recaídas que se evidenciaron en nuestra experiencia, cada vez resulta más relevante que las mujeres dialoguen con sus médicos para evaluar claramente la posibilidad de discontinuar el tratamiento de su depresión”, finalizó el doctor Cohen.
Para mayor información:
- JAMA: http://jama.ama-assn.org
- National Institute of Mental Health: http://www.nimh.nih.gov
- Massachusetts General Hospital: http://www.mgh.harvard.edu (Pro-Salud News)
Presunción errónea
Si bien años atrás se creía que el embarazo “protegía” a la mujer de determinadas afecciones por la explosión hormonal y la felicidad que caracterizan a ese momento, recientemente un equipo de investigadores del Programa de Investigación Clínica sobre Reproducción y Psiquiatría del Hospital General de Massachusetts en Boston, Estados Unidos, determinó que esta presunción es errónea.
Adentrándose específicamente en la depresión, los profesionales especificaron que el embarazo no sólo no ayuda a aliviar o eliminar el cuadro depresivo, sino que además, las mujeres que abandonan su medicación por estar embarazadas, enfrentan un riesgo cinco veces mayor de sufrir recaídas que aquellas que continúan tomándola. El principal responsable de la investigación, Lee Cohen indicó: “es importante que las pacientes asuman que las hormonas que trabajan durante la gestación no pueden protegerlas de determinadas condiciones que ya existían antes del embarazo”.
Por su parte, Eduardo Kalina, psiquiatra, director médico del Brain Center, quien está trabajando en un material propio sobre este tema, señaló: “si bien antes se descartaban las medicaciones, actualmente en los casos en que se tiene conocimiento de que el cuadro depresivo tiene un grado de severidad avanzado, se recomienda medicar a la madre, ya que a veces la criatura corre más riesgo por la propia enfermedad de su progenitora que por la medicación en sí”.
En cuanto al tratamiento, el especialista advirtió que “el médico debe realizar siempre una evaluación costo–beneficio, en especial en los casos de madres con depresión de tipo bipolar, pues de un momento a otro pueden pasar de estar encerradas en un cuarto al intento de suicidio”. Y agregó: “de más está decir que cuando le cambia la química a la madre, le cambia al bebé, que percibe esta situación”.
Investigación comparativa
El estudio que forma parte de la edición del 1 de febrero del Journal of the American Medical Association (JAMA), fue financiado por el National Institute of Mental Health y consistió en comparar el estado tanto emocional como físico de 201 embarazadas que tuvieran antecedentes de depresión y con no más de cuatro meses de gestación.
Para eso, se establecieron dos grupos teniendo en cuenta las decisiones tomadas previamente por las participantes. Las mujeres del primero habían interrumpido la ingesta de medicación antidepresiva antes del nacimiento de sus bebés, mientras que las que conformaron el segundo grupo, continuaron tomando los medicamentos durante todo el embarazo.
Cuatro años de estudio
Luego de los cuatro años, durante los cuales se extendió el estudio (de 1999 a 2003), los investigadores determinaron que el 68 % de las mujeres que habían abandonado la medicación, experimentó una recaída durante los primeros tres meses después del parto, mientras que entre las que continuaron recibiendo los medicamentos, sólo el 26 por ciento volvió a sufrir los efectos de la depresión.
El objetivo del ensayo fue crear conciencia con la intención de que los médicos puedan charlar con sus pacientes acerca de los riesgos que implica la depresión, tanto antes como durante el embarazo.
Por otra parte, y si bien durante la experiencia no se advirtieron consecuencias negativas para los bebés, los profesionales de la institución de Boston aseguraron que conversar con el profesional que lleva adelante el embarazo es muy importante para conocer los peligros que implican para el feto determinados medicamentos.
Evaluar cada caso
“Estamos convencidos de que lo más conveniente es hacer para cada caso particular una evaluación y proceder de acuerdo a eso. Por otra parte, actualmente contamos con medicaciones que no han mostrado generar ningún tipo de consecuencia negativa para los bebés”, concluyó Kalina.
“Debido al alto índice de recaídas que se evidenciaron en nuestra experiencia, cada vez resulta más relevante que las mujeres dialoguen con sus médicos para evaluar claramente la posibilidad de discontinuar el tratamiento de su depresión”, finalizó el doctor Cohen.
Para mayor información:
- JAMA: http://jama.ama-assn.org
- National Institute of Mental Health: http://www.nimh.nih.gov
- Massachusetts General Hospital: http://www.mgh.harvard.edu (Pro-Salud News)
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