08 Febrero 2006 Seguir en 

Mientras que para muchos el primer grado es una fiesta, para otros es un conflicto. Para poder enseñar, los docentes dan por sentada la natural curiosidad que caracteriza a los alumnos. "No obstante, a veces, los niños tienen dificultades para interesarse por los contenidos", sostiene Silvia Schlemenson, doctora en psicología y titular de la cátedra de Psicopedagogía Clínica de la Facultad de Psicología de la UBA. "Los problemas surgen cuando el alumno tiene inhibiciones para comprender dinámicamente, para entender el lenguaje, los números, el orden", acota.
Admite que en ciertas oportunidades los docentes no les dan el tiempo suficiente para que la curiosidad se instale. "Cada uno tiene su forma de aprender y sus temas de interés", afirma. Así y todo, la maestra detecta cuando el proceso no se cumple, y los resultados los ven los padres, al poco tiempo. "Ve que el niño escucha, pero no escribe; que lee o puede copiar muy bien, pero no puede pensar en eso que leyó o copió", afirma Schlemenson.
Como resultado de esa falta de atención, esos alumnos se mantienen fuera del proceso didáctico. No escuchan qué sucede en la clase, no aprenden a escribir, no llevan nunca la tarea, o maltratan a sus compañeros. Todas estas manifestaciones van a perturbar la dinámica de incorporación y de construcción de conocimientos", explica.
Conflictos en la primaria
Los problemas de aprendizaje pueden obedecer a múltiples factores. "Su resolución corresponde al psicopedagogo. Es el profesional que comprende el modo de encuentro de distintas disciplinas teóricas, que confluyen en un proceso tan mágico y difícil como es el interés por aprender. Según la especialista, “es quien puede verificar que la pérdida del interés por aprender de un niño de primer grado no obedece a factores neurológicos, sino a una discapacidad oftalmológica. Y entonces deriva al niño a un oftalmólogo y aconseja a la maestra que lo siente en los primeros bancos. por ejemplo”.
El psicopedagogo conoce los aspectos físicos, didácticos y culturales que dificultan el proceso de incorporación de conocimientos. "Así, si quien tiene el problema es un niño que habla en lengua mapuche, va a reconocer que se trata de una problemática cultural de orden social que necesita un tipo especial de asistencia, como un maestro bilingüe que imparta la clase en los dos idiomas", afirma Schlemenson.
La función del pre-escolar
Lo ideal es que el lenguaje oral esté bien desarrollado antes de ingresar a la escuela. La experta considera que con la obligatoriedad del pre-escolar se hará prevención, ya que es el ámbito para incorporar en el niño la habilidad motriz, para manejar el lápiz y el pincel, el lenguaje oral y el uso del tiempo.
“El niño aprende que hay un espacio para el juego, otro para atender y otro para la música, necesidades tan imprescindibles como el alimento para el desarrollo de la personalidad", afirma la entrevistada.
Admite que en ciertas oportunidades los docentes no les dan el tiempo suficiente para que la curiosidad se instale. "Cada uno tiene su forma de aprender y sus temas de interés", afirma. Así y todo, la maestra detecta cuando el proceso no se cumple, y los resultados los ven los padres, al poco tiempo. "Ve que el niño escucha, pero no escribe; que lee o puede copiar muy bien, pero no puede pensar en eso que leyó o copió", afirma Schlemenson.
Como resultado de esa falta de atención, esos alumnos se mantienen fuera del proceso didáctico. No escuchan qué sucede en la clase, no aprenden a escribir, no llevan nunca la tarea, o maltratan a sus compañeros. Todas estas manifestaciones van a perturbar la dinámica de incorporación y de construcción de conocimientos", explica.
Conflictos en la primaria
Los problemas de aprendizaje pueden obedecer a múltiples factores. "Su resolución corresponde al psicopedagogo. Es el profesional que comprende el modo de encuentro de distintas disciplinas teóricas, que confluyen en un proceso tan mágico y difícil como es el interés por aprender. Según la especialista, “es quien puede verificar que la pérdida del interés por aprender de un niño de primer grado no obedece a factores neurológicos, sino a una discapacidad oftalmológica. Y entonces deriva al niño a un oftalmólogo y aconseja a la maestra que lo siente en los primeros bancos. por ejemplo”.
El psicopedagogo conoce los aspectos físicos, didácticos y culturales que dificultan el proceso de incorporación de conocimientos. "Así, si quien tiene el problema es un niño que habla en lengua mapuche, va a reconocer que se trata de una problemática cultural de orden social que necesita un tipo especial de asistencia, como un maestro bilingüe que imparta la clase en los dos idiomas", afirma Schlemenson.
La función del pre-escolar
Lo ideal es que el lenguaje oral esté bien desarrollado antes de ingresar a la escuela. La experta considera que con la obligatoriedad del pre-escolar se hará prevención, ya que es el ámbito para incorporar en el niño la habilidad motriz, para manejar el lápiz y el pincel, el lenguaje oral y el uso del tiempo.
“El niño aprende que hay un espacio para el juego, otro para atender y otro para la música, necesidades tan imprescindibles como el alimento para el desarrollo de la personalidad", afirma la entrevistada.
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