Nueva confirmación sobre la seguridad de la aspirina

Prueban que la automedicación responsable presenta poco riesgo de sufrir efectos secundarios gastrointestinales. Amplia tolerancia del analgésico y antiinflamatorio.

01 Febrero 2006
La seguridad gástrica y la tolerabilidad de la aspirina han sido fuente de malentendidos durante muchos años, ya que se la asocia de forma ocasional a un mayor riesgo de padecer problemas gastrointestinales. Pero un reciente estudio epidemiológico llegó a la conclusión de que la automedicación responsable genera muy pocas probabilidades de padecer lesiones gástricas.
La investigación –titulada Rates of serious gastrointestinal events from low dose use of asa, acetaminophen and ibuprofen in patiens with osteoarthritis and rheumatoid arthritis– fue realizada en Estados Unidos y reveló que aún cuando se observan efectos gastrointestinales, por lo general, se perciben en personas que poseen un mayor riesgo debido a otros factores, así como tampoco hubo diferencias en la incidencia de estos episodios entre aspirina, ibuprofeno y paracetamol.
Estos resultados y los de otros trabajos, fueron analizados por un grupo de expertos en la localidad alemana Bergisch-Gladbach, con el objetivo de examinar los mecanismos básicos que contribuyen a la seguridad gastrointestinal y a la tolerabilidad del ácido acetilsalicílico, principio activo de la aspirina.
Una revisión realizada por la Food and Drug Administration (FDA), entidad encargada de regular los alimentos y medicamentos en Estados Unidos, llegó a la conclusión de que no existen motivos relativos a la seguridad para preferir un analgésico de venta libre frente a otro, resultado confirmado por un amplio estudio epidemiológico llevado a cabo en Italia.
Los estudios con monodosis realizados con pacientes que usan aspirina para típicas indicaciones de automedicación revelaron que se produjeron muy pocos episodios gastrointestinales graves.
La tasa de hemorragias gástricas graves en la población general es de alrededor de uno por cada 1.000 personas al año y en pacientes que reciben aspirina en bajas dosis esta cifra se eleva tan sólo a uno o dos cada 1.000. Sin embargo, se desconoce si este riesgo adicional se debe al uso de aspirina o por a la presencia de factores distorsionantes, tales como edad avanzada, abuso de alcohol o tabaco, entre otros.
La longevidad de aspirina como medicamento da fe de los beneficios únicos que ofrece y de su tolerabilidad general con respectos a otros medicamentos más recientes.



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