01 Febrero 2006 Seguir en 

Mediante un estudio denominado tomografía computada helicoidal, es posible medir el calcio depositado en las arterias coronarias y de este modo predecir la presencia de futuras patologías cardíacas. El examen se realiza incluso en centros privados en la Argentina y está recomendado para pacientes que tienen muchos factores de riesgo de padecer enfermedades de este tipo, ya sea por motivos genéticos o socioambientales.
Una vez iniciado el proceso de depósito de lípidos en las paredes de las arterias y del denominado colesterol LDL, el organismo tiende a producir una calcificación sobre esos depósitos, sobre todo cuando ha transcurrido mucho tiempo. Es decir que como una forma de cicatrización, el cuerpo hace que se produzca un depósito de calcio sobre la pared de la arteria, lo cual evita que la pared se rompa y produzca un evento agudo.
El calcio sería un proceso de cicatrización que estaría expresando que la persona tiene aterosclerosis. Si se encuentra una sola placa de calcio en una arteria, se sabe que el proceso comenzó y está avanzado, y que seguramente debe haber otras placas en formación en distintos estadios. Lo que ocurre es que aún no llegaron a ese proceso de cicatrización que puede llevar varios años.
“La enfermedad de las arterias coronarias comienza sin síntomas evidentes; primero se enferma la pared de las arterias, donde se deposita calcio, y luego se tapa progresivamente la luz”, sostuvo Osvaldo Masoli, especialista en cardiología nuclear.
“Una extensión de calcio elevada en una persona con factores de riesgo, señala, es indicador de que ya hay enfermedad y debe ser tratada, mejorando la dieta, incorporando actividad física y a veces incluso con medicaciones que estabilizan y no dejan que se rompa el borde de esas placas de calcio”, explicó.
Según detalló el especialista, director del departamento de Cardioimágenes del centro de diagnóstico porteño donde se realiza este estudio, la lectura de calcio, que se lleva adelante mediante la realización de una tomografía computada helicoidal, se realiza sobre todo en las personas que tienen muchos factores de riesgo, como por ejemplo personas hipertensas, con colesterol elevado, diabéticas, obesas, con antecedentes familiares importantes, o que son hijos de padres que fallecieron de muerte súbita o infartos en forma temprana.
El riesgo
Para el varón se considera una muerte temprana por esta causa cuando ocurre dentro de los primeros 50 años, y para la mujer, antes de los 60 años.
“El estudio es un complemento que se hace desde la historia clínica convencional, junto a los exámenes de laboratorio y en el grupo de personas seleccionadas en las cuales se sospecha, por una gran carga genética o por varios factores de riesgo, que puedan desarrollar en forma precoz la enfermedad”, indicó Masoli.
De acuerdo a lo explicado por el experto, lo que se hace es observar si el proceso de cicatrización está avanzado. El tomógrafo tiene un programa especial que puede medir en unidades la cantidad de calcio que hay depositado en las arterias coronarias. Esto se denomina score de Agaston, en alusión al médico que lo diseñó. La medición posee valores numéricos que van de 0 a 300 o más. Corresponde el valor de 0 cuando no hay calcio; de 1 a 100 es un valor leve; de 101 a 300 es moderado; y más de 300 o 400 es un valor considerado elevado.
Un valor elevado significa que ese paciente tiene un 1 % o 2 % de probabilidades por año de desarrollar un síntoma relacionado con una enfermedad vascular en alguna parte de su organismo.
“La medición se realiza para hacer un diagnóstico cuando se sospecha que una personas puede tener una carga de enfermedad arterioesclerótica grave. Una vez realizado el diagnóstico se decide cuán agresivo debe ser el tratamiento para alcanzar la cura. Si es un valor elevado se trata de que la persona baje de peso si está obesa, de que desarrolle ejercicio físico, de que baje su colesterol, de que tenga su glucemia controlada, es decir que se intenta modificar y controlar todos los factores socioambientales”, explicó Masoli.
Una vez que se tiene el diagnóstico y se comenzó con el tratamiento se realiza luego un seguimiento para ver si los valores bajan. Si el score es muy alto, lo que debe estudiarse es si esa persona padece de isquemia. Para esto, lo que se observa es si el paciente sometido a ejercicio físico tiene un buen aporte de sangre a todos los órganos o esto se ve perjudicado por la obstrucción de las arterias.
No siempre es obstrucción
“El lector de calcio no es sinónimo de obstrucción. Puede que haya una presencia aceptable de calcio y la sangre pueda seguir circulando. Si un paciente sufre isquemia el tratamiento debe ser más agresivo. El método de diagnóstico es una variable más dentro de los exámenes que se realizan para detectar y prevenir un problema cardiovascular (muerte súbita, infarto de miocardio, entre otros), es aportar más información”, sintetizó Masoli.
El estudio no requiere de ninguna inyección con sustancia de contraste, ni tampoco el consumo de medicamentos. La tomografía computada por haz de electrones (TCHE) es un tipo más rápido de tomografía que toma una radiografía del corazón en aproximadamente una décima de segundo. Con la TC convencional esto puede tomar entre 1 y 10 segundos. Obtiene las imágenes tan rápidamente que se evitan las imágenes borrosas ocasionadas por el latir del corazón, un problema de la TC convencional.
Una vez iniciado el proceso de depósito de lípidos en las paredes de las arterias y del denominado colesterol LDL, el organismo tiende a producir una calcificación sobre esos depósitos, sobre todo cuando ha transcurrido mucho tiempo. Es decir que como una forma de cicatrización, el cuerpo hace que se produzca un depósito de calcio sobre la pared de la arteria, lo cual evita que la pared se rompa y produzca un evento agudo.
El calcio sería un proceso de cicatrización que estaría expresando que la persona tiene aterosclerosis. Si se encuentra una sola placa de calcio en una arteria, se sabe que el proceso comenzó y está avanzado, y que seguramente debe haber otras placas en formación en distintos estadios. Lo que ocurre es que aún no llegaron a ese proceso de cicatrización que puede llevar varios años.
“La enfermedad de las arterias coronarias comienza sin síntomas evidentes; primero se enferma la pared de las arterias, donde se deposita calcio, y luego se tapa progresivamente la luz”, sostuvo Osvaldo Masoli, especialista en cardiología nuclear.
“Una extensión de calcio elevada en una persona con factores de riesgo, señala, es indicador de que ya hay enfermedad y debe ser tratada, mejorando la dieta, incorporando actividad física y a veces incluso con medicaciones que estabilizan y no dejan que se rompa el borde de esas placas de calcio”, explicó.
Según detalló el especialista, director del departamento de Cardioimágenes del centro de diagnóstico porteño donde se realiza este estudio, la lectura de calcio, que se lleva adelante mediante la realización de una tomografía computada helicoidal, se realiza sobre todo en las personas que tienen muchos factores de riesgo, como por ejemplo personas hipertensas, con colesterol elevado, diabéticas, obesas, con antecedentes familiares importantes, o que son hijos de padres que fallecieron de muerte súbita o infartos en forma temprana.
El riesgo
Para el varón se considera una muerte temprana por esta causa cuando ocurre dentro de los primeros 50 años, y para la mujer, antes de los 60 años.
“El estudio es un complemento que se hace desde la historia clínica convencional, junto a los exámenes de laboratorio y en el grupo de personas seleccionadas en las cuales se sospecha, por una gran carga genética o por varios factores de riesgo, que puedan desarrollar en forma precoz la enfermedad”, indicó Masoli.
De acuerdo a lo explicado por el experto, lo que se hace es observar si el proceso de cicatrización está avanzado. El tomógrafo tiene un programa especial que puede medir en unidades la cantidad de calcio que hay depositado en las arterias coronarias. Esto se denomina score de Agaston, en alusión al médico que lo diseñó. La medición posee valores numéricos que van de 0 a 300 o más. Corresponde el valor de 0 cuando no hay calcio; de 1 a 100 es un valor leve; de 101 a 300 es moderado; y más de 300 o 400 es un valor considerado elevado.
Un valor elevado significa que ese paciente tiene un 1 % o 2 % de probabilidades por año de desarrollar un síntoma relacionado con una enfermedad vascular en alguna parte de su organismo.
“La medición se realiza para hacer un diagnóstico cuando se sospecha que una personas puede tener una carga de enfermedad arterioesclerótica grave. Una vez realizado el diagnóstico se decide cuán agresivo debe ser el tratamiento para alcanzar la cura. Si es un valor elevado se trata de que la persona baje de peso si está obesa, de que desarrolle ejercicio físico, de que baje su colesterol, de que tenga su glucemia controlada, es decir que se intenta modificar y controlar todos los factores socioambientales”, explicó Masoli.
Una vez que se tiene el diagnóstico y se comenzó con el tratamiento se realiza luego un seguimiento para ver si los valores bajan. Si el score es muy alto, lo que debe estudiarse es si esa persona padece de isquemia. Para esto, lo que se observa es si el paciente sometido a ejercicio físico tiene un buen aporte de sangre a todos los órganos o esto se ve perjudicado por la obstrucción de las arterias.
No siempre es obstrucción
“El lector de calcio no es sinónimo de obstrucción. Puede que haya una presencia aceptable de calcio y la sangre pueda seguir circulando. Si un paciente sufre isquemia el tratamiento debe ser más agresivo. El método de diagnóstico es una variable más dentro de los exámenes que se realizan para detectar y prevenir un problema cardiovascular (muerte súbita, infarto de miocardio, entre otros), es aportar más información”, sintetizó Masoli.
El estudio no requiere de ninguna inyección con sustancia de contraste, ni tampoco el consumo de medicamentos. La tomografía computada por haz de electrones (TCHE) es un tipo más rápido de tomografía que toma una radiografía del corazón en aproximadamente una décima de segundo. Con la TC convencional esto puede tomar entre 1 y 10 segundos. Obtiene las imágenes tan rápidamente que se evitan las imágenes borrosas ocasionadas por el latir del corazón, un problema de la TC convencional.
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