01 Febrero 2006 Seguir en 

Catarros permanentes que tardan en curarse, alergias respiratorias, resfríos y faringitis son algunos de los casos que abundan en los consultorios. A pesar de ser enfermedades típicas del invierno, se disparan en esta época por el el uso inadecuado de los equipos de aire acondicionado o por el mal estado en el que se encuentran. El cuerpo no está acostumbrado a los saltos de temperatura y se estresa. Los ambientes climatizados son los más buscados por la gente en las jornadas agobiantes. Es por eso que los especialistas recomiendan que el uso moderado de los artefactos, a una temperatura no menor a 200, y un mantenimiento periódico de los equipos para convivir con el calor y el frío sin sobresaltos.
Al mediodía, el termómetro alcanzó los 370. La mujer estaba en su trabajo con un pulover de lana. El aire acondicionado, justo arriba de ella, funcionaba a pleno. Cuando llegó la hora de marcharse, ella abandonó el edificio con una musculosa. Caminó dos cuadras. La transpiración recorría su cuerpo. Ingresó al supermercado y sintió frío de nuevo. El ambiente estaba a 150. De regreso a la calle, el calor volvió a golpearla. Pero subió a su vehículo y prendió el aire al máximo. Al llegar a su casa, sintió un malestar general. Los bruscos cambios de temperatura shokearon su cuerpo.
En los meses de verano, los alergistas y otorrinolaringólogos coinciden en apuntar contra el mal uso de los sistemas de aire acondicionado, señalándolo como el principal responsable de los resfríos y numerosos síntomas respiratorios que aparecen en días calurosos. La causa está en los cambios bruscos de temperatura a los que están expuestas las personas que viven o trabajan muchas horas bajo climas artificialmente fríos, y luego salen al calor de la calle, y también en la sequedad del ambiente interno que afecta la humedad natural de mucosas de ojos y vías aéreas.
En la clínica en la que trabaja el otorrinolaringólogo Mario Kahan, el 20 % de las 100 consultas semanales que atiende se deben a catarros, alergias respiratorias, resfríos, laringitis y faringitis provocados por los cambios bruscos de temperatura. “El cuerpo no está preparado para soportar cambios bruscos de temperatura, sino graduales”, especificó Kahan.
El médico recibe muchas quejas de sus pacientes por el uso de equipos de aire acondicionado al máximo en el lugar de trabajo. “En el banco donde trabajo se exagera con el aire. No hay verano en que no esté resfriada”, recalcó Malena Salas. “Me indigna tener que cargar todos los días un buzo de lana porque en la empresa en la que me desempeño hace un frío polar”, añadió David Sosa, operador de PC.
La alergista y pediatra de Buenos Aires, Cristina Marino, explica que el cuerpo humano no se adapta al cambio de temperatura con la misma rapidez, y el resultado es una suerte de estrés inmunológico y metabólico. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los grandes edificios de oficinas poseen en su mayoría un sistema interno de ventilación y acondicionamiento de la temperatura interna que asegura cierta asepsia, pero que a la vez es responsable de un cuadro caracterizado por irritación de las mucosas de nariz y ojos, sequedad de la piel y las vías respiratorias, y muchas veces, de cefaleas y fatigas a repetición.
Sin embargo, no sólo las oficinas representan un riesgo. Los supermercados, los centros comerciales y locales gastronómicos también tientan al público acalorado ofreciendo un clima muchas veces extremadamente frío. Cuando se viaja en auto también es común mantener el aire prendido durante la mayor parte del recorrido.
“Recomiendo que no se prenda el aire al máximo inmediatamente cuando se llega de la calle. Además, se aconseja mantener el termostato en los 250 y que los equipos no estén direccionados a las personas”, dice Kahan.
El otorrinolaringólogo Ricardo Marengo comenta que los aires acondicionados disparan las consultas en esta época. “El uso exagerado a muy baja temperatura de estos equipos en lugares de trabajo o mientras se duerme es el peor enemigo para la salud porque secan el ambiente y causan patologías respiratorias, especialmente entre los que respiran mal: el 36 % de la población”, explicó. La mejor prevención, según el experto, es el uso moderado de estos equipos de climatización.
• Los catarros que produce el aire acondicionado se caracterizan por congestión nasal, estornudos y resfrío. Ante estos síntomas es aconsejable cubrir la espalda y el cuello con una prenda en ambientes climatizados. Si aparece malestar general, es necesario consultar al médico.
• Instalar un humidificador de aire o proponer su instalación en el lugar de trabajo.
• Es necesario revisar los equipos de aire acondicionado anualmente. Lo ideal es hacerlo antes de comenzar a utilizar el equipo intensamente. De esta manera se limpian los filtros.
• Se considera que un ambiente climatizado saludable debe tener una temperatura de 200 a 250, y mantener una humedad del aire del 40 % al 60 %, ya que el aire acondicionado suele crear un ambiente seco. Además, los equipos no deben estar direccionados hacia las personas.
Los ambientes climatizados son un riesgo para la salud
Al mediodía, el termómetro alcanzó los 370. La mujer estaba en su trabajo con un pulover de lana. El aire acondicionado, justo arriba de ella, funcionaba a pleno. Cuando llegó la hora de marcharse, ella abandonó el edificio con una musculosa. Caminó dos cuadras. La transpiración recorría su cuerpo. Ingresó al supermercado y sintió frío de nuevo. El ambiente estaba a 150. De regreso a la calle, el calor volvió a golpearla. Pero subió a su vehículo y prendió el aire al máximo. Al llegar a su casa, sintió un malestar general. Los bruscos cambios de temperatura shokearon su cuerpo.
En los meses de verano, los alergistas y otorrinolaringólogos coinciden en apuntar contra el mal uso de los sistemas de aire acondicionado, señalándolo como el principal responsable de los resfríos y numerosos síntomas respiratorios que aparecen en días calurosos. La causa está en los cambios bruscos de temperatura a los que están expuestas las personas que viven o trabajan muchas horas bajo climas artificialmente fríos, y luego salen al calor de la calle, y también en la sequedad del ambiente interno que afecta la humedad natural de mucosas de ojos y vías aéreas.
En la clínica en la que trabaja el otorrinolaringólogo Mario Kahan, el 20 % de las 100 consultas semanales que atiende se deben a catarros, alergias respiratorias, resfríos, laringitis y faringitis provocados por los cambios bruscos de temperatura. “El cuerpo no está preparado para soportar cambios bruscos de temperatura, sino graduales”, especificó Kahan.
El médico recibe muchas quejas de sus pacientes por el uso de equipos de aire acondicionado al máximo en el lugar de trabajo. “En el banco donde trabajo se exagera con el aire. No hay verano en que no esté resfriada”, recalcó Malena Salas. “Me indigna tener que cargar todos los días un buzo de lana porque en la empresa en la que me desempeño hace un frío polar”, añadió David Sosa, operador de PC.
La alergista y pediatra de Buenos Aires, Cristina Marino, explica que el cuerpo humano no se adapta al cambio de temperatura con la misma rapidez, y el resultado es una suerte de estrés inmunológico y metabólico. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los grandes edificios de oficinas poseen en su mayoría un sistema interno de ventilación y acondicionamiento de la temperatura interna que asegura cierta asepsia, pero que a la vez es responsable de un cuadro caracterizado por irritación de las mucosas de nariz y ojos, sequedad de la piel y las vías respiratorias, y muchas veces, de cefaleas y fatigas a repetición.
Sin embargo, no sólo las oficinas representan un riesgo. Los supermercados, los centros comerciales y locales gastronómicos también tientan al público acalorado ofreciendo un clima muchas veces extremadamente frío. Cuando se viaja en auto también es común mantener el aire prendido durante la mayor parte del recorrido.
“Recomiendo que no se prenda el aire al máximo inmediatamente cuando se llega de la calle. Además, se aconseja mantener el termostato en los 250 y que los equipos no estén direccionados a las personas”, dice Kahan.
El otorrinolaringólogo Ricardo Marengo comenta que los aires acondicionados disparan las consultas en esta época. “El uso exagerado a muy baja temperatura de estos equipos en lugares de trabajo o mientras se duerme es el peor enemigo para la salud porque secan el ambiente y causan patologías respiratorias, especialmente entre los que respiran mal: el 36 % de la población”, explicó. La mejor prevención, según el experto, es el uso moderado de estos equipos de climatización.
PREVENCION
• Los catarros que produce el aire acondicionado se caracterizan por congestión nasal, estornudos y resfrío. Ante estos síntomas es aconsejable cubrir la espalda y el cuello con una prenda en ambientes climatizados. Si aparece malestar general, es necesario consultar al médico.
• Instalar un humidificador de aire o proponer su instalación en el lugar de trabajo.
• Es necesario revisar los equipos de aire acondicionado anualmente. Lo ideal es hacerlo antes de comenzar a utilizar el equipo intensamente. De esta manera se limpian los filtros.
• Se considera que un ambiente climatizado saludable debe tener una temperatura de 200 a 250, y mantener una humedad del aire del 40 % al 60 %, ya que el aire acondicionado suele crear un ambiente seco. Además, los equipos no deben estar direccionados hacia las personas.
Lo más popular







