Primeros auxilios

Lo básico es tener un botiquín y saber que hacer en cada caso.

18 Enero 2006
Antes de salir de vacaciones y hasta en el propio hogar es necesario contar con un botiquín con todos los elementos necesarios para brindar los primeros auxilios frente al menor de los percances. Pero también es necesario capacitarse acerca de cómo proceder cuando los accidentes son de mayor envergadura: cómo tomar el pulso, parar una hemorragia, saber si la víctima respira, por ejemplo.
El celular y los números de teléfonos de las emergencias médicas deben estar siempre a mano.

Siempre hay que estar listo para brindar los primeros auxilios
Los accidentes ocurren en cualquier momento, a cualquier hora y en cualquier lugar. Por esta razón no debe faltar jamás en ningún hogar ni automóvil un botiquín con todo lo necesario para brindar los primeros auxilios a la víctima, y luego llamar al médico o realizar el traslado del accidentando al centro asistencial más cercano si fuere necesario.
Pero contar con un botiquín no es suficiente. También es necesario estar bien preparado para saber cómo actuar en cada situación, qué hacer y qué suministrar a la persona afectada, máxime cuando se sale de vacaciones y los percances ocurren en lugares poco conocidos, llenos de gente, o desolados y lejos de alguna clínica u hospital. Por esto hay que llevar celulares y una pequeña guía con los teléfonos de emergencias.
Un botiquín bien equipado debe contener: algodón, gasas estériles, cinta adhesiva hipoalergénica, jabón, antisépticos, tijeras afiladas, apósitos, curitas, termómetro, aspirina o paracetamol, agua oxigenada, alcohol de 96 º, una solución antiséptica, una crema antiséptica, una crema de hidrocortisona para picaduras e inflamaciones locales, emulsión al amoníaco, vendas, antihistamínicos, antidiarreicos. Si una familia tiene miembros que sufren de alergia alimentaria o a las picaduras de insectos, llevar a mano una jeringa cargada con 1/2 cm3 de adrenalina para inyección subcutánea inmediata.
Para actuar frente a los accidentes más frecuentes lo primero que hay que hacer es serenarse. Actuando con calma se se actúa mucho mejor. En primer lugar hay que alejar a los curiosos cuando ocurra un percance, porque pueden inquietar más al accidentado. Además, siempre se dará prioridad a las lesiones que pongan en peligro la vida:
Hemorragias
Ausencia de pulso y/o respiración,
Envenenamiento.
Conmoción o shock.
Es necesario examinar al lesionado: si tiene pulso; si respira y cómo lo hace; si la nariz o la boca no están obstruidas por secreciones, la lengua u objetos extraños. Observar si sangra, si tiene movimientos convulsivos, entre otros. Si está consciente, se lo debe interrogar sobre las molestias que pueda tener.
Colocar al paciente en posición cómoda; manteniéndolo abrigado, no darle café, ni alcohol, ni permitirle fumar.
En caso de una accidente de envergadura, no movilizar a la persona. Llamar de inmediato a la emergencia. Cambiarlo de posición podría resultar pernicioso o hasta fatal. Tampoco ponerle alcohol en ninguna parte del cuerpo. No darle líquidos y si está consciente tratar de calmarlo mediante la palabra para evitar el shock. Controlar la hemorragia si la hay. Mantener la respiración del herido. Evitar el pánico; inspirar confianza y usar el sentido común.

Pasos a seguir en cada situación
Para parar una lesión sangrante seria, proceder de la siguiente manera:
Acostar al afectado. La cabeza debe estar ligeramente más abajo que el tronco o las piernas, para reducir las oportunidades de desmayo, incrementando el flujo sanguíneo al cerebro. Elevar el sitio del sangrado. Una mano herida, por ejemplo, puede ponerse sobre el nivel del corazón para reducir el flujo sanguíneo.
Limpiar la herida que sangra; aplicar presión directamente en la herida con un vendaje estéril o un trapo limpio. Mantener presión hasta que pare el sangrado, y luego envolver con un vendaje compresivo.
Inmovilizar la parte herida una vez que el sangrado haya cesado, dejando las vendas en su sitio. Trasladar a la persona a un servicio de urgencias lo antes posible. Si el sangrado continúa, pedir urgente la ayuda médica.
En tanto, la pérdida de conciencia es un síntoma y no una enfermedad.Ante un percance de esta naturaleza hay que llamar al servicio de emergencia.
Por otras parte, para tomar el pulso se colocan dos dedos en las arterias de la muñeca o del cuello. Deben sentirse aproximadamente 60/80 latidos por minuto en adultos; y 100/120, y hasta 140 en recién nacidos.
Acercar el oído y el dorso de la mano a la nariz del lesionado, para oír y sentir el aliento. Colocar la mano bajo el tórax para sentir el movimiento, o acercar un espejo a la fosa nasal, para ver si se empeña. El número de respiraciones normales es de 15 a 20 por minuto.
Se puede golpear la córnea para ver si el párpado responde con un movimiento.
También se debe observar si la pupila se contrae al inducir un rayo de luz sobre ella. Al pellizcar o pinchar la parte interna del brazo o pierna, esta debe moverse como respuesta. Si no responde, hay que llamar al médico en forma urgente.

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