Altas temperaturas alteran la presión sanguínea

Los niveles aumentan en los mayores de 59 años y disminuyen en los más jóvenes. Hay que regular las drogas contra la hipertensión.

11 Enero 2006
Cada año, durante los meses de diciembre a marzo, desde Buenos Aires y Santa Fe hacia el norte argentino las altas temperaturas y la humedad ambiental convierten a las provincias en un horno. Las marcas que se vinieron registrando en esta primavera-verano, los últimos días alcanzaron sus picos más altos. Tucumán viene soportando entre 35 y 39 grados, una sensación térmica que oscila entre los 40 y los 44 grados, y noches calurosas con ventiscas cálidas hasta altas horas de la madrugada. Según los médicos, estos días asfixiantes acarrean diversos inconvenientes en la salud. Entre estos se destacan el golpe de calor acompañado de deshidratación, y los cambios en los niveles de la presión sanguínea.
Un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Medicina Interna de Florencia, Italia, determinó que en los días excesivamente calurosos en los cuales la temperatura llega a ser sofocante, los niveles de presión sanguínea aumentan en las personas mayores de 65 años y disminuyen en aquellos que no alcanzan esa edad.
"Aunque puede haber excepciones, en general el calor se acompaña del descenso de la presión arterial, especialmente en el caso de las personas mayores pues no presentan un muy buen control de la transpiración y pueden desencadenarse cuadros de deshidratación a menudo sin percepción de sed", explicó a Pro-Salud News Osvaldo Masoli, director de Cardiología Nuclear del Hospital General de Agudos Cosme Argerich.
En este sentido, el doctor Pietro Amedeo Modesti, uno de los responsables del estudio realizado en Italia, cuyas conclusiones se publicaron en la reciente edición de "Hypertensión", señaló que "la investigación pretende orientar acerca de la necesidad de ajustar los medicamentos para el tratamiento de la presión sanguínea según la edad del paciente y al clima".
Durante el estudio que se extendió desde octubre de 1999 hasta diciembre de 2003, el equipo encabezado por Modesti examinó la presión sanguínea de 6.404 personas de un promedio de 59 años, las 24 horas de todos los días.
Los datos obtenidos se analizaron en relación con el clima tanto para el día como para la noche, siempre teniendo en cuenta las temperaturas al aire libre. La investigación no abarcó el estudio de los datos médicos a la luz de las marcas "indoor" (o puertas adentro) que pueden lograrse conforme al uso de aire acondicionado.
A través de esa comparación, los especialistas determinaron que en los mayores de 65 años, cuando la marca diurna oscilaba entre los 26 y los 32 grados, la presión sistólica era significativamente más elevada que durante los días más frescos. El término "sistólica" corresponde a la presión máxima, dependiendo esta entre otros factores de la distensibilidad de las grandes arterias.
"El factor climático es importante para analizar el nivel de presión. Por eso los mayores deben adaptar la medicación a la época del año. Durante el verano, por ejemplo, se pueden disminuir o reemplazar los diuréticos para evitar la eliminación excesiva de líquido. También es recomendable realizar un chequeo médico más exhaustivo", puntualizó Masoli.
Analizando las marcas a la luz de los informes climáticos, los especialistas determinaron que durante las noches más calurosas, la presión en los mayores de 65 años tendió a aumentar, mientras que en los menores de esa edad, fue a la inversa.
Consultado acerca de la necesidad de que las personas más jóvenes también incrementen los controles durante el verano, Masoli expresó: "en ese caso no hay necesidad, siempre que la persona sea sana, pues puede desencadenarse un cuadro de hipotensión, pero en forma aleatoria".
La investigación, calificada como "de observación" ( no se tuvieron en cuenta factores externos que pueden influir en el incremento o descenso del nivel de presión) determinó que la cantidad de fármacos para la hipertensión que tomaron los participantes mayores de 65 años fue mucho menor durante el verano, en comparación con los días fríos. En el caso de las personas más jóvenes, no se estableció tal relación.
Para mayor información: - Hypertension: http://hyper.ahajournals.org  

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