
Obesidad, una afección crónica que no se cura, pero se trata
Unos cuantos días comiendo con moderación, prudencia y conducta y cualquiera puede bajar de peso. Sin embargo, adelgazar sería mantener el bajo peso en el tiempo sin volverlo a aumentar. "La obesidad es una enfermedad crónica que no se cura", explica el médico Alejandro Ugarte, jefe de la sección Nutrición del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas "Norberto Quirno" (CEMIC), ubicado en la ciudad de Buenos Aires.
"Una persona es obesa por sus condiciones genéticas, más el medio ambiente que lo condiciona ?asegura?. Esta persona puede bajar de peso pero al menor descuido volverá a subir. Su tratamiento debe ser de por vida".Cuando alguien obeso logra bajar de peso es porque corrige defectos. Incorpora en su tratamiento seriedad y conducta y se habitúa a que el esfuerzo y la seriedad en la terapia sean tan comprometidos como si padeciera diabetes o hipotiroidismo. Sin embargo, como parte del tratamiento es regular y requiere aplicar nuevos hábitos de vida, tanto sea en las comidas como en las actividades, muy pocas personas pueden sostenerlo en el tiempo. Por eso buscan artilugios mágicos (que de esto la televisión está llena) para suplantar el esfuerzo.
"Hay cientos de personas que lucran con esta enfermedad, ofreciendo mecanismos milagrosos ?dice el médico?. Esta patología deja buena ganancia porque su tratamiento es muy difícil. La mayoría se expone a tratamientos que prometen resultados rápidos pero el tiempo muestra su fracaso."
Uno de los tratamientos que muestra un resultado efectivo y duradero es el cambio de conducta. Adquirir nuevos hábitos: aprender a comer controlando las cantidades y conociendo las calidades, y, junto al buen comer, realizar actividad física. "Estas dos propuestas son los pilares del tratamiento, la pócima mágica", señala Ugarte.Y la frase emblemática que utilizó fue: "muchas personas bajan de peso pero pocas adelgazan", aclarando que cuando una persona baja de peso y luego lo sostiene en el tiempo, adelgaza. "Pero ese tiempo no son días, ni meses: son años", agrega Ugarte.Lo más difícil de conseguir es que una persona pueda improvisar cuando las circunstancias le son desfavorables. En este sentido, la jefa de la división Nutrición del Siprosa, Josefina Corzo, indicó: "nuestra principal tarea es brindar educación alimentaria a los obesos; les damos a l os pacientes las herramientas para que cambien sus hábitos alimentarios, de modo que en las fiestas o cuando salen de vacaciones puedan optar por los alimentos que tengan menos calorías, grasa y azúcares".
Ante el riesgo que implica la obesidad, la nutricionista destacó que con sólo perder el 10 % del peso bajan los factores de riesgo, como diabetes, afecciones cardiovasculares e hipertensión arterial, entre otros.
"Hay que alentar a los obesos para que continúen durante las vacaciones con su plan de alimentación. Y esto se consigue con una sólida educación alimentaria", destacó Corzo.
DIETA VARIADA Y APETITOSA
Tratamientos como los propuestos por los nutricionistas, no terminan cuando se baja unos kilos: eso sólo indica un comienzo positivo. Lo importante es mantener una dieta sana todo los días del año. He aquí algunos consejos para mantenerse en línea durante el verano:
* Llevar una dieta variada en las comidas para que no produzca aburrimiento. Elegir alimentos con menos grasas saturadas e hidratos de carbonos y mayor cantidad de frutas y verduras.
* Recordar siempre la dieta equilibrada en nutrientes que necesita el cuerpo y que fue indicada por el especialista.
* Una dieta apetitosa invita a no abandonarla.
* La dieta debe ser personalizada, respetando gustos, hábitos y horarios de las personas que la hacen.
LO QUE EL CUERPO NECESITA
Esta pequeña guía puede ayudar a controlar las comidas en cantidad y calidad para bajar de peso durante las vacaciones, sin caer en tentaciones. Algunos de los alimentos nombrados aquí son los más importantes o los que el cuerpo necesita. Pero cuidado, también son los que más favorecen la suba de peso. No hay que suprimirlos, pero sí controlar la cantidad ingerida.
* Harinas y cereales integrales: el consumo al día no debe superar los 100 a 150 gramos.
* Hortalizas y frutas: es recomendable el consumo diario de dos frutas y dos verduras por día (cuatro en total). La mayoría de las frutas y las verduras brindan saciedad.
* Lácteos: dos vasos o tazas de leche descremada.
* Carnes magras : una ración diaria equivalente a 150 gramos.
* Aceite, manteca, azúcar y dulce: con moderación.
También colaboró Elisabet Navarro, jefa de la División Alimentación y Dietoterapia del CEMIC.
Para mayor información consultar la página www.cemic.edu.ar.







