04 Enero 2006 Seguir en 

Las futuras mamás reciben numerosas recomendaciones por parte del médico obstetra, de sus madres, hermanas, amigas y, por qué no, abuelas. Entre las más "populares" se encuentran la conveniencia de evitar el exceso de trabajo o tareas que demanden esfuerzo físico, limitar el consumo de alcohol y prescindir del cigarrillo.
No obstante, ahora se suma una nueva limitación, ya que especialistas del Centro de Investigación Química Monell en Filadelfia, Estados Unidos, determinaron que el gusto de las mamás por la sal influye en el peso de los bebés al nacer y en la preferencia por el consumo de dicha sustancia que los niños desarrollan durante su infancia.
"En principio, salvo que la futura mamá tenga antecedentes de hipertensión durante embarazos anteriores o preeclampsia en el último lapso del actual, en general, no se puntualiza acerca de la imposibilidad de consumir sal. Es decir, que no es una de las recomendaciones más frecuentes como lo es evitar el cigarrillo o el alcohol. La sal colabora en la retención de líquidos, situación que no es recomendable ni cómoda durante el embarazo y que también puede provocar que el bebé nazca con menos peso", especificó el doctor Carlos Wahren, del servicio de pediatría del Hospital Italiano.
De acuerdo con el estudio, que consistió en el seguimiento de 80 embarazos y nacimientos de bebés sanos, los hijos de madres consumidoras de sal presentaron menor peso al momento del alumbramiento. Asimismo, teniendo en cuenta las conclusiones de la investigación, que forma parte de la publicación European Journal of Clinical Nutrition, los bebés nacidos con un peso máximo de 2 kilos y medio mostraron durante los primeros seis meses de vida preferencia por las bebidas y alimentos con sal agregada.
En este sentido, el doctor Wahren explicó que "se recomienda retrasar lo máximo posible el agregado de sal en las comidas de los bebés, en primer lugar, para prevenir la posible hipertensión del niño y, en segundo término, para evitar el acostumbramiento. Si bien casi todas las personas sufren en algún momento de su vida problemas de hipertensión, lo más conveniente es que durante los primeros años de vida se opte por una alimentación rica en potasio, contenido en frutas y vegetales, y no en alimentos que contengan sodio".
El sodio es, junto con el cloro, el elemento principal de la sal. Si bien la pérdida de sodio por parte del organismo se regula a través, por ejemplo, de la transpiración y la orina, en general se recomienda no excederse en el consumo de ésta sustancia, pues contribuye a elevar los niveles de presión arterial.
Hay tres formar principales de controlar la ingesta de sal. La primera es evitar su utilización al momento de cocinar los alimentos. La segunda tiene que ver con desterrar el salero de la mesa y la última es eliminar o disminuir el consumo de ciertos alimentos como las aceitunas, los embutidos, las conservas y los frutos secos, entre otros.
Por otra parte, hay alternativas que ayudan a condimentar las comidas y pueden suplir muy bien la función de la sal. Entre las más comunes se encuentran las especias, el ajo, la cebolla, las hierbas aromáticas, el aceite de oliva y el jugo de limón.
Consultado sobre este tema el doctor Fernando Castrofreire, médico obstetra del Sanatorio Mater Dei, postuló que "a las embarazadas no se les indica especialmente que eviten la sal, aunque sí se les recomienda limitarla. Antes, solía prohibirse su consumo, sobre todo si la madre tenía antecedentes de hipertensión, pero actualmente inclusive teniendo un poco de presión alta, se les recomienda que coma con sal".
Para alcanzar el objetivo de la investigación, que era determinar la incidencia del consumo de sal por parte de las madres, durante el embarazo, en el peso al nacer y la preferencia por los alimentos salados, los especialistas del centro norteamericano desarrollaron cuestionarios que fueron completados por las mamás y también por niños en edad preescolar.
En cuanto a la relevancia de los hechos determinados por el estudio, el doctor Gary Beauchamp, director del centro Monell señaló que "esta investigación podría ayudar a determinar los factores que influyen en el gusto por la sal y, de esa manera, contribuir al desarrollo de programas que informen sobre las ventajas y desventajas de la utilización de este condimento".
No obstante, ahora se suma una nueva limitación, ya que especialistas del Centro de Investigación Química Monell en Filadelfia, Estados Unidos, determinaron que el gusto de las mamás por la sal influye en el peso de los bebés al nacer y en la preferencia por el consumo de dicha sustancia que los niños desarrollan durante su infancia.
"En principio, salvo que la futura mamá tenga antecedentes de hipertensión durante embarazos anteriores o preeclampsia en el último lapso del actual, en general, no se puntualiza acerca de la imposibilidad de consumir sal. Es decir, que no es una de las recomendaciones más frecuentes como lo es evitar el cigarrillo o el alcohol. La sal colabora en la retención de líquidos, situación que no es recomendable ni cómoda durante el embarazo y que también puede provocar que el bebé nazca con menos peso", especificó el doctor Carlos Wahren, del servicio de pediatría del Hospital Italiano.
De acuerdo con el estudio, que consistió en el seguimiento de 80 embarazos y nacimientos de bebés sanos, los hijos de madres consumidoras de sal presentaron menor peso al momento del alumbramiento. Asimismo, teniendo en cuenta las conclusiones de la investigación, que forma parte de la publicación European Journal of Clinical Nutrition, los bebés nacidos con un peso máximo de 2 kilos y medio mostraron durante los primeros seis meses de vida preferencia por las bebidas y alimentos con sal agregada.
En este sentido, el doctor Wahren explicó que "se recomienda retrasar lo máximo posible el agregado de sal en las comidas de los bebés, en primer lugar, para prevenir la posible hipertensión del niño y, en segundo término, para evitar el acostumbramiento. Si bien casi todas las personas sufren en algún momento de su vida problemas de hipertensión, lo más conveniente es que durante los primeros años de vida se opte por una alimentación rica en potasio, contenido en frutas y vegetales, y no en alimentos que contengan sodio".
El sodio es, junto con el cloro, el elemento principal de la sal. Si bien la pérdida de sodio por parte del organismo se regula a través, por ejemplo, de la transpiración y la orina, en general se recomienda no excederse en el consumo de ésta sustancia, pues contribuye a elevar los niveles de presión arterial.
Hay tres formar principales de controlar la ingesta de sal. La primera es evitar su utilización al momento de cocinar los alimentos. La segunda tiene que ver con desterrar el salero de la mesa y la última es eliminar o disminuir el consumo de ciertos alimentos como las aceitunas, los embutidos, las conservas y los frutos secos, entre otros.
Por otra parte, hay alternativas que ayudan a condimentar las comidas y pueden suplir muy bien la función de la sal. Entre las más comunes se encuentran las especias, el ajo, la cebolla, las hierbas aromáticas, el aceite de oliva y el jugo de limón.
Consultado sobre este tema el doctor Fernando Castrofreire, médico obstetra del Sanatorio Mater Dei, postuló que "a las embarazadas no se les indica especialmente que eviten la sal, aunque sí se les recomienda limitarla. Antes, solía prohibirse su consumo, sobre todo si la madre tenía antecedentes de hipertensión, pero actualmente inclusive teniendo un poco de presión alta, se les recomienda que coma con sal".
Para alcanzar el objetivo de la investigación, que era determinar la incidencia del consumo de sal por parte de las madres, durante el embarazo, en el peso al nacer y la preferencia por los alimentos salados, los especialistas del centro norteamericano desarrollaron cuestionarios que fueron completados por las mamás y también por niños en edad preescolar.
En cuanto a la relevancia de los hechos determinados por el estudio, el doctor Gary Beauchamp, director del centro Monell señaló que "esta investigación podría ayudar a determinar los factores que influyen en el gusto por la sal y, de esa manera, contribuir al desarrollo de programas que informen sobre las ventajas y desventajas de la utilización de este condimento".
Por mayor mayor información consultar:
- European Journal of Clinical Nutrition: http://www.nature.com/ejcn
- Sociedad Argentina de Pediatría: http://www.sap.org.ar







