04 Enero 2006 Seguir en 

¿Es un centro comercial? ¿O es un gran gimnasio donde las personas se ejerciten bajo supervisión médica mientras -de paso, se diría- compran? El concepto es, por lo menos original; quedará por verse si es efectivo.
La cuestión parece ser que, en la ciudad estadounidense de Miami, uno de los hospitales más prestigiosos y uno de los centros comerciales más conocidos unieron fuerzas bajo esta idea, y ahora ofrecen a turistas y lugareños el "combo": mejorar el estado general de su salud y el rendimiento de su bolsillo en pleno acto de shopping.Dicen que ofrece "mucho provecho, más dinamismo, energía, comunicación con las otras personas y alegría de seguir viviendo", lo cual les parece "muy interesante para conservar la salud", tal como confiesa una colombiana de 49 años que lleva ya siete caminatas. Pero no es que siempre se camine en el lugar entre tensiómetros y electrocardiógrafos. Las caminatas asistidas tienen lugar los martes y los jueves a las 8:45 de la mañana. Entonces, cuando se abren las puertas del International Mall -así se llama el lugar- los participantes del programa gratuito "Mallwalkers" ("caminantes del mall", es decir, del centro comercial) entran y van directamente a hacerse tomar la presión.Esta operación la realiza una enfermera de la clínica asociada, que es el Kendall Regional Medical Center. "Les tomamos la presión antes -explica ella, cuyo nombre es Rita Plasencia-, para ver que no esté muy alta o muy baja, para asegurarnos que están en condición de hacer la caminata, es una medida de seguridad. A algunos la tomamos también cuando terminan. Muchas de las personas que vienen toman medicinas para la presión y tenemos que prevenir que puedan tener algún problema." Luego de eso y de pasar por la balanza, comienza la caminata supervisada.
La idea es que recorran todo el centro comercial dos veces. Cada vuelta, si se hace bien, ?sin hacer trampa? tiene alrededor de 2,7 kilómetros, de modo que dos vueltas son aproximadamente cinco kilómetros y medio, que las personas caminan en un tiempo promedio de 45 minutos, en medio de un templo del consumo en Miami, provisto de aire acondicionado y a una hora donde no hay mucha gente porque los locales recién abren.Sea cual sea el resultado, el esfuerzo vale la pena: "Después de cinco caminatas se les regala una camiseta con el logo de nuestro programa", explica Jesús Angulo, el veterano periodista de salud en Miami que coordina el programa. Angulo explica que cada persona camina a su propio ritmo dependiendo de su condición física y de su estado de salud, y que "la edad no importa".
"Aquí todos somos niños, aunque la muchos de los participantes son personas mayores de 70 años", afirma sonriendo el coordinador.Se puede caminar tan lenta o rápidamente como se quiera, y dar la cantidad de vueltas que se desee, también. Ante esto vale decir que esta práctica no tendría ninguna diferencia sustancial con cualquier caminata que realice cualquier persona en cualquier otro shopping del mundo. Lo particular, sí, es que muchos de los asistentes toman estas caminatas como medio para practicar y enseñar ejercicios terapéuticos. Es el caso, por ejemplo, del veterinario e investigador español Angel García, autor de varios libros sobre nutrición y ejercicio, que hace su caminata "nadando en seco"."Con el nado en seco nos estamos vacunando contra la artritis, la osteoporosis y todo lo que hay por ahí", comenta.
La cuestión parece ser que, en la ciudad estadounidense de Miami, uno de los hospitales más prestigiosos y uno de los centros comerciales más conocidos unieron fuerzas bajo esta idea, y ahora ofrecen a turistas y lugareños el "combo": mejorar el estado general de su salud y el rendimiento de su bolsillo en pleno acto de shopping.Dicen que ofrece "mucho provecho, más dinamismo, energía, comunicación con las otras personas y alegría de seguir viviendo", lo cual les parece "muy interesante para conservar la salud", tal como confiesa una colombiana de 49 años que lleva ya siete caminatas. Pero no es que siempre se camine en el lugar entre tensiómetros y electrocardiógrafos. Las caminatas asistidas tienen lugar los martes y los jueves a las 8:45 de la mañana. Entonces, cuando se abren las puertas del International Mall -así se llama el lugar- los participantes del programa gratuito "Mallwalkers" ("caminantes del mall", es decir, del centro comercial) entran y van directamente a hacerse tomar la presión.Esta operación la realiza una enfermera de la clínica asociada, que es el Kendall Regional Medical Center. "Les tomamos la presión antes -explica ella, cuyo nombre es Rita Plasencia-, para ver que no esté muy alta o muy baja, para asegurarnos que están en condición de hacer la caminata, es una medida de seguridad. A algunos la tomamos también cuando terminan. Muchas de las personas que vienen toman medicinas para la presión y tenemos que prevenir que puedan tener algún problema." Luego de eso y de pasar por la balanza, comienza la caminata supervisada.
La idea es que recorran todo el centro comercial dos veces. Cada vuelta, si se hace bien, ?sin hacer trampa? tiene alrededor de 2,7 kilómetros, de modo que dos vueltas son aproximadamente cinco kilómetros y medio, que las personas caminan en un tiempo promedio de 45 minutos, en medio de un templo del consumo en Miami, provisto de aire acondicionado y a una hora donde no hay mucha gente porque los locales recién abren.Sea cual sea el resultado, el esfuerzo vale la pena: "Después de cinco caminatas se les regala una camiseta con el logo de nuestro programa", explica Jesús Angulo, el veterano periodista de salud en Miami que coordina el programa. Angulo explica que cada persona camina a su propio ritmo dependiendo de su condición física y de su estado de salud, y que "la edad no importa".
"Aquí todos somos niños, aunque la muchos de los participantes son personas mayores de 70 años", afirma sonriendo el coordinador.Se puede caminar tan lenta o rápidamente como se quiera, y dar la cantidad de vueltas que se desee, también. Ante esto vale decir que esta práctica no tendría ninguna diferencia sustancial con cualquier caminata que realice cualquier persona en cualquier otro shopping del mundo. Lo particular, sí, es que muchos de los asistentes toman estas caminatas como medio para practicar y enseñar ejercicios terapéuticos. Es el caso, por ejemplo, del veterinario e investigador español Angel García, autor de varios libros sobre nutrición y ejercicio, que hace su caminata "nadando en seco"."Con el nado en seco nos estamos vacunando contra la artritis, la osteoporosis y todo lo que hay por ahí", comenta.







