Protegerse del sol

El cáncer de piel está siempre al acecho. Hay que conocer cuál es el grado de vulnerabilidad de la piel de cada uno a la radiación ultravioleta, y saber qué factor de protección se debe usar para broncearse.

28 Diciembre 2005
La melanina es el pigmento que se activa y funciona como protección de la piel cuando las células de la epidermis son estimuladas por la luz solar. Precisamente, en las personas de piel clara y ojos claros (y mayormente rubios o pelirrojos) que no se broncean sino que siempre se enrojecen al tomar sol, casi no hay melanina y ese mecanismo de protección no funciona: son los que más recaudos deben tomar para protegerse del potencial daño solar.
Los dermatólogos clasifican a la piel de estas personas como fototipo I, dentro de un esquema de 4 fototipos, cada cual con más pigmentación a medida que avanza la escala, donde el fototipo IV correspondería a una piel morena que siempre está pigmentada.
Las medidas para evitar los riesgos consisten sencillamente en evitar la exposición solar entre las 11 y las 15 (y en Tucumán y demás áreas subtropicales entre las 10 y las 16). Fuera de esas horas, exponerse sólo con protección.
"Hay una gran cantidad de protectores solares en cremas y en geles, muy buenos, en el mercado, y que filtran la radiación ultravioleta A y B", explica la doctora María Josefina Cámara de Zavaleta, coordinadora de la campaña de lucha contra el cáncer en Tucumán y miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD). El hecho de filtrar ambas radiaciones es especialmente destacado por la dermatóloga, puesto que antes se pensaba que sólo la B era la responsable de las oncogénesis a largo plazo, pero ahora se sabe que la A también lo es.
El factor de protección solar (FPS) que exhibe cada producto está relacionado con el tiempo: indica cuántas veces más lenta va a ser la radiación solar para producir el mismo efecto que si no hubiera protección. Ese número resulta, por lo tanto, de dividir el tiempo que la piel tarda en llegar al enrojecimiento usando el producto en cuestión, por lo que tardaría en hacerlo si no se utilizara protector.Cuando sin protección es suficiente con 6 minutos de exposición al sol para que se produzca una lesión -por ejemplo-, y hay un producto que hace que ese tiempo se demore a 60 minutos, este tendrá un FPS de 10.
Sin embargo, recalca la especialista, "ha habido confusión y fantasías en torno a esto, por lo que nosotros decimos que un FPS de 15 hacia arriba, es pantalla, es decir: si se va a utilizar un protector, tiene que procurar que sea por lo menos, de 15". A partir de allí, "de acuerdo al tipo de piel y a lo que el dermatólogo establezca, se pueden usar distintos FPS".

No tiene uso universal
Una de las preguntas clave que hace la gente es para qué fototipo está calculado el FPS de un producto. "No tiene una universalidad, está calculado para un tipo de piel intermedio, tipo 2, y por eso, es conveniente que las personas que tienen una piel muy clara utilicen un FPS más alto, de 30 hacia arriba, para tener un margen de seguridad", explicó María Cámara de Zavaleta.

Diversas sustancias
En los protectores solares se usan componentes que intervendrán química o físicamente para moderar el proceso de ataque de los rayos solares a la superficie cutánea. Los químicos facilitan la absorción por parte de la piel, como el ácido paraminobenzoico, entre otros. Los físicos conforman un amplio espectro de sustancias que actúan impermeabilizando la piel a la radiación solar.

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