
Dormir en lugar fresco y usar ropa liviana y clara
Las altas temperaturas son un clásico del verano en Tucumán. La ola de días infernales que se registró antes de Navidad -y que se repetirán durante el verano- , con marcas que superaron los 37 grados y una sensación térmica que rondó los 39 y 40 grados, puede afectar a las personas más susceptibles."El golpe de calor se caracteriza por una falta de respuesta de los mecanismos corporales de regulación térmica ante la persistencia de jornadas de altas temperaturas", remarcó el emergentólogo Juan Masaguer.
La población, además de beber abundante líquido debe usar ropa liviana, de hilo o algodón y de colores claros, ya que el blanco rechaza los rayos solares, y el negro los absorbe. También hay que dormir suficiente cantidad de horas y consumir alimentos ricos en potasio, como la banana.
Las precauciones deberán ser mayores en pacientes hipertensos; con insuficiencia cardíaca, diarreas, lesiones de piel o todo mal que favorezca la deshidratación, y para quienes tomen diuréticos y laxantes.
Masaguer explicó que el golpe de calor, que afecta principalmente a los niños y a los ancianos, se origina por la gran humedad y el calor sofocante, aún estando a la sombra o en lugares cubiertos. Estas personas deberán ser bañadas con frecuencia, no ser expuestas en forma directa al sol y darles de beber agua en abundancia para que no se deshidraten.
Ante los primeros síntomas del golpe de calor -debilidad, piel caliente y seca, mareos, vómitos, dolor de cabeza, calambres y pulso acelerado- se debe consultar de inmediato al médico.
Tomar caldos y mucho líquido
Para prevenir el golpe de calor y evitar la deshidratación, los médicos aconsejan:
Beber de 3 a 4 litros diarios de agua potable o mineral.
Incorporar frutas frescas y jugos a la dieta cotidiana.
Consumir preferentemente alimentos salados o ingerir una pizca de sal.
"Los hipertensos y los enfermos del corazón deben consultar a su médico", advierte el emergentólogo Juan Masaguer.
Quienes tengan a su cargo personas ancianas, deben ofrecerles jugos frescos y caldos.
Mantener todos los ambientes de la vivienda ventilados y refrigerados.
Vestirse con ropa liviana y preferentemente clara.
Reducir la actividad física en esta época, y no exponerse al sol entre las 10 y las 16.
Rociar la cara (o las prendas, si es posible) con agua fresca.
"Estas acciones deben ser previstas con antelación a la instalación del calor", señalaron los médicos. "El problema central no es la acumulación de calor, sino la deshidratación", advirtieron Hilal, Lavado y Masaguer.







