
Para evitar que este trastorno siga propagándose, dos nutricionistas recomiendan desterrar la vieja costumbre de las comilonas con las altas dosis de bebidas alcohólicas durante las fiestas de fin de año. Proponen reemplazar los alimentos grasos, como el cerdo por ejemplo, con otras carnes magras, y consumir abundante verduras y frutas.
Especialistas en pirotecnia advierten que los cohetes deben ser manipulados por los adultos para prevenir accidentes.
Durante las fiestas hay que evitar las comilonas
La celebración de la Navidad y el comienzo del nuevo año son ocasiones para festejar. Sin embargo, la entrada, el plato principal, el postre y la mesa dulce de Noche Buena y la víspera del 2006 pueden transformarse en una pesadilla, si no se tiene en cuenta el gran valor calórico de los alimentos consumidos durante las fiestas.
Dado que las cenas de esos días especiales, así como los almuerzos de Navidad y el primer día del año, son una oportunidad para la unión de la familia y el disfrute, por costumbre, requieren de un menú más que abundante. Por eso, el objetivo es lograr compartir de una rica cena en familia, pero evitar caer en las tradicionales "comilonas" y en la culpa del día después.
Jorge Braguinsky, director del Posgrado en Nutrición de la Universidad Favaloro, y el médico nutricionista del Centro de Salud, Raúl Valdez, coincidieron en señalar que toda la comida típica de las fiestas engorda. "Si tenemos en cuenta que en una sola cena se pueden consumir hasta 6.000 calorías, sirve para ver que es el triple de lo que uno necesita", indicaron.
"La regla básica es que la vida sigue, es decir, que hay que evitar esa sensación de que en Nochebuena se termina todo y debemos ser concientes de que hay que seguir en el mismo cuerpo al día siguiente", aportó la Mónica Katz, médica especialista en nutrición. Ante estas afirmaciones tan tajantes, lo mejor es poner en práctica detalles que permitan escapar de la montaña de calorías que hay en la mesa.
"Hay que tratar de que haya la menor variedad de platos posible, para evitar tentaciones. Entonces, la comida se puede arreglar con dos clase de ensaladas para todos; dos tipos de carne magra y de postre la opción más saludable es una ensalada de frutas con helado o helados frutales", puntualizó Valdez.
Para quienes tienen invitados y no pueden coordinar el reparto de platos, existe otra opción, ya que según los especialistas, otra de las posibilidades que sugieren los médicos es ingerir sólo la cantidad que entra en un plato normal, sin que éste rebalse. Esto quiere decir que hay que evitar la repetición y el estar sirviéndose constantemente aunque sea poca cantidad de alimento.
"No obstante, el consejo más útil que se puede brindar es que cada uno tenga en cuenta que no se festeja sólo un día. Lo ideal sería planificar de antemano qué nos gusta más. Con esto, uno logra alimentarse al ?estilo francés?, es decir, comiendo rico pero poco", dicen los expertos.
Ante la confirmación de que hay que dejar de lado determinados alimentos, Braguinsky y Valdez describieron cuáles son los más ricos en calorías.
"Una porción de lechón, por ejemplo, contiene 700 calorías. Equivale a la mitad de lo que una persona debería idealmente consumir en un día. Si a esto se le suman las 150 calorías por cada vaso de vino o las 130 que proporciona una copa de champagne, podemos darnos una idea de la cantidad que se consumen en una sola comida", destacaron.
Frente a la decepción que implica abandonar los manjares navideños, pedimos a los especialistas que confeccionaran un menú más sano. No será lo mismo, pero por lo menos se evitan la preocupación y el malestar estomacal del día siguiente.
"Para la entrada, se puede optar por el melón, el salmón ahumando o la pavita sin piel, siempre teniendo mucho cuidado con los aderezos. Para los acompañamientos, una buena idea es hacer papas al horno con rocío vegetal y cortarlas en bastones muy finitos, de manera que absorban menos grasa.
También se puede optar por tomates cherry o espárragos, que son saludables y muy vistosos", enumeró el doctor Jorge Braguinsky.
En cuanto al plato principal, ambos especialistas recomendaron recurrir a carnes nobles y menos grasas que el lechón, como el cerdo maigret o el peceto.
MENU LIGHT
Contar con poca variedad de alimentos; en especial, limitar los ricos en grasas y los dulces.
Servirse sólo un plato abundante para evitar repetir.
No llenar el plato con una parva de alimentos.
Elegir las cosas más ricas y comer muy poquito de cada una.
Preferir los cortes magros como el peceto, el pollo o la pavita sin piel, y tratar de evitar la carne de lechón.
¡Cuidado! con el exceso de alcohol. Cada vaso de vino contiene 150 calorías y cada copa de champagne, 130.
Evitar el exceso de dulces, como garrapiñadas, avellanas, maní, turrones, chocolates, budines y pan dulce.
En lo posible, no acostarse inmediatamente después de la cena y del brindis de medianoche. Trate de caminar un poco.
Comer despacio, disfrutando cada bocado de alimento, para no caer en atracones.







