Hiperactivos: los más vulnerables al estrés

Estudios muestran que hay personalidades que se caracterizan por tener conductas "autoestresoras". Otras enfermedades. El psicólogo Alfredo Ygel dice que el estrés se relaciona a la creciente ansiedad de la sociedad y a la pérdida del uso de la palabra.

VULNERABLES. Los que a diario toman decisiones y asumen grandes responsabilidades tienen más posibilidades de padecer la enfermedad.(LA GACETA) VULNERABLES. Los que a diario toman decisiones y asumen grandes responsabilidades tienen más posibilidades de padecer la enfermedad.(LA GACETA)
14 Diciembre 2005
El perfeccionismo y la competitividad son los mejores aliados del estréslas situaciones de tensión aumentan por el ritmo de vida acelerado y las constantes obligaciones. Estudios recientes confirman que algunas personas son mas vulnerables a padecer enfermedades a causa de este mal de la sociedad actual. Son los hiperactivos, los ansiosos, los eficientes, los que hablan y hacen todo rapidamente. Un cambio de actitud es imprescindible para evitar que el estrés se convierta en el peor enemigo del organismo.

El perfeccionismo es el mejor aliado para el estrés
Quienes asumen responsabilidades y toman decisiones a diario ?ejecutivos, gerentes, periodistas, médicos y operadores de bolsa, entre otros? están más propensos a sufrir estrés. Pero también el ama de casa y los niños con sus obligaciones cotidianas pueden padecer la enfermedad.
Es decir que, en mayor o en menor medida, "todos podemos ser víctimas del estrés", tal como remarca Daniel López Rosetti, miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología y presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés (Sames).
No obstante, algunas personas están más susceptibles que otras a padecerlo. Se trata de la llamada "personalidad tipo A" o autoestresora, descripta ?ya en 1957? por investigadores norteamericanos. El titular de la Sames detalla los rasgos característicos de las personas que se autoinfligen este tipo de daño, alerta acerca de las consecuencias físicas y psicológicas y propone, para estas personas, un "cambio interno", para evitar que el estrés se convierta en el peor enemigo del organismo.
Estudios recientes evidencian que determinadas características de esta conducta "autoestresora" guardan relación no sólo con el estrés, sino también con otras enfermedades.
"La conducta tipo A ?define Rosetti ? es propia de aquellas personas impacientes, con un alto grado de actividad, perfeccionistas, capaces de atender muchas ocupaciones al mismo tiempo, eficientes, competitivas, que hablan y hacen todo rápidamente". El experto agrega que estas personas interrumpen la conversación de los otros con frecuencia, se manejan en virtud del reloj, son puntuales, tienen muchas metas y en general, mal definidas, se ponen ansiosas al tener que esperar, gesticulan al hablar, quieren ganar en todos los juegos y entienden que hacen las cosas mejor que los demás.
La personalidad opuesta es la llamada "tipo B", que se caracteriza por ser más relajada, tranquila, reflexiva y madura.
En términos orgánicos, Rosetti remarca que la incidencia de enfermedades cardiovasculares a causa del estrés resulta notoria, en la conducta del tipo A. Además, tienen más predisposición a elevar la frecuencia cardíaca, el nivel de adrenalina en sangre, el colesterol sanguíneo y la tendencia a la hipertensión arterial, la arterosclerosis y las arritmias cardíacas. "Se trata de personas que generan fácilmente estrés psicológico y el cuerpo sufre más de lo normal por esta condición", sostiene el experto.
"La orquesta que es nuestro organismo desafina ?grafica en su libro "Estrés, epidemia del siglo veintiuno"?. Así, los sistemas cardiovascular, digestivo, hormonal y el inmunológico ven comprometido su funcionamiento y esto favorece la aparición de enfermedades".
López Rosetti propone, en primer término, identificar las características de la personalidad tipo A, tales como la competitividad y el perfeccionismo, para luego sustituir el concepto erróneo que la origina por uno más racional y realista.

Hay que vivir con menos ansiedad
El estrés es, después del tabaquismo, el factor que más favorece el desarrollo de males cardiovasculares, señala el cardiólogo Alberto Sabaj, subsecretario de Salud y presidente de la Sociedad de Cardiología de Tucumán.
Sabaj apunta que un reciente estudio demuestra que la situación psicosocial del hombre, sumado al tabaquismo, a la obesidad y al sedentarismo afectan al desarrollo de la hipertensión.
Según el experto, estos males aumentan en la población ante el ritmo de vida acelerado, la ansiedad, la falta de horas de distracción, la mala alimentación y la escasa actividad física. Para Sabaj todas las personas tenemos estrés. "Es un estímulo, algo que nos despierta. Lo peligroso es el estrés al extremo, porque se traduce en una mala calidad de vida", dice el experto, quien propone hacer una campaña de concientización sobre la importancia de hacer un cambio de la vida acelerada, evitar llegar a las situaciones extremas y apuntar a una vida mas saludable.
El psicólogo Alfredo Ygel sostiene que el estrés se manifiesta en la imposibilidad que tiene la persona para lograr una espera ante las exigencias, que le permita situarse como sujeto ante cada situación. Señala que los estímulos son cada vez más apremiantes para las personas. "Las condiciones laborables no son estables, los ideales impulsan al consumo. Y la persona debe responder ante el mandato social del éxito. Esto genera ansiedad", dice.

Una amenaza para las relaciones íntimas
El estrés, el exceso de cargas laborales o familiares y la incapacidad para afrontar la ansiedad que estas situaciones generan explican a menudo la inapetencia sexual, que no es un estado pasajero "que viene y se va", sino una enfermedad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En su clasificación de patologías, la OMS encuadra este mal dentro de las disfunciones sexuales no orgánicas con el nombre de Ausencia o Pérdida del Deseo Sexual.
Según informó el sitio web español Consumer.es, el estrés puede terminar "matando" la libido de manera lenta y gradual. Los expertos detallaron que la causa está en la testosterona, principal agente del deseo sexual. Si ésta disminuye, también es menor la libido. Pero, además, el estrés hace que aumente el nivel de cortisol en la sangre, una hormona cuyo alto nivel reprime la mayoría de las funciones orgánicas, incluyendo las funciones sexuales y reproductivas. "El cansancio, los problemas cotidianos y la fatiga hacen que las ganas de mantener relaciones sexuales disminuyan notablemente", dijo Carlos San Martín, pedagogo y terapeuta sexual.
Gloria Arancibia, psicóloga y sexóloga, explicó en Consumer.es que el estrés influye sin duda en la satisfacción de las relaciones sexuales, ya que para disfrutar del placer "es necesario dejarse llevar por las sensaciones, por el momento y por la vivencia sexual".

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