El enemigo silencioso que amenaza al hijo por nacer

Diabetes gestacional. El 5% de las embarazadas sufre diabetes. Las mamás van a la Maternidad a dar a luz; y por eso alarma la poca detección precoz.

07 Diciembre 2005
Guadalupe y Marco acaban de nacer. Son gemelos. Después de compartir casi nueve meses el vientre de Nidia Torres, su mamá, ahora están separados. Mientras la nena duerme plácidamente en un moisés, junto a su madre, el niño lucha por llenar de aire sus pulmones en una sala de cuidados especiales. Ha sufrido las consecuencias de un enemigo silencioso: la diabetes, que "despierta" en un 5 % de las embarazadas de todo el país. En la Maternidad Nuestra Señora de las Mercedes, donde hay unos 10.000 partos por año, se deberían tratar unos 500 casos de diabetes gestacional. Pero apenas se trataron 50 casos en 2004 y poco más de 70 en lo que va de 2005. No hubo detección temprana, a pesar de que se trata de un análisis rápido y barato.
"Antes no me importaba cuidarme, pero ahora en el embarazo traté de hacer todo lo que los doctores me han dicho", contó Nidia, quien tiene otros cinco hijos con su esposo, un carnicero del sur de esta capital. A la mujer le hicieron, por primera vez en su vida, un sencillo análisis que identificó la patología.
La paciente, quien reconoce que en lo sucesivo deberá luchar contra el exceso de peso, tuvo suerte de que su obstetra la enviara -aunque tardíamente- a una interconsulta con el equipo de Alto Riesgo del hospital, que coordina María Cristina Majul.

Falta conciencia
Si bien el Gobierno impulsa cada vez con mayor énfasis la medicina social (detección temprana de males como éste para evitar que deriven en complicaciones graves), sólo del 10 % al 15 % de las embarazadas con diabetes que ingresan al sistema de salud pública se les hace un diagnóstico y un tratamiento. La mayoría se va de la Maternidad con su bebé, sin enterarse de que la patología le complicará el futuro, tarde o temprano.
Así como Nidia Torres llegó a manos de los especialistas con una gestación de casi 8 meses, la mayor parte de las embarazadas tucumanas con diabetes carece de un diagnóstico temprano.A los profesionales del equipo les cuesta reconocer que la responsabilidad les cabe a los obstetras, pero admiten que falta conciencia del problema entre los mismos médicos.
"Con respecto a los años anteriores, se ha mejorado la atención periférica. Pero no lo suficiente. Hay que ?pescar? a estas pacientes afuera, en los CAPS, y derivarlas aquí para el análisis", alertó el médico Carlos Sancho Miñano.

Análisis obligatorio
La psicóloga Nora Beti de Prédovic asegura que el análisis es obligatorio y de rutina en la Maternidad. El problema es que la mayoría de las pacientes llega allí con su embarazo a término.
Otra integrante del equipo interdisciplinario, la asistente social Lucila Herrera de Ortiz, afirmó que antaño no se atendía la diabetes en el embarazo -como ahora- y la mortalidad infantil por esa causa era más elevada todavía.

Dieta y controles
La diabetóloga del equipo, Ana María Tetta Mirabal de Cera, trata de que luego del parto la paciente diabética cumpla con la dieta y los controles necesarios. "Lo más difícil es lograr que cumpla con la alimentación que se le indica -dijo-. Tratamos de enseñarle a comer con lo que tiene, a aprovechar sus escasos recursos. Por lo general, es gente que come mucho hidrato de carbono (fideos, arroz), que es lo más barato, y poca carne".

Malformaciones
"Es triste ver llegar un chico de cinco kilos muerto en la panza de la madre. La diabetes es una enfermedad muy silenciosa y traicionera", afirmó la médica María Cristina Majul. Le resulta inconcebible que en nuestra provincia haya tantas embarazadas diabéticas que no se traten porque no se las diagnosticó. "También es triste ver en los niños malformaciones severas, que son incompatibles con la vida", lamentó. Un sencillo análisis permite prevenir estos dramas, pero los médicos -en general- no acostumbran a prescribirlo. "Es una cuestión de educación de ambas partes -agregó Majul-. Del sistema de salud y de la población. Necesitamos más equipos donde participen asistentes sociales, que visiten los hogares. Y que la gente sea más consciente del cuidado de la propia vida".
Bebés excesivamente grandes, con hipoglucemia, daño neurológico y problemas respiratorios, son las probables consecuencias que sufren los recién nacidos cuando la madre padece diabetes gestacional y ésta no fue diagnosticada ni se hizo un tratamiento.
"A las consecuencias las paga el bebé. A veces llega una madre con un chico de cinco kilos, pero resulta que nadie le ha pedido una glucemia en todo el embarazo", reveló Tetta Mirabal de Cera.




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