Método Feldenkrais: técnicas corporales ayudan a recuperar el movimiento

Un detallado estudio del movimiento del cuerpo humano le permitió al ruso Moshe Feldenkrais -ingeniero electromecánico y doctorado en Física- desarrollar un método que lleva su nombre para aplicarlo con fines terapéuticos.

07 Diciembre 2005
A través de un detallado estudio del movimiento del cuerpo humano, Moshe Feldenkrais -de origen ruso, ingeniero electromecánico, doctorado en Física en la Sorbona y primer cinturón negro de judo en Francia, de donde debió salir ante la ocupación nazi en los años ?40- creó un método que lleva su nombre y que propone el desarrollo de la autoconciencia, utilizando como recursos fundamentales el movimiento y la observación de las sensaciones y emociones que se producen al moverse.
Una de sus máximas de oro: "Hacer que lo imposible se vuelva posible, que lo posible se vuelva fácil, y que lo fácil se vuelva físicamente elegante o más placentero".

Pautas internacionales
Hoy en la Argentina hay alrededor de 80 instructores que trabajan con el método creado por Feldenkrais -en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Salta, Santa Fe, Tierra del Fuego y Tucumán-, y algunos de ellos han sido formados directamente en el país, en un proceso de cuatro años regido por pautas internacionales. Y aseguran que la máxima citada más arriba vale para cualquier persona, pero que cuando se está frente a una situación límite ?como puede ser la que sufre alguien que ve reducida notablemente su capacidad de movimiento tras un accidente, por ejemplo? ese tipo de cambios en la percepción de las posibilidades del propio cuerpo genera cambios sustanciales en la calidad de vida y en el estado de su salud.

Curarse o aprender
En un espacio físico adecuado, pueden participar de las clases entre 30 y 40 personas. Pueden ser menos o más (lo cual ya pasa a ser menos adecuado) y se suele trabajar también bajo la modalidad individual. "El límite de la clase lo da la posibilidad del docente de mirar a sus alumnos de la manera en que quiere hacerlo", aclara Nilsa Márquez, profesora del método Feldenkrais. Sin embargo, quien esté al frente del grupo no tratará de "corregir" los movimientos de los asistentes.

En la columna vertebral
Uno de los más claros ejemplos del "aprendizaje" puede darse en el uso de la columna. Habitualmente, explica Graciela Orfeo, también profesora del método, sólo se suelen mover los tramos cervical y lumbar, que son aquellos que se ven más afectados por las emociones y por los dolores físicos, pero las vértebras dorsales, por ejemplo, se utilizan poco.

Activar partes del cuerpo
"Lo que hacen las clases -explicó- es activar partes del cuerpo que por distintos motivos han quedado quietas, de modo que el trabajo se distribuye más proporcionalmente".
En este trabajo residiría buena parte del valor terapéutico del método, que tal como aclaran las especialistas, "es bien conocido entre los estudiantes de artes escénicas y danza, pero es casi una rareza cuando se habla de salud".

Escuchar y experimentar
Las personas reciben -verbalmente- una propuesta de movimiento. "No tienen que mirar a alguien, no tienen que ver al que está dando la clase, sino que fundamentalmente lo que necesitan es tener un espacio para moverse, experimentar y escuchar la propuesta para interpretarla y hacerla de acuerdo a cómo la interpretan", señala Orfeo.

Atención sobre sí mismo
La primera propuesta de trabajo será, casi invariablemente, llevar la atención sobre sí mismo y observar relaciones: sentados, parados o acostados, los alumnos observarán cómo están ubicados y compararán el apoyo de los lados derecho e izquierdo, las sensaciones de largo de ambas piernas, la calidad de los apoyos y las partes del cuerpo que quedan sin apoyo. Uno de los objetivos, según explica Márquez, será evitar la mecanización y la repetición de los movimientos.








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