23 Noviembre 2005 Seguir en 

El SARS o neumonía atípica lo hizo evidente tanto en 2003 como ahora: el temor por la gripe aviar. Si no se toman adecuadas medidas de prevención, viajar puede implicar el riesgo de contraer y de transmitir enfermedades infecciosas.
Una parte fundamental de esos cuidados pasa por las pautas higiénicas. La jefa de Epidemiología del Siprosa, Lucía Montivero; su par Evelina Chapman y el infectólogo Emilio Buabse señalaron a SALUD, que las principales medidas preventivas son:
El cuidadoso lavado de manos con abundante agua y jabón después de ir al baño y antes de ingerir los alimentos. Evitar las concentraciones en lugares cerrados y mal ventilados.
Salir del lugar de residencia con el calendario de vacunación completo, tal como está establecido en el país.
Consumir preferentemente alimentos cocidos y calientes.
Si se comen frutas o verduras crudas, deben ser lavadas con aguas seguras y/o peladas con las propias manos limpias.
Precisamente, uno de los problemas más frecuentes es la conocida diarrea del viajero, que en el caso de los países de América es llamada "la maldición de Moctezuma".
Lo clásico de quienes vienen desde el Hemisferio Norte hacia el Sur es la llamada por nuestras abuelas "diarrea por el cambio de agua". En realidad -aclaran los especialistas- lo que varía es la contaminación microbiológica. Al estar acostumbrados a una flora, al cambiarla, el resultado general es una diarrea.
Por esa razón, si el viaje tiene como destino algún país de América Central, países del Hemisferio Sur como los del Africa Subsahariana o el Sudeste asiático, hay que extremar todas las medidas higiénicas recomendadas. Aunque los médicos advirtieron que también puede sobrevenir la diarrea del viajero, cuando se viaja desde la ciudad hacia una población menos urbana, como les sucede a muchos estudiantes.
En lo referido a la vacunación, será necesario tener en cuenta las enfermedades endémicas o epidémicas del lugar adonde se viaja, como ocurrió el año pasado en Brasil, donde había determinadas zonas con brotes de fiebre amarilla. O lo que ocurre en en Paraguay, donde hay epidemia de difteria, una enfermedad que se puede prevenir mediante vacunas que están incluidas en el calendario nacional argentino obligatorio y gratuito.
La vacunación contra la fiebre amarilla, por otra parte, debe ser suministrada dos o tres semanas antes del viaje, ya que la creación de los anticuerpos protectores en el organismo demanda alrededor de diez días.
Una parte fundamental de esos cuidados pasa por las pautas higiénicas. La jefa de Epidemiología del Siprosa, Lucía Montivero; su par Evelina Chapman y el infectólogo Emilio Buabse señalaron a SALUD, que las principales medidas preventivas son:
El cuidadoso lavado de manos con abundante agua y jabón después de ir al baño y antes de ingerir los alimentos. Evitar las concentraciones en lugares cerrados y mal ventilados.
Salir del lugar de residencia con el calendario de vacunación completo, tal como está establecido en el país.
Consumir preferentemente alimentos cocidos y calientes.
Si se comen frutas o verduras crudas, deben ser lavadas con aguas seguras y/o peladas con las propias manos limpias.
Precisamente, uno de los problemas más frecuentes es la conocida diarrea del viajero, que en el caso de los países de América es llamada "la maldición de Moctezuma".
Lo clásico de quienes vienen desde el Hemisferio Norte hacia el Sur es la llamada por nuestras abuelas "diarrea por el cambio de agua". En realidad -aclaran los especialistas- lo que varía es la contaminación microbiológica. Al estar acostumbrados a una flora, al cambiarla, el resultado general es una diarrea.
Por esa razón, si el viaje tiene como destino algún país de América Central, países del Hemisferio Sur como los del Africa Subsahariana o el Sudeste asiático, hay que extremar todas las medidas higiénicas recomendadas. Aunque los médicos advirtieron que también puede sobrevenir la diarrea del viajero, cuando se viaja desde la ciudad hacia una población menos urbana, como les sucede a muchos estudiantes.
En lo referido a la vacunación, será necesario tener en cuenta las enfermedades endémicas o epidémicas del lugar adonde se viaja, como ocurrió el año pasado en Brasil, donde había determinadas zonas con brotes de fiebre amarilla. O lo que ocurre en en Paraguay, donde hay epidemia de difteria, una enfermedad que se puede prevenir mediante vacunas que están incluidas en el calendario nacional argentino obligatorio y gratuito.
La vacunación contra la fiebre amarilla, por otra parte, debe ser suministrada dos o tres semanas antes del viaje, ya que la creación de los anticuerpos protectores en el organismo demanda alrededor de diez días.
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