02 Noviembre 2005 Seguir en 

Por falta de control médico durante el embarazo y el parto, las parálisis cerebrales son mucho más frecuentes en la Argentina que en países desarrollados: aunque no existen cifras oficiales, se estima que ocurre entre uno y dos bebés por cada 1.000 nacidos vivos. La lesión cerebral que se produce puede provocar un retraso madurativo, y si bien es irreversible, el diagnóstico y rehabilitación temprana mejoran mucho la calidad de vida y la autosuficiencia de los niños afectados.
La encefalopatía perinatal ?tal es el nombre médico que se le da este tipo de parálisis? puede ser causada por un parto laborioso, largo, o por cualquier motivo que haga necesarias maniobras de reanimación respiratoria fetal. "Entre sus causas frecuentes están la ruptura prematura de la bolsa y las circulares de cordón umbilical", explica el médico cubano Roberto Quiñones Molina, director del centro de rehabilitación que lleva su nombre en la ciudad de Buenos Aires.
Hay dos causas principales. Una es la hipoxia (falta de oxígeno) durante el nacimiento, o provocada por crisis de apnea y neumopatías graves. Esto provoca desequilibrios bioquímicos dentro de las neuronas, con disminución de la producción de energía e incremento anormal del ácido láctico. La segunda causa es la isquemia (disminución del volumen de riego sanguíneo) cerebral. Esto ocurre en las bradicardias (ritmo cardíaco lento) o en las insuficiencias cardíacas severas como las cardiopatías congénitas o en cuadros de infecciones muy graves.
Estos factores, así como las hemorragias intracraneales del bebé que se producen en los nacimientos muy laboriosos, podrían evitarse en gran medida con un control adecuado del embarazo y el parto. Una cesárea puede evitar estas complicaciones.
La encefalopatía perinatal ?tal es el nombre médico que se le da este tipo de parálisis? puede ser causada por un parto laborioso, largo, o por cualquier motivo que haga necesarias maniobras de reanimación respiratoria fetal. "Entre sus causas frecuentes están la ruptura prematura de la bolsa y las circulares de cordón umbilical", explica el médico cubano Roberto Quiñones Molina, director del centro de rehabilitación que lleva su nombre en la ciudad de Buenos Aires.
Hay dos causas principales. Una es la hipoxia (falta de oxígeno) durante el nacimiento, o provocada por crisis de apnea y neumopatías graves. Esto provoca desequilibrios bioquímicos dentro de las neuronas, con disminución de la producción de energía e incremento anormal del ácido láctico. La segunda causa es la isquemia (disminución del volumen de riego sanguíneo) cerebral. Esto ocurre en las bradicardias (ritmo cardíaco lento) o en las insuficiencias cardíacas severas como las cardiopatías congénitas o en cuadros de infecciones muy graves.
Estos factores, así como las hemorragias intracraneales del bebé que se producen en los nacimientos muy laboriosos, podrían evitarse en gran medida con un control adecuado del embarazo y el parto. Una cesárea puede evitar estas complicaciones.
¿Hay señales tempranas?
La mayoría de las lesiones son internas y no se ven a simple vista. Pero el bebé con una lesiones producidas por una encefalopatía de este tipo presenta algunos signos que la mamá y el pediatra no deben pasar por alto: son niños anormalmente somnolientos, con hipotonía muscular (muy fláccidos) e irregularidades periódicas en la respiración. En algunos casos presentan convulsiones.
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