La narración transforma la vida diaria en objeto poético

Por Carmen Perilli. Una novela urbana de humor irónico y amargo.

23 Octubre 2005
Pudor es una novela extraña y fascinante en la que el poder de la narración transforma la vida cotidiana en objeto poético. El relato del escritor limeño Santiago Roncagliolo arroja una mirada cruel y tierna a la vez sobre la historia de una familia que comienza con la muerte de la abuela. Un padre que descubre que tiene una enfermedad mortal; una madre que recibe anónimos de un maniático sexual; un abuelo que, ahogado por la vejez se enamora trasladándose a un geriátrico; un niño que ve fantasmas teniendo relaciones; una adolescente enamorada de su amiga y hasta un gato loco que quiere sexo. El autor juega con la doble acepción de la palabra pudor. Según el Diccionario de la Real Academia Española remite a "honestidad, modestia, recato", pero también a "mal olor, hedor".
Lo familiar se torna siniestro y nos inquieta sumiéndonos en la incertidumbre.
Reconocemos discursos del cine y de la televisión: desde el humor de Los Simpson o Six feet under hasta la tragedia de Belleza americana. Resuenan climas de Julio Cortázar trasladados a un barrio de la clase media peruana. El gato es un ser pensante, no exento de angustias. Papapa (el abuelo) lleva sus acciones hasta el absurdo. Mariana, la adolescente, se siente atraída por Katy, pero mantiene relaciones equívocas con muchachos. El niño martiriza animales en el jardín y comparte la aventura de descubrir un vecino muerto con su amiga. Cada miembro oculta su secreto a los demás. La muerte, el sexo, el amor, la mentira, el pudor contribuyen a construir un clima opresivo. Pudor es una novela urbana de humor irónico y amargo, escrita con pericia, en la que la soledad es el común denominador. (c) LA GACETA

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