16 Octubre 2005 Seguir en 

Abogado, periodista e investigador, Juan Chaneton es nieto del fundador del diario "Neuquén". En 1996 obtuvo el Primer Premio Regional de la Secretaría de Cultura de la Nación por su obra Argentina, la ambigüedad como destino. El presente libro trata sobre las huelgas producidas durante la construcción de la represa de El Chocón, que tuvieron lugar entre diciembre de 1969 y marzo de 1970.
La obra intenta develar los lazos ideológicos y pragmáticos -que se asociaron a la política del momento en que se desarrollaron- entre Teología de la Liberación y marxismo, en los conflictos sociales producidos en los años 70. El título del libro -paráfrasis de la obra "Dios y el diablo en la tierra del sol", del cineasta brasileño Glauber Rocha- no es casual. Es que en el conflicto -producido entre los obreros llegados de todo el país para trabajar en la represa y las empresas constructoras- se podían apreciar tres estamentos claramente identificados: la organización sindical "burocrática", los activistas obreros de base y los grupos externos. Entre estos últimos -como lo consigna el doctor Torcuato di Tella en su prólogo- había grupos marxistas; pero a ello se sumaron otros de orientación cristiana -inclusive el propio obispo de la región, Monseñor Jaime F. de Nevares- configurando una experiencia local fundacional ya conocida en otros países sobre la corriente de la Teoría de la Liberación. Así, en Brasil por ejemplo, lo que conocemos actualmente como "el fenómeno Lula" en alusión a su presidente, es producto de dicha corriente.
La obra -profusamente documentada por citas de una decena de libros, además de publicaciones de diarios y revistas de la época entre otras fuentes- no intenta realizar un revisionismo sustitutivo, sino más bien analizar el rol de la violencia en los conflictos sociales entre patronal y obreros. Muestra indirectamente qué factores pueden incidir en la probabilidad de éxito o no cuando se produce una protesta social antisistemática que se supone justa, al tiempo de mostrar los factores que influyen en los restantes estamentos de una sociedad que puede reaccionar solidaria o apáticamente, según se obre. Desde ese punto de vista, el libro -a través de la lectura de los diez capítulos, los apéndices, cartas, entrevistas y documentos oficiales que lo conforman- no configura quizás un ensayo porque posiblemente no fue esa la intención del autor al emprender su realización. Pero sí una obra testimonial, detallista y documentada sobre la evolución y el desarrollo de los fenómenos sociales que se produjeron como consecuencia de las reivindicaciones sociales y económicas solicitadas por los obreros. Más allá de la descripción pormenorizada de los hechos producidos, la crudeza y la gravedad de la situación alcanzada en la época, realiza un análisis exhaustivo de un conflicto ya histórico. Al igual que el de los socialistas y anarquistas que se disputaban el liderazgo del movimiento obrero hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX, este hecho concitó en su momento la atención del periodismo todo, aunque, en este caso logró también la solidaridad de sectores que normalmente por sus funciones permanecen ajenos a ellos. La obra en su contexto general, para nada aséptica y desapasionada, está a la altura del reconocimiento alcanzado por el autor como investigador y periodista especializado en los conflictos del sur argentino.
(c) LA GACETA
La obra intenta develar los lazos ideológicos y pragmáticos -que se asociaron a la política del momento en que se desarrollaron- entre Teología de la Liberación y marxismo, en los conflictos sociales producidos en los años 70. El título del libro -paráfrasis de la obra "Dios y el diablo en la tierra del sol", del cineasta brasileño Glauber Rocha- no es casual. Es que en el conflicto -producido entre los obreros llegados de todo el país para trabajar en la represa y las empresas constructoras- se podían apreciar tres estamentos claramente identificados: la organización sindical "burocrática", los activistas obreros de base y los grupos externos. Entre estos últimos -como lo consigna el doctor Torcuato di Tella en su prólogo- había grupos marxistas; pero a ello se sumaron otros de orientación cristiana -inclusive el propio obispo de la región, Monseñor Jaime F. de Nevares- configurando una experiencia local fundacional ya conocida en otros países sobre la corriente de la Teoría de la Liberación. Así, en Brasil por ejemplo, lo que conocemos actualmente como "el fenómeno Lula" en alusión a su presidente, es producto de dicha corriente.
La obra -profusamente documentada por citas de una decena de libros, además de publicaciones de diarios y revistas de la época entre otras fuentes- no intenta realizar un revisionismo sustitutivo, sino más bien analizar el rol de la violencia en los conflictos sociales entre patronal y obreros. Muestra indirectamente qué factores pueden incidir en la probabilidad de éxito o no cuando se produce una protesta social antisistemática que se supone justa, al tiempo de mostrar los factores que influyen en los restantes estamentos de una sociedad que puede reaccionar solidaria o apáticamente, según se obre. Desde ese punto de vista, el libro -a través de la lectura de los diez capítulos, los apéndices, cartas, entrevistas y documentos oficiales que lo conforman- no configura quizás un ensayo porque posiblemente no fue esa la intención del autor al emprender su realización. Pero sí una obra testimonial, detallista y documentada sobre la evolución y el desarrollo de los fenómenos sociales que se produjeron como consecuencia de las reivindicaciones sociales y económicas solicitadas por los obreros. Más allá de la descripción pormenorizada de los hechos producidos, la crudeza y la gravedad de la situación alcanzada en la época, realiza un análisis exhaustivo de un conflicto ya histórico. Al igual que el de los socialistas y anarquistas que se disputaban el liderazgo del movimiento obrero hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX, este hecho concitó en su momento la atención del periodismo todo, aunque, en este caso logró también la solidaridad de sectores que normalmente por sus funciones permanecen ajenos a ellos. La obra en su contexto general, para nada aséptica y desapasionada, está a la altura del reconocimiento alcanzado por el autor como investigador y periodista especializado en los conflictos del sur argentino.
(c) LA GACETA
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