El tema de la construcción del personaje en la novela

Por Beatriz E. de Parolo. ENSAYO.

09 Octubre 2005
La problemática de la construcción del personaje en la novela (desde el siglo XVII hasta la actualidad), de su verosimilitud, de la evolución de sus categorías, de la constitución del retrato son objetos de análisis de este breve -pero denso- ensayo de Jean-Philippe Miraux.
En una concentrada introducción, el autor presenta con sorprendente brillo los objetivos y el plan de la obra. En primer término declara que seguirá un recorrido selectivo; más tarde define las funciones del personaje en la novela que, según Reuter, es un marcador tipológico, un organizador textual y un lugar de "investimiento". Este último concepto se refiere al hecho de que cada relato expresa una determinada concepción de la persona que obliga al escritor a la elección de ciertas formas, es decir a la construcción del personaje en tanto instancia "ligada a los valores y a las comprensiones del mundo que la hacen posible". Finalmente, el ensayista propone métodos de acercamiento al personaje a partir del descubrimiento de las modalidades de su "ser", de su "hacer" y de su "querer", y culmina su proyecto puntualizando las funciones del protagonista en el género novelesco.
A lo largo del libro se suceden análisis "puntillistas" de personajes de diversos escritores, cuyos juicios y declaraciones juegan en la obra un rol fundamental. Como anunciamos, de algún modo este estudio se apuntala por las reflexiones de críticos literarios y de lingüistas que dan luz a su complejo andamiaje. Se analizan, entre otros, la princesa de Clèves, Julien Sorel, los protagonistas de "Papá Goriot", Madame Arnoux, Odette de Crécy, Roquentin, Meursault, Molloy, el señor Knott...
Para esbozar un panorama general de su entramado, daremos cuenta de algunos de los contenidos de la obra que nos resultaron relevantes. El autor explora, en primer término, la ilusión referencial; luego aborda la constitución del personaje en la novela epistolar. En un segundo momento y en el marco de la novela realista del XIX, Miraux analiza los epígrafes en su calidad de "umbrales indicativos" para culminar con la incidencia de la intrusión del narrador en el libro. En la tercera parte, desarrolla la noción de monólogo interior; se sumerge en los personajes de Proust y clausura el segmento desmenuzando el personaje filosófico. Finalmente, autores, teóricos, críticos y personajes de "la nueva novela" dominan el texto a partir de sus conceptos, por momentos desconcertantes y perturbadores.
Un libro para atrapar a expertos. Tradujo Emilio Bernini, superando serias dificultades. (c) LA GACETA

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