02 Octubre 2005 Seguir en 

Casi siempre ocurre que el escritor se inicia con versos y, llegada cierta madurez, se embarca en el navío de la narrativa. Hay, sin embargo, excepciones. Porque después de la publicación de ocho novelas interesantes, bien construidas, incorporadas a la narrativa argentina de las últimas décadas, Alina Diaconú, llegada desde Bucarest a Buenos Aires en 1959, ha decidido dar a conocer una serie de poemas, acogidos en la ya prestigiosa colección "Summa Poética", de la editorial Vinciguerra, que reúne a muchos de nuestros mejores líricos. Y ha acertado en la empresa, siempre riesgosa.
Ya en el título, "Intimidades del ser", se delata su intencionalidad. Con ademán recatado, austeridad expresiva y penetración intelectual que huye del rebuscamiento o la ininteligibilidad, Diaconú se hunde en el misterio de la existencia a través de una elección de temas adecuados, surgidos del interrogante que constituye el mundo, habitantes incluidos en líneas cortas y contundentes. No es un capricho que en el segundo epígrafe aparezca en castellano, el siguiente verso de Friedrich Hölderlin: "Querido enigma, ¿te he entendido bien?". Aunque el mérito principal consista en el planteo de los problemas que la existencia propone.
La mirada intelectual y sensible de la poeta indaga y, sin alardes, se hunde en los arcanos y repliegues del misterio. Que le atañe a ella y al universo en una unidad que en ocasiones bordea lo místico y del que no está ausente el toque metafísico. La apariencia es, para Diaconú, un dato significativo, pero lo importante está detrás, y que exige para manifestarse una formidable tensión del espíritu. En este tomito, Alina Diaconú lo ha logrado. Plenamente. (c) LA GACETA
Ya en el título, "Intimidades del ser", se delata su intencionalidad. Con ademán recatado, austeridad expresiva y penetración intelectual que huye del rebuscamiento o la ininteligibilidad, Diaconú se hunde en el misterio de la existencia a través de una elección de temas adecuados, surgidos del interrogante que constituye el mundo, habitantes incluidos en líneas cortas y contundentes. No es un capricho que en el segundo epígrafe aparezca en castellano, el siguiente verso de Friedrich Hölderlin: "Querido enigma, ¿te he entendido bien?". Aunque el mérito principal consista en el planteo de los problemas que la existencia propone.
La mirada intelectual y sensible de la poeta indaga y, sin alardes, se hunde en los arcanos y repliegues del misterio. Que le atañe a ella y al universo en una unidad que en ocasiones bordea lo místico y del que no está ausente el toque metafísico. La apariencia es, para Diaconú, un dato significativo, pero lo importante está detrás, y que exige para manifestarse una formidable tensión del espíritu. En este tomito, Alina Diaconú lo ha logrado. Plenamente. (c) LA GACETA
Lo más popular







