Biografía de José G. Sortheix, un tucumano de destacada actuación

Por Carlos Páez de la Torre (h). Catedrático, gobernador, rector de la Universidad.

02 Octubre 2005
José Graciano Sortheix (1873-1954) fue un tucumano importante: memorable matemático y profesor universitario, gobernador de la Provincia, rector de la Universidad Nacional de Tucumán, ministro. Dos ingenios cooperativos (Marapa y Ñuñorco) surgieron gracias a su esfuerzo decisivo, desde la presidencia de la Caja Popular de Ahorros. Integra el grupo de la "Generación del Centenario", que creía en la fuerza de la cultura y que bregó por un Tucumán distinto.
Sucesos nacionales graves y extraños a su gestión lo alejaron de los altos cargos que desempeñó con inteligencia y patriotismo. En 1930, su gobierno fue clausurado por la revolución que derrocó a Yrigoyen, y en 1943, el golpe que tumbó a Castillo terminó con su rectorado de la Universidad. Lo único que no pudo ser tocado por las miserias de la política fueron su sapiencia y su magisterio de matemático. Dejó un renombre de leyenda el profesor, el investigador, el hombre de ciencia siempre "atraído por la magia de los números y de las fórmulas matemáticas, entre cuyas complejas combinaciones se movía con destreza".
La licenciada Elba Estela Romero es autora de la breve y ajustada biografía de Sortheix, que se complementa con un revelador apéndice documental, además de fotografías y fascímiles. Logra plantar, ante el lector, esta atractiva figura de la vida cívica y universitaria provinciana, sobre la base de una buena investigación en fuentes éditas e inéditas. Es un libro escrito con lenguaje sobrio, que revela un claro criterio en la selección e interpretación del material.
Cuando concluye la lectura de una obra de este tipo, la piedra de toque es preguntarse si "está" o no está el personaje. Aquí, sin duda, "está". Es lo que otorga, a las páginas que nos ocupan, el carácter de un verdadero aporte al conocimiento de una etapa de Tucumán que merece escudriñarse. Siquiera para ver la larga genealogía que tienen muchas cuestiones que aún perturban nuestra vida.
Ponderable tarea del Centro Rougés constituye, desde hace ya varios años, la edición de trabajos que recuperan vida y obra de hombres que sabían cómo ser, a la vez, idealistas y realizadores. Tenían la mirada en el cielo, pero los pies en la tierra, como manda el lema que Juan B. Terán impuso a su Universidad. (c) LA GACETA

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