Cuando un fatigado juez penal replantea su vida

Por Juan Manuel Montero.

25 Septiembre 2005
Alejandro Barón Roca ya vio demasiado en su vida como juez penal. Está cansado y lo único que disfruta son los fogosos encuentros con sus amantes, y los asados que comparte con sus colegas del Poder Judicial y con los policías de la Jefatura de San Tito, ciudad en la que desempeña su labor como magistrado. Pero la desaparición de una extraña mujer y la certeza de que a él también le está pasando algo, aunque no sabe bien qué, lo obligan a un replanteo global.El cordobés Fernando López fue también juez penal, por lo que conoce perfectamente el mundillo tribunalicio. Luego de su jubilación comenzó a escribir, y de su pluma nació "Odisea del cangrejo", finalista del premio Planeta 2004. El galardón fue finalmente para Martín Caparrós y su Valfierno, pero le permitió a López hacerse conocido. El escritor, nacido en la ciudad de San Francisco, Córdoba, en 1948, nos sumerge en las vicisitudes de Barón Roca, un pescador y cazador empedernido, viejo militante de los 70, que advierte que fue arrollado por el proceso globalizador tan lejano a los sueños revolucionarios que tenía en su juventud.
El autor recibió en 1984 el Premio Latinoamericano de Narrativa otorgado por la Universidad de Colima, México, por su primera novela, "El mejor enemigo", y en 1985 ganó el Premio Casa de las Américas por su novela "Arde aún sobre los años".
Los saltos en el tiempo son constantes, aunque esto no desmerece el libro, ni mucho menos. Esos cambios son fundamentales en la estructura de la novela. López reconoce que su criatura es un personaje insatisfecho con su realidad, con profundos problemas de incomunicación con todo su entorno, inclusive con su familia. Una pintura de lo que la sociedad vive actualmente.
El escritor parece haberle descubierto una veta a su trabajo, ya que, según él mismo reconoce, la recepción que tuvo le dio la idea de hacer por lo menos dos zagas. La segunda se llamaría Cabalango. "Serían tres entregas, con la idea de completar esa visión crítica sobre el desencanto de la generación a la que pertenezco", dice el autor.
López consigue en "Odisea del cangrejo" algo cada vez más difícil: atrapar al lector. Es que a lo largo de las páginas, además de que el protagonista trata de develar su misterioso presente, teje una intrincada trama, que tiene todos los ingredientes del policial negro: la intriga en sus páginas, el enfrentamiento entre el "bien" y el "mal" y, siempre, la ambición, el poder, la gloria y el dinero como factores dables a torcer el destino de los seres humanos. (c) LA GACETA

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