Investigación sobre los cárteles de droga en México, en los 90

Seis historias de narcotráfico cargadas de adrenalina, que constituyen solamente un mosaico de la realidad. Por Marcelo Aguaysol.

25 Septiembre 2005
Reconstruir en un libro parte de la historia del narcotráfico en México no sólo resulta una tarea peligrosa; también es un trabajo atrapante. María Idalia Gómez, una periodista mexicana especializada en seguridad nacional, y Darío Fritz, periodista argentino radicado hace muchos años en México, tratan de llevar a los lectores hacia un mundo con pocos héroes (en muchos casos, abatidos en cumplimiento de su deber) y demasiados villanos (con suficiente poder económico y empresarial) en "Con la muerte en el bolsillo, seis desaforadas historias del narcotráfico". Son esos los claroscuros de la obra que recibió el Premio Planeta 2005, en México.El trabajo se centra en una investigación sobre el auge de los cárteles de la droga mexicanos durante la década de 1990, y conjuga la indagación periodística sobre las conexiones entre los líderes de las organizaciones del narcotráfico y el poder -documentada hasta con expedientes- y la ficción. Así, reconstruyen escenas de enfrentamientos entre "narcos" y fuerzas de seguridad, y diálogos sobre cuestiones variadísimas, que van desde las negociaciones hasta la vida cotidiana de sus protagonistas.
El hombre más poderoso del mundo, si se enfrenta con alguien con el suficiente coraje para tirar en su contra, muere como cualquier otro. La frase, atribuida al juez siciliano Giovanni Falcone, sirve de encabezamiento para una de las historias del libro: la del Señor de los Cielos, Amado Carrillo Fuentes, llamado así por su modus operandi: transportaba cargamentos de droga en aeronaves y los distribuía en distintos países. Líder del Cártel de Juárez, Carrillo encuentra la muerte de la manera menos pensada, pese al poder que ostentaba y del que presumía: durante una cirugía plástica. Tal vez actitudes como esta sean el común denominador de los otros relatos de "Con la muerte en el bolsillo": las aventuras del cártel de Tijuana, tierra casi exclusiva de los hermanos Arellano Félix; del Cártel del Golgo, de Juan García Abrego y Osiel Cárdenas Guillén; de los reyes de las metanfetaminas, los Amezcua, y del Cártel de Michoacán, de los Valencia.
Desde el principio, los autores le ponen adrenalina al relato. El libro se inicia cuando un fiscal y un agente federal persiguen a un grupo de narcotraficantes; pasa por la historia de gatilleros, propia del género de acción, al mejor estilo cinematográfico y cuenta hechos como la introducción de la droga al mercado de los Estados Unidos. Entre otras historias, se narra la labor de los expertos de la DEA, que siguen financiando a sus pares mexicanos para que adquieran tecnología, con el fin de combatir el flagelo.
Para ayudar a la comprensión de los giros idiomáticos y la terminología de México, Gómez y Fritz incorporan anexos con una cronología sucinta de los hechos y con definiciones de conceptos.
"Con la muerte en el bolsillo" desnuda, también, los vínculos y las relaciones de bandos que, en teoría, son antagónicos, pero que en el fondo se unen. Tal vez por aquello que los propios autores de la obra describen como el modus operandi: el narcotráfico primero muestra su cara más benigna, la de ofrecer y recompensar; si no logra reclutar, entonces recurre al desprestigio y, finalmente, ejecuta.
De todas maneras, las seis historias desaforadas de narcotráfico constituyen sólo un mosaico de la realidad, de un problema que atenta contra la seguridad pública en un país, donde muchos hechos delictivos quedaron impunes por el poderío de los líderes de los cárteles. Un dilema que sólo se resolverá si existe decisión para combatir el desarrollo del mercado de la droga. (c) LA GACETA

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