¿Qué es la Proxémica?

Su objeto está constituido por el aprecio y el uso de las relaciones espaciales que median entre el hombre y el espacio o la distancia.

11 Septiembre 2005
Junto a la experiencia que de ordinario tenemos de la distancia o del espacio asociados a la cantidad -así decimos que la distancia de Tucumán a Las Termas es de 90 kilómetros- se halla la experiencia del espacio vinculado a aspectos cualitativos y heterogéneos. Y este espacio así configurado es el objeto de la Proxémica. La Proxémica es un estudio que versa sobre el aprecio y el uso de las relaciones espaciales que median entre el hombre y el espacio o la distancia, esto es, el hombre en relación con el espacio y el espacio en relación con el hombre. Se trata, en suma, de una suerte de enfoque antropológico. El proxémico es un espacio cualitativo, variable y carece de la dimensión cuantitativa propia del espacio ordinario. Este enfoque distingue el espacio territorial y el espacio humano, categorías que se dan por igual tanto en la experiencia humana como en el comportamiento animal.
Para encarar y examinar las interrelaciones referentes al uso que el hombre hace del espacio, Edward T. Hall acuñó en 1963 el término Proxemics (derivado de próximo) desarrollado particularmente en su obra La Dimensión Oculta. Enfoque antropológico del uso del espacio, Madrid, 1973. Estableció que se trata de una forma extraverbal de comunicación en que la percepción del espacio personal crea relaciones dinámicas que afectan las acciones de los hombres y culturas con distinta percepción del espacio. De esta manera, allanando el camino de la comunicación, coadyuva a la comprensión de las diferencias culturales y sociales.
Esto es explicable porque la Proxémica, como dije, atiende a las observaciones e interrelaciones recíprocas que el hombre mantiene con el espacio, esto es, hombre y espacio llevan a cabo una mutua configuración. El espacio de la Proxémica es dinámico, móvil, y sometido a los vaivenes históricos y sociales. Como los animales, el hombre es celoso custodio de su territorio y está siempre dispuesto a defender las intrusiones en él. En efecto, en los animales advertimos conductas proxémicas específicas: defienden temerariamente su territorio para evitar sus violaciones y saben cuál es la distancia adecuada para atacar y cuál es la que los mueve a huir o a escapar. El espacio propio, el espacio territorial, como dije, siempre se ha defendido y se sigue defendiendo con denuedo y decisión, apelando a los recursos más adecuados. Las guerras de conquista movilizan las fuerzas de quienes heroicamente defienden su territorio invadido. A su vez, cada uno es celoso custodio de su espacio personal porque está vinculado a la índole de su propio ser. El espacio personal es una expresión o una forma de la propia intimidad. Hay un respeto al espacio personal y, por ello, su violación puede provocar efectos adversos en la comunicación.
Daré algunos ejemplos comunes en los cuales se advierte la presencia del afán proxémico. Defendemos el derecho a sentarnos en la misma butaca que abandonamos momentáneamente en el teatro con una señal puesta en ella. Nos irrita si alguien se introduce sin permiso en nuestra casa o en la oficina a la que sólo pueden acceder algunas personas. ¿Cómo reaccionaría el jefe si viera que alguien está sentado en su oficina en el sillón reservado para él?
Valen aquí ejemplos de otra índole: ocupar, por un acto de violencia, el sillón del Presidente de la República ejemplifica el sentido histórico y social de los recursos proxémicos. Los ejemplos muestran que el espacio proxémico es -como hice constar- móvil y tiene, como tal, formas y graduaciones diferentes. El cuchichear, la conversación entre amigos, la intimidad de los enamorados, la conversación entre conocidos, el hablar ante el público apuntan a diferentes distancias, que Hall estableció tras una larga investigación. En cada uno de los espacios proxémicos -íntimo, personal, público y privado- determinó el valor cuantitativo de las distancias distinguiendo, en cada una de las cuatro distancias, una fase próxima y otra remota. Por ejemplo, la distancia íntima próxima se vincula con el contacto físico y la remota se da entre 15 y 16 cm. Pero, teniendo en cuenta que la valoración de la distancia depende de las nacionalidades, hay que especificarla en cada caso. Es interesante destacar, por otro lado, que las exigencias proxémicas tienen un valor determinado en conexión con las distintas nacionalidades; se ha señalado, de esta manera, la conducta reservada o distante de los ingleses y los norteamericanos a diferencia de la conducta más abierta, más estrecha de los latinoamericanos y españoles.
También hay un enfoque proxémico de algunas peculiaridades de la conducta humana. Un estudio al respecto indica que el hombre percibe la distancia apropiada para diferentes tipos de mensajes: decir algo a quien está a mi lado supone una percepción del espacio distinta de la que exige un mensaje dirigido a quien está lejos. A una persona importante la invitamos a comer en un restaurante (espacio proxémico) que no desdiga la calidad del invitado.
Hay más, los diversos espacios en que nos movemos diariamente tienen sus propias exigencias proxémicas, como es el caso del hogar, de nuestra casa, en la cual hay espacios para las visitas y otros para los amigos íntimos; los reservados para el grupo familiar y los asignados a la intimidad conyugal, cada uno de los cuales ostenta un ambiente amable y acogedor.
La Proxémica es tributaria también de la sociedad al precisar los distintos espacios que juegan un papel importante en las diversas instituciones y organizaciones políticas, religiosas, etcétera, así como en la estructuración de las diversas capas o estratos sociales. En la ceremonia de la misa, los feligreses están a una distancia del sacerdote que es diferente de la distancia que separa a los alumnos del maestro, espacio este que exhibe, por otra parte, una gran movilidad y dinamismo.
También la Psicología puede atender con beneficio a la Proxémica en relación con las emociones, que cobran valores especiales según lo que experimentan las personas en cada una de las distancias típicas. Por ejemplo, las personas presas de ira se acercan mucho a quien quieren agredir; el aterrorizado se aleja pronto del peligro y el enamorado salva todas las distancias en las situaciones amorosas. La sensación que experimenta un orador frente a la distancia que lo separa de su público no es la que experimenta frente a las personas al subir al ascensor abarrotado. Sabemos de personas que se ponen muy nerviosas ante la posibilidad de hablar en público. Es también un hecho que ante una persona de nuestra intimidad asumimos una actitud diferente cuando nos encontramos comprometidos en un acto formal y ceremonioso. El cambio de distancia entre dos personas puede indicar un deseo de intimar o falta de interés, o la intención de darle cierto tono a la conversación. A este respecto cabe señalar que hay pensamientos que sólo se pueden compartir dentro de determinadas zonas del espacio personal. Es el caso del secreto, que exige una distancia mínima. Hay más, el estudio de la conducta indica que el hombre percibe la distancia apropiada para diferentes tipos de mensajes. Decir algo a quien está a mi lado supone una percepción del espacio distinta de la que exige un mensaje dirigido a quien está lejos. Mensaje y distancia constituye un interesante complejo de la acción comunicativa.
El lector habrá captado, sin duda, el carácter dinámico del espacio proxémico según lo señalamos ya, pero creo que hay aún otras perspectivas que enriquecerían la visión de los problemas en las distintas disciplinas. Pienso que sería aleccionador estudiar la novelística atendiendo al dinamismo de las distancias que guardan los protagonistas, vale decir, hacer con el espacio heterogéneo lo que algunos novelistas han hecho con la heterogeneidad del tiempo: lineal, circular, simultaneidades extrañas, el futuro conjugado con el pasado, etcétera. Por último, diré que también la Historia podrá hacer suyas las claves proxémicas, al intentar explicar, describir o interpretar los hechos. De esta manera, la Proxémica es no sólo un instrumento de la comunicación humana sino una clave para la interpretación de la cultura en general. (c) LA GACETA

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