04 Septiembre 2005 Seguir en 

Los procesos de integración son una asociación de sociedades, de sus Estados miembro, para cuya existencia es indispensable la "affectio societatis", el espíritu de sociedad, sin el cual dejan de ser sociedad.
La Unión Europea, con la "bendición" de EE.UU., obtuvo grandes logros: paz; reconstrucción y desarrollo en Europa occidental; logró independizarse de la dependencia alimentaria del mundo y, como consecuencia, trató de construir un equilibrio frente al poder de EE.UU. Pero, luego de medio siglo de existencia, estalla en crisis pues Francia y Holanda no ratifican la Constitución, y como consecuencia, posponen tal procedimiento Gran Bretaña, Dinamarca, Portugal, Suecia, Finlandia, Irlanda, República Checa y Polonia. Diez países ya la habían ratificado. Alemania, sagazmente, logró la aprobación parlamentaria consultando a los políticos y no a la ciudadanía. ¿Qué produjo un cambio en la decisión de la ciudadanía europea? El elevado desempleo, personificado en el "plomero polaco"; el lento crecimiento de la economía; el rechazo a la inmigración; la preocupación por el futuro del estado de bienestar y, en el caso de Francia, la oposición a Chirac. Y un desencuentro de la ciudadanía europea con la elite y la burocracia comunitarias.
Tampoco se aprobó el presupuesto, a causa de la negativa de Gran Bretaña a renunciar al reintegro a su favor de aproximadamente 5000 millones de euros anuales sobre su cuota a la UE, a lo que se sumó su réplica señalando que el desajuste en el presupuesto se debe a los subsidios agrícolas de la Política Agrícola Común, que favorecen a Francia sin ningún beneficio a otros países aportantes.
La expansión apresurada de la UE de simultáneamente diez Estados, previéndose la incorporación de Bulgaria y Rumania en el 2007 y eventualmente del islámico Turquía, también ha sido motivo de preocupación por la protección de la entidad cultural occidental y de cada país en particular. Asimismo, las nuevas incorporaciones de países de menor desarrollo relativo harán que se redistribuya el Fondo de Cohesión del que hoy gozan España, Portugal, Grecia e Irlanda.
La existencia del euro, lanzado inoportunamente el 1º de enero de 1999, tiene sus adeptos, que explican que eliminó la volatilidad de las monedas y recargos por tasas de cambio; y sus enemigos, que sostienen que anuló la posibilidad de la devaluación de las monedas locales, lo que permitía mayor competitividad a las exportaciones y consecuente disminución del desempleo. Sólo doce países han adoptado el euro, absteniéndose Gran Bretaña, Dinamarca y Suecia.
El grave error de la UE fue no tener en cuenta que la creación de la moneda única en los procesos de integración sí corresponde, pero en la etapa final, al término de un largo, complejo y completo desarrollo, consolidado políticamente y no sin contar con una Constitución implementada, en pleno proceso de expansión y debilidad de su cohesión política.
Gran Bretaña, aliada y punta de lanza de EE.UU. en Europa, ha asumido la presidencia rotativa de la UE y anunció que convocará a una cumbre de jefes de Estado de la misma. Mientras, la UE ha pasado a un período de reflexión ante el fracaso del proyecto político.El error de la UE de anticiparse con la creación de la moneda única y apresurarse en su expansión, sin consolidación política, ocurre también en los procesos de integración en América del Sur, en donde la crisis es mucho más aguda.
El ALCA estaba programado para ser firmado en noviembre próximo, en ocasión de la IV Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en Mar del Plata. Está moribundo. Misión imposible. Proyecto ambicioso en extremo, en donde no se pueden conciliar los intereses y necesidades y acordar reglas comunes para los treinta y cuatro países, con grandes insalvables asimetrías, y que las mismas proporcionen beneficios recíprocos a todas las partes. Indiferente ante las necesidades y problemas de los pueblos americanos, EE.UU. con el ALCA pretendía promover un mayor mercado para sus productos. Hoy lo reemplaza por acuerdos bilaterales de libre comercio.
El Mercosur, luego de catorce años, se halla agonizante, esperando su necesaria refundación en zona de libre comercio. No ha cumplido el objetivo de su existencia como medio para el desarrollo de los países miembro y el bienestar de su población, salvo para Brasil, el país preponderante. La Argentina se ha desindustrializado y desnacionalizado. El Mercosur actual, proyecto de unión aduanera con arancel externo común, esclaviza a sus miembros y hace que Chile, país indispensable en una integración del Cono Sur, no sea socia plena del mismo.
La Comunidad Sudamericana goza del impulso de Brasil pero, al igual que la Comunidad Andina de Naciones, está paralizada por las crisis políticas de la región. Es irracional, luego de la mala experiencia del Mercosur, que se mencione a la UE con sus instituciones como ejemplo y meta para su realización.
El Mercosur y los procesos de integración sudamericanos no gozan de la "bendición" de EE.UU., al que no le interesa el desarrollo de América Latina sino su estabilidad, como mercado para su producción y como fuente de energía.
Una integración sudamericana debe tener en cuenta que sus habitantes no pueden esperar más. Hambre, indigencia, desocupación, enfermedades y manipulación política los aquejan, y el mundo los ignora. Se debe comenzar por tratar de lograr calidad de instrucción y educación general. La marginación es el peor enemigo de la sociedad, de la democracia y del progreso, y conduce a la delincuencia y a la drogadicción. Es indispensable brindar seguridad jurídica para que haya inversiones, para crear trabajo. El primer objetivo del hombre es la libertad, y donde hay pobreza no hay libertad. Con la libertad se aspira a la igualdad, y el instrumento para ello es la educación.
Educación, trabajo y alimentación hacen a la salud y al consecuente desarrollo mental y físico. Salud desde la concepción. En el mundo y en América, no falta plata para el desarrollo. Es necesario erradicar la desmedida corrupción existente y los gastos en armamentos. Brindar confianza institucional-administrativa. La integración sudamericana debe basarse en el valor del ser humano, en el logro de la satisfacción de las necesidades del individuo y en su concientización del valor del trabajo. La justicia social es el ideal común, compuesto de igualdad de oportunidad, que no haya necesidad y el pleno empleo, para que haya menos pobres y movilidad social y material ascendente, rompiendo la triste tendencia actual de nivelación hacia abajo.
Debemos habilitar mecanismos prácticos, realistas, de inmediata viabilidad, conducentes a un desarrollo sustentable y sostenible. En Sudamérica, sin educación, trabajo, justicia y orden institucional no habrá integración y tampoco habrá democracia. El solo hecho de elecciones o referendos es una ficción de democracia, una burla al ciudadano y contribuyente. (c) LA GACETA
La Unión Europea, con la "bendición" de EE.UU., obtuvo grandes logros: paz; reconstrucción y desarrollo en Europa occidental; logró independizarse de la dependencia alimentaria del mundo y, como consecuencia, trató de construir un equilibrio frente al poder de EE.UU. Pero, luego de medio siglo de existencia, estalla en crisis pues Francia y Holanda no ratifican la Constitución, y como consecuencia, posponen tal procedimiento Gran Bretaña, Dinamarca, Portugal, Suecia, Finlandia, Irlanda, República Checa y Polonia. Diez países ya la habían ratificado. Alemania, sagazmente, logró la aprobación parlamentaria consultando a los políticos y no a la ciudadanía. ¿Qué produjo un cambio en la decisión de la ciudadanía europea? El elevado desempleo, personificado en el "plomero polaco"; el lento crecimiento de la economía; el rechazo a la inmigración; la preocupación por el futuro del estado de bienestar y, en el caso de Francia, la oposición a Chirac. Y un desencuentro de la ciudadanía europea con la elite y la burocracia comunitarias.
Tampoco se aprobó el presupuesto, a causa de la negativa de Gran Bretaña a renunciar al reintegro a su favor de aproximadamente 5000 millones de euros anuales sobre su cuota a la UE, a lo que se sumó su réplica señalando que el desajuste en el presupuesto se debe a los subsidios agrícolas de la Política Agrícola Común, que favorecen a Francia sin ningún beneficio a otros países aportantes.
La expansión apresurada de la UE de simultáneamente diez Estados, previéndose la incorporación de Bulgaria y Rumania en el 2007 y eventualmente del islámico Turquía, también ha sido motivo de preocupación por la protección de la entidad cultural occidental y de cada país en particular. Asimismo, las nuevas incorporaciones de países de menor desarrollo relativo harán que se redistribuya el Fondo de Cohesión del que hoy gozan España, Portugal, Grecia e Irlanda.
La existencia del euro, lanzado inoportunamente el 1º de enero de 1999, tiene sus adeptos, que explican que eliminó la volatilidad de las monedas y recargos por tasas de cambio; y sus enemigos, que sostienen que anuló la posibilidad de la devaluación de las monedas locales, lo que permitía mayor competitividad a las exportaciones y consecuente disminución del desempleo. Sólo doce países han adoptado el euro, absteniéndose Gran Bretaña, Dinamarca y Suecia.
El grave error de la UE fue no tener en cuenta que la creación de la moneda única en los procesos de integración sí corresponde, pero en la etapa final, al término de un largo, complejo y completo desarrollo, consolidado políticamente y no sin contar con una Constitución implementada, en pleno proceso de expansión y debilidad de su cohesión política.
Gran Bretaña, aliada y punta de lanza de EE.UU. en Europa, ha asumido la presidencia rotativa de la UE y anunció que convocará a una cumbre de jefes de Estado de la misma. Mientras, la UE ha pasado a un período de reflexión ante el fracaso del proyecto político.El error de la UE de anticiparse con la creación de la moneda única y apresurarse en su expansión, sin consolidación política, ocurre también en los procesos de integración en América del Sur, en donde la crisis es mucho más aguda.
El ALCA estaba programado para ser firmado en noviembre próximo, en ocasión de la IV Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en Mar del Plata. Está moribundo. Misión imposible. Proyecto ambicioso en extremo, en donde no se pueden conciliar los intereses y necesidades y acordar reglas comunes para los treinta y cuatro países, con grandes insalvables asimetrías, y que las mismas proporcionen beneficios recíprocos a todas las partes. Indiferente ante las necesidades y problemas de los pueblos americanos, EE.UU. con el ALCA pretendía promover un mayor mercado para sus productos. Hoy lo reemplaza por acuerdos bilaterales de libre comercio.
El Mercosur, luego de catorce años, se halla agonizante, esperando su necesaria refundación en zona de libre comercio. No ha cumplido el objetivo de su existencia como medio para el desarrollo de los países miembro y el bienestar de su población, salvo para Brasil, el país preponderante. La Argentina se ha desindustrializado y desnacionalizado. El Mercosur actual, proyecto de unión aduanera con arancel externo común, esclaviza a sus miembros y hace que Chile, país indispensable en una integración del Cono Sur, no sea socia plena del mismo.
La Comunidad Sudamericana goza del impulso de Brasil pero, al igual que la Comunidad Andina de Naciones, está paralizada por las crisis políticas de la región. Es irracional, luego de la mala experiencia del Mercosur, que se mencione a la UE con sus instituciones como ejemplo y meta para su realización.
El Mercosur y los procesos de integración sudamericanos no gozan de la "bendición" de EE.UU., al que no le interesa el desarrollo de América Latina sino su estabilidad, como mercado para su producción y como fuente de energía.
Una integración sudamericana debe tener en cuenta que sus habitantes no pueden esperar más. Hambre, indigencia, desocupación, enfermedades y manipulación política los aquejan, y el mundo los ignora. Se debe comenzar por tratar de lograr calidad de instrucción y educación general. La marginación es el peor enemigo de la sociedad, de la democracia y del progreso, y conduce a la delincuencia y a la drogadicción. Es indispensable brindar seguridad jurídica para que haya inversiones, para crear trabajo. El primer objetivo del hombre es la libertad, y donde hay pobreza no hay libertad. Con la libertad se aspira a la igualdad, y el instrumento para ello es la educación.
Educación, trabajo y alimentación hacen a la salud y al consecuente desarrollo mental y físico. Salud desde la concepción. En el mundo y en América, no falta plata para el desarrollo. Es necesario erradicar la desmedida corrupción existente y los gastos en armamentos. Brindar confianza institucional-administrativa. La integración sudamericana debe basarse en el valor del ser humano, en el logro de la satisfacción de las necesidades del individuo y en su concientización del valor del trabajo. La justicia social es el ideal común, compuesto de igualdad de oportunidad, que no haya necesidad y el pleno empleo, para que haya menos pobres y movilidad social y material ascendente, rompiendo la triste tendencia actual de nivelación hacia abajo.
Debemos habilitar mecanismos prácticos, realistas, de inmediata viabilidad, conducentes a un desarrollo sustentable y sostenible. En Sudamérica, sin educación, trabajo, justicia y orden institucional no habrá integración y tampoco habrá democracia. El solo hecho de elecciones o referendos es una ficción de democracia, una burla al ciudadano y contribuyente. (c) LA GACETA
Lo más popular







