04 Septiembre 2005 Seguir en 

La relación del psicoanálisis con otros campos, su diálogo con otras disciplinas, es probablemente uno de los aspectos que harán posible que esta "joven ciencia" -como gustaba llamarla Freud- no caiga en el ostracismo o incluso en el olvido. En esta investigación que presenta Marta Gerez Ambertin asistimos a un punto de encuentro entre el discurso psicoanalítico y el discurso jurídico, alrededor de un problema -central en ambos campos- en el que se anudan culpa, ley y subjetividad. Partiendo de la hipótesis de que el registro de la culpabilidad constituye un saber en relación con lo prohibido y lo permitido, y examinando los avatares de la inscripción de la ley en la subjetividad, los autores se interrogan por qué un sujeto puede manifestar una compulsión al acto criminal. Y ahí se abren diferentes respuestas-preguntas posibles: ¿se trata de una falla estructural de la ley, de fallas en la transmisión de la ley, o acaso de formas tramposas de transmisión de la ley? A partir del análisis de algunos expedientes judiciales, se empieza a apreciar la necesidad de que el sujeto pueda hacerse responsable, esto es, que pueda de alguna manera subjetivar la culpa y otorgar significación a su acto. Si esto no ocurre, la sanción penal no solamente quedará despojada de efectos "terapéuticos" sino que engendrará consecuencias cuanto menos repetitivas. De ahí la noción de "coacción de repetición" de la que habla Gerez en uno de los -mejores- artículos. A lo largo de estas sugestivas páginas, en las que el psicoanálisis y el derecho se encuentran, se desencuentran, se cuestionan y se enriquecen; donde se van cruzando referencias a Freud, a Lacan, a Legendre y a Foucault; donde se constata cómo la "verdad" de los discursos institucionales puede eclipsar a la verdad del sujeto, se irán desnudando diferentes problemas, preguntas y paradojas. Acaso esta sea la mayor virtud del libro. (c) LA GACETA
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