04 Septiembre 2005 Seguir en 

En la contratapa del libro, con el título "La crítica ha dicho", pueden leerse las siguientes afirmaciones sobre la autora: "La mejor novelista del mundo" (Nick Hornby). "Una de las mejores representantes de la literatura norteamericana actual" (The Observer). "Perfecta" (The Times), etcétera.
Humildemente, no coincido con estas opiniones, y al leerlas pensé: yo he leído otras mejores y creo que muchos lectores pensarán lo mismo. Lo cual no quiere decir que es una mala novela, sino que es una obra entretenida, bastante convencional, fácil de leer y fácil de olvidar.
El argumento cuenta la historia de dos personajes que se encuentran en un momento muy especial en la vida de Estados Unidos: cuando los japoneses bombardean Pearl Harbour y una ola de patriotismo recorre todo el país. Ambos se encuentran accidentalmente, en una estación de ferrocarril, y Michael no puede ignorar el color rojo brillante y la belleza de Pauline. El enamoramiento es mutuo e inmediato, y como él siente la presión de enrolarse en el ejército, rápidamente deciden casarse. Pero también la separación será breve. Después de una apasionada correspondencia, Michael sufre un accidente, no demasiado grave, que lo devuelve a la vida civil.
Ambos se aman, pero son muy distintos: ella es inquieta, apasionada y propensa a los berrinches; él es calmo, tranquilo y con sentido práctico. Cuando cumplen treinta años de casados, sus hijos, nietos y demás parientes y amigos organizan una gran comida para celebrar la fecha. Cuando termina la fiesta y se quedan solos, ambos empiezan a recordar la larga sucesión de peleas y reconciliaciones que fue su matrimonio. Pero, mientras él recuerda sobre todo las peleas, ella rememora la dulzura de las reconciliaciones. Entonces, ella dice: si sólo recuerdas lo malo, por qué no te vas. Esa frase, tomada literalmente, hace que él piense en irse, y se va.
Más tarde, Michael se encuentra con Anna, una antigua amiga de Pauline, que él nunca había tomado en cuenta, deslumbrado por la belleza de su mujer. Pero ahora Anna, que es pianista, que es una mujer plácida, le ofrece la tranquilidad que él necesitaba. Entonces se casa con ella y encuentra su felicidad. Por su parte, Pauline, que se queda sola, frecuenta a su familia, se reúne con sus amigas, tiene romances esporádicos, asume su situación de mujer independiente y resuelve no volver a casarse para mantener esa independencia, que la hace feliz.Michael y Pauline, ambos a su manera, son felices. Fin. (c) LA GACETA
Humildemente, no coincido con estas opiniones, y al leerlas pensé: yo he leído otras mejores y creo que muchos lectores pensarán lo mismo. Lo cual no quiere decir que es una mala novela, sino que es una obra entretenida, bastante convencional, fácil de leer y fácil de olvidar.
El argumento cuenta la historia de dos personajes que se encuentran en un momento muy especial en la vida de Estados Unidos: cuando los japoneses bombardean Pearl Harbour y una ola de patriotismo recorre todo el país. Ambos se encuentran accidentalmente, en una estación de ferrocarril, y Michael no puede ignorar el color rojo brillante y la belleza de Pauline. El enamoramiento es mutuo e inmediato, y como él siente la presión de enrolarse en el ejército, rápidamente deciden casarse. Pero también la separación será breve. Después de una apasionada correspondencia, Michael sufre un accidente, no demasiado grave, que lo devuelve a la vida civil.
Ambos se aman, pero son muy distintos: ella es inquieta, apasionada y propensa a los berrinches; él es calmo, tranquilo y con sentido práctico. Cuando cumplen treinta años de casados, sus hijos, nietos y demás parientes y amigos organizan una gran comida para celebrar la fecha. Cuando termina la fiesta y se quedan solos, ambos empiezan a recordar la larga sucesión de peleas y reconciliaciones que fue su matrimonio. Pero, mientras él recuerda sobre todo las peleas, ella rememora la dulzura de las reconciliaciones. Entonces, ella dice: si sólo recuerdas lo malo, por qué no te vas. Esa frase, tomada literalmente, hace que él piense en irse, y se va.
Más tarde, Michael se encuentra con Anna, una antigua amiga de Pauline, que él nunca había tomado en cuenta, deslumbrado por la belleza de su mujer. Pero ahora Anna, que es pianista, que es una mujer plácida, le ofrece la tranquilidad que él necesitaba. Entonces se casa con ella y encuentra su felicidad. Por su parte, Pauline, que se queda sola, frecuenta a su familia, se reúne con sus amigas, tiene romances esporádicos, asume su situación de mujer independiente y resuelve no volver a casarse para mantener esa independencia, que la hace feliz.Michael y Pauline, ambos a su manera, son felices. Fin. (c) LA GACETA
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