Un destacado filósofo italiano ensaya en torno del tema del cuerpo

Por Willy G. Bouillon

24 Octubre 2004
Extraña condición la del cuerpo humano. Lo más inmediato del hombre, generador de los primeros registros sensoriales que dan estructura física al "yo", lo acompaña a lo largo de su vida como una copresencia de difícil o abrumador acceso cuando el abordaje intenta situarse más allá de la simple información formal, aunque ella sea exhaustivamente descriptiva.
Con un enfoque asistido por un heterogéneo punto de vista, el cuerpo es tema de este singularísimo ensayo de Franco Rella, uno de los mayores filósofos italianos contemporáneos, profesor de crítica del arte de la Universidad de Arquitectura de Venecia y que ha tenido a su cargo colecciones de disciplinas sociales realizadas por la prestigiosa editorial Feltrinelli. Además de estudios referidos al pensamiento de Nietzsche, Wittgenstein y Freud, la producción literaria de Rella incluye títulos muy difundidos, como Metamorfosis, El enigma de la belleza, El silencio y las palabras, Reflexiones sobre el misterio o El yo en el espejo del mundo. También ha incursionado en la poesía y en la narrativa. En 1996 publicó la novela El último hombre.
Rella tomó el título para este estudio de una reflexión formulada por Heidegger en los seminarios de Zollikon, en 1965: "El cuerpo ocupa un espacio. ¿Este está delimitado con respecto al espacio? ¿Dónde están los confines del cuerpo? ¿Dónde termina el cuerpo?".
El interrogante del autor de El ser y el tiempo es un desafío cuya respuesta el pensador italiano asume con el dramatismo que lleva implícito, advirtiendo sobre la relevancia de una búsqueda de definición para algo en lo que lo obvio es sólo una apariencia que se esfuma "rápidamente", a poco de pretender transitar por un sondeo de mayor hondura. Perspectiva reservada al ser racional, hace notar, consistente en la posibilidad de experimentar el cuerpo, de conceptualizarlo y de pretender, en fin, aprehender y deducir intelectivamente su realidad.
Para ello, recorre los extremos con los que el andamiaje humano se expresa, sin excepción, mediante los parámetros clave del Eros y el Thánatos; la sexualidad, la enfermedad y la muerte, no escatimando detalles escatológicos o terribles, el fetichismo, las perversiones, la tortura o el crimen, pero uniendo a ese paisaje desapacible -como el péndulo del ballet, hecho de tensiones y distensiones- paisajes más amables. Tal, por ejemplo, la enigmática y socarrona voluntad última de Sócrates, al ir a beber la cicuta: "Un gallo para Esculapio", o la belleza de una meditación, muy cercana a la que es propia de la elocuencia lírica: "...una vez más nos encontramos con el cuerpo como oscuridad, intransitable territorio, recorrido por inquietantes murmullos que se parecen al zumbido de la sangre que late contra nuestras sienes".
La bibliografía consultada por Rella ocupa las últimas diez páginas de las 253 que en total tiene el libro, en las que figuran autores de todos los tiempos y de todas las latitudes, desde los clásicos a los actuales. Una garantía de información e investigación que le otorga a la obra, además de su originalidad, el carácter de valioso material de consulta.(c) LA GACETA

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