Incidir, desde la escritura, en el resultado electoral

Por Carmen Perilli

24 Octubre 2004
Como el mismo autor lo recuerda en el epílogo provisional, este libro surge "pensando en los electores de origen hispánico en los Estados Unidos y la responsabilidad que les incumbe de votar a favor de una renovación de poder en Washington". No está solo en el intento de incidir, desde la escritura, en un proceso electoral, cuyo resultado puede afectar al mundo entero. Casi todos los autores coinciden en que, a partir del análisis de las acciones internacionales, el núcleo neoconservador que ha acumulado poder durante la era Bush es siniestro para Estados Unidos y el mundo. Entre ellos, Eric Laurent, Wesley Clark, Paul O?Neil, Ron Suskin y otros.Contra Bush reúne una serie de artículos aparecidos en la prensa entre agosto de 2000 y junio de 2004. Entre ellos, la polémica con Samuel Huntington acerca del choque de las civilizaciones que afirma la peligrosidad de la presencia mexicana en Estados Unidos. El objetivo del libro, al igual que el de películas como Fahrenheit 9/11, se comprende en el crítico horizonte actual.
Fuentes, hijo de diplomáticos, diplomático él mismo, es un gran admirador de Bill Clinton, y ha propuesto a Franklin Delano Roosevelt como el estadista del siglo. En este momento sale a la palestra para apoyar a Kerry. Su posición es, por lo menos, curiosa.
Demuestra ser un gran conocedor de la historia estadounidense; hace aseveraciones llamativas sobre la historia estadounidense. Por ejemplo, tilda de inteligente y bueno a Harry Truman (¿y Nagasaki e Hiroshima? ¿y la bomba atómica?).
Critica fuertemente la política exterior de los últimos años contra el Protocolo de Kyoto y el desarme nuclear y el descenso de ayudas humanitarias. Señala las continuas burlas del poder a consensos internacionales. Se refiere a las medidas de limitación de libertades democráticas tomadas con posterioridad al atentado a las Torres Gemelas, a la persecución de que son objeto las minorías y mira con preocupación el perfil nacionalista que toma una nación multicultural.
El escritor mexicano equipara a George Bush con dictadores como Hitler y Stalin: "No comparo a Bush con Hitler y Stalin para igualarlos, sino para diferenciarlos. Los dictadores nazi y soviético se enfrentaban a otros Estados poderosos. El actual presidente de los EE.UU. gobierna a un país sin contrapoder externo, cosa que no ocurre desde el apogeo del Imperio Romano". Ningún dictador tuvo nunca el poder que tiene en este momento el "peor presidente" de la historia norteamericana.
Fuentes apoya el Tratado de Libre Comercio y la amistad entre México y los Estados Unidos. Ataca al PRI y defiende a Fox, aunque ve con preocupación sus últimos movimientos. Le alarma el desinterés de Bush por América Latina al mismo tiempo que piensa que quizá la salva de la voracidad imperial. Al mismo tiempo le inquieta la situación de todos los países latinoamericanos -especialmente Cuba- excepto el Chile de Lagos, el Brasil de Cardoso y el México del PRI.
El autor de Tiempo Mexicano recuerda que los pretextos para la guerra de Irak "han fracasado" y que Bush debiera tomar conciencia de que "el resultado de la intervención, en la que no incurrió su padre en la anterior Guerra del Golfo, ha sido la quiebra del orden internacional, el aislamiento diplomático de Estados Unidos y la derrota en la posguerra".
Carlos Fuentes se refiere al enfrentamiento entre los intelectuales y un presidente que cada vez se parece más a un emperador. Reivindica el papel del palestino Edward Said y de la norteamericana Susan Sontag. Sus palabras revelan su admiración por la socialdemocracia europea encarnada en figuras como Felipe González y Jacques Chirac. La posición del intelectual latinoamericano es curiosa, ya que, aunque, por momentos, asume el enunciado "nosotros los mexicanos" y se arroga la función de representar a México, es evidente que se ha colocado en un espacio distinto. Su lugar de cultura es "el mundo" y, al menos en este caso, se convierte en intérprete de la comunidad internacional que ve alarmada la posibilidad de que la barbarie, surgida del seno mismo del mundo que se autodenomina "civilizado" acabe con el hombre. (c) LA GACETA

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