Caracteres que carecen de interés

Por Samuel Schkolnik

17 Octubre 2004
Comentar libros en LA GACETA Literaria, para quien firma estas líneas, es habitualmente un menester agradable. Ocasiones hay, sin embargo, que lo que toca leer no sólo resulta ingrato, sino del todo extraño a las creencias y a los valores sobre la base de los cuales el suscripto ejecuta las operaciones de interpretación en que consiste la lectura. Cuando tal es el caso, se diría que aquellas operaciones no llegan a cumplirse, por su incapacidad de procesar un material que le es enteramente heterogéneo.
La breve novela de Sacher-Masoch ha constituido uno de esos casos; este comentarista no halla motivo alguno de interés en los caracteres, exquisitos hasta la perversión, imaginados por el autor, ni en las retorcidas anécdotas que les atribuye. (Sin embargo, este mismo lector halla deleite en los relatos, digamos, de Edgar Allan Poe).
Valga lo dicho como una declaración de que tal vez lo defectuoso no sea esta novelita de alrededor de 1870, sino la solvencia del suscripto para interpretarla, para disfrutar de sus delicadezas, de su atmósfera de claro de luna impregnada de perfumes y suspiros.
Aunque también es posible que el defecto del caso no radique en la capacidad de lectura de este comentarista, sino en la pretensión de que el texto del caso pertenece a la literatura; acaso su terreno propio sea el de la psiquiatría, y leerlo como si fuera una obra de arte sea indicio de una notable disposición masoquista.(c) LA GACETA

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